Soñó con traer a un Premio Cervantes a Iguazú: lo llamó por teléfono y la respuesta la dejó sin palabras
¿Qué le respondió por teléfono el Premio Cervantes cuando ella se animó a invitarlo a Iguazú? La historia de la mujer que rescató la memoria de una ciudad entera.
Alicia Segovia nació en plena selva misionera y esa marca de origen atravesó todo lo que hizo. Escritora y pintora naif, pero sobre todo arquitecta de la memoria viva de Puerto Iguazú, la ciudad que creció al rumor de las cataratas la despidió en septiembre de 2024. Su legado, sin embargo, sigue contando historias.
Su vida estuvo pegada a la naturaleza: casada con un guardaparque, pasó casi cuatro décadas dentro de los parques nacionales argentinos. En ese recorrido acumuló 22 cambios de domicilio entre selvas, ríos y montañas, una experiencia que le afinó la mirada y le dio materia prima a su obra, hecha de “rumor de cascadas, amaneceres rojos y paisajes”.
Una ciudad en el mapa de las letras
Segovia fue Directora de Cultura de Puerto Iguazú y fundó el Encuentro Internacional de Poetas y Escritores en Iguazú, que se sostuvo entre 1991 y 2001. Ese espacio puso a la ciudad en el circuito de las letras latinoamericanas. Su talento también fue reconocido con el Primer Premio de Dramaturgia de la Provincia de Misiones (2013) y el Primer Premio Provincial de Radioteatro.
Pero lo que realmente la distinguió fue su empeño por rescatar las historias de la gente común, esos nombres que no aparecen en los libros de historia pero sostienen la vida cotidiana. Recuperó relatos de pescadores, inmigrantes, niños vendedores de turrones y personajes singulares.
Entre sus crónicas más recordadas están la hazaña de los acróbatas alemanes de 1952, que caminaron sobre un cable sobre las cataratas sin red de protección, y la leyenda del “Ahorcado del Aeropuerto Viejo”.
La llamada que nadie creía posible
Uno de sus mayores aportes fue traer a Augusto Roa Bastos, el gigante de la literatura paraguaya y Premio Cervantes, al encuentro que organizaba. Cuando le decían “ni lo sueñes”, ella respondía: “Si voy a soñar con algo… será a lo grande”. Lo contactó por teléfono y el escritor aceptó sin excusas. El hecho movilizó a toda la región y consolidó a Puerto Iguazú en el mapa cultural latinoamericano.
A través de la serie “Iguazú tiene historia” y su libro “Cataratas de los Recuerdos Olvidados” (2022), convirtió las voces anónimas en patrimonio colectivo. Fallecida en 2024, su ausencia se siente en el silencio de las cataratas, pero su legado sigue vivo en cada relato. Como ella misma decía: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad”. Gracias a Alicia, Iguazú nunca olvida.