Solo 1 de cada 3 jóvenes quiere tener hijos: el dato que encendió la alarma en San Luis
Un docente de la UNSL analizó por qué los jóvenes argentinos ya no ponen la maternidad en el centro de sus planes. La caída de la natalidad y la frase sobre las mascotas que lo explica.
La natalidad argentina se derrumba y los números lo confirman: en la última década los nacimientos cayeron un 47%, al pasar de más de 770.000 a unos 413.000 por año. En ese marco, un estudio de la Universidad Austral reveló que apenas un tercio de los jóvenes de entre 18 y 34 años considera prioritaria la llegada de un hijo.
Para explicar ese fenómeno, el licenciado en Sociología y docente de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) Fernando Rodríguez analizó las causas de una tendencia demográfica que ya cambia la estructura del país.
El nuevo lugar de la mujer
Uno de los ejes que menciona el especialista es la transformación de los roles de género y de los proyectos de vida femeninos. Cada vez más mujeres orientan su desarrollo hacia lo académico, lo profesional o lo deportivo antes de plantearse la maternidad.
«La mujer empieza a dejar las tareas de cuidado y a ocupar cada vez más espacios en el ámbito académico, profesional y laboral. En una familia tradicional, el gran proyecto de vida era ser madre; hoy hay otros proyectos que desplazan a ese rol», explicó Rodríguez.
Individualismo, economía y mascotas
El contexto socioeconómico también pesa: la dificultad para independizarse a edad temprana hace que los jóvenes prioricen viajar, estudiar o alcanzar estabilidad personal antes que formar una familia. A eso se suma un crecimiento del individualismo en los vínculos.
«Hay otros modelos afectivos donde prefieren vivir solos o tener mascotas. Parejas que eligen adoptar un animal en lugar de un hijo por el nivel de compromiso y dependencia que genera un ser humano», destacó el docente.
El fenómeno se combina con el aumento de la expectativa de vida y achica la base de la pirámide poblacional, en un escenario marcado por las trabas económicas para que los jóvenes se emancipen.
Qué pasa con las carreras y las escuelas
Las tareas de cuidado inciden de lleno en las trayectorias educativas. Postergar la llegada de hijos permite sostener planes de estudio más largos, mientras que la ausencia de esas cargas facilita el avance en la universidad.
«En las trayectorias estudiantiles, las tareas de cuidado suelen ser un factor fundamental para explicar cómo se alargan las carreras o la deserción escolar», concluyó el docente.
La contracara se ve en el sistema educativo: con menos niños, la matrícula de jardines de infantes y escuelas primarias empieza a resentirse.