Sol Abraham ganó Gran Hermano y desató una reacción inesperada en Tucumán
Tucumán celebra un nuevo título en Gran Hermano, pero la historia de Sol Abraham esconde un detalle que muy pocos recuerdan de su primera vez. ¿Qué cambió en estos 15 años?
La tucumana Sol Abraham se consagró campeona de Gran Hermano: Generación Dorada con el 51,8% de los votos, en una final ajustadísima contra la humorista Yipio. Quince años después de su primera incursión en el reality, la modelo y conductora se llevó el premio mayor: $70 millones y una vivienda prefabricada.
La definición reunió más de 30 millones de participaciones del público. Yipio quedó en segundo lugar con el 48,2% de los sufragios, una diferencia mínima que mantuvo la incertidumbre hasta el último momento.
Al escuchar el resultado, Sol no pudo contener el llanto y lanzó una advertencia que incomodó a más de uno: "Corrompe y destruye la confianza"">arzobispo de Salta lanzó una frase que dejó a Villarruel en el centro de la escena">lanzó una frase que resumió su estrategia dentro de la casa: “¡Jaque mate!”. Antes de abandonar el juego, agradeció a los seguidores que la acompañaron durante los 174 días de aislamiento.
Un triunfo con sello tucumano
El logro de Abraham tiene un condimento especial para la provincia. Se convirtió en la primera mujer en ganar el reality en 19 años, desde la consagración de Marianela Mirra en 2007. Así, las dos únicas campeonas mujeres del certamen son tucumanas.
Sol ya conocía la experiencia del encierro y la exposición mediática. En 2011 había ingresado como Solange Gómez, con 22 años, y permaneció 126 días en la casa, aunque no logró llegar a la final de la edición que ganó Cristian U.
Una vuelta recargada
Para este regreso, volvió con 37 años, una imagen renovada y una mayor experiencia personal y mediática. Durante el ciclo pidió ser llamada Sol y se presentó como una versión “recargada” y “mejorada” de sí misma. Esa transformación fue uno de los temas que más repercusión generó dentro y fuera de la casa.
Tras su primera participación en Gran Hermano, desarrolló una carrera en los medios. Trabajó como modelo, formó parte de producciones de televisión y condujo ciclos como En estéreo y Fuera de eje, además de impulsar emprendimientos propios.
También lanzó una marca de ropa infantil y produjo el podcast El Casting, dedicado a entrevistas con figuras del espectáculo. En ese período formó una familia, fue madre de Delfina y luego atravesó la separación del productor Marcelo Da Corte, con quien se había casado en 2015.
La vuelta al reality significó una segunda oportunidad para cerrar una historia que había quedado inconclusa. Esta vez, Sol Abraham llegó hasta el final y se quedó con una de las coronas más disputadas del ciclo.


