Su embarazo terminó en tragedia y una infección casi la mata: el dramático relato de la futbolista del Aston Villa
La futbolista Missy Bo Kearns sufrió una pérdida devastadora y una infección letal que la llevó al hospital. ¿Qué dijeron los médicos sobre su milagrosa recuperación?
La mediocampista de Aston Villa Women, Missy Bo Kearns, reveló que estuvo al borde de la muerte tras perder un embarazo y desarrollar sepsis. La futbolista inglesa de 26 años contó que fue hospitalizada de urgencia durante cuatro días y que su vida fue salvada gracias a la rápida intervención del cuerpo médico del club.
Kearns, que había anunciado su embarazo el 1 de marzo junto a su pareja, el futbolista Liam Walsh, explicó que semanas después sufrió la pérdida y comenzó a manifestar síntomas que inicialmente parecían una infección común. La sepsis, una reacción grave del organismo ante una infección, puede confundirse con cuadros leves como gripe, lo que dificulta su detección temprana.
¿Qué síntomas tuvo y cómo la salvaron?
En diálogo con ITV News, la jugadora relató que fue la médica del club, Jodie Blackadder-Weinstein, quien le insistió en acudir de urgencia al hospital al notar que tenía fiebre muy alta y temblores intensos. “Tenía 42 grados y estaba temblando. No quería ir, pensaba que estaba todo bien, pero me insistieron. Cuando llegamos, nos dijeron que había perdido al bebé y que tenía sepsis. Fue un shock total”, recordó.
La mediocampista permaneció internada en Birmingham durante cuatro días. “Fueron días de infierno. No creo que hayamos dimensionado todo lo que pasó hasta ahora, cuando lo pensamos con más calma”, expresó.
El rol clave del club
Kearns destacó que la rápida reacción del equipo médico fue clave: “Si me quedaba en casa, probablemente habría pensado que era gripe. Me dijeron que fuera al hospital y, aunque no quería, probablemente me salvaron la vida”.
Tras recibir el alta, la futbolista inició un regreso progresivo a la actividad con Aston Villa, aunque reconoció que las secuelas emocionales siguen presentes. “Hay días en los que estoy bien, pero otros en los que la tristeza aparece de golpe. Es un proceso que todavía estoy atravesando”, confesó.
La jugadora, nacida en Liverpool y con tres presencias en la selección absoluta de Inglaterra, había disputado 11 partidos en la actual Women’s Super League antes del episodio. Su último encuentro fue en enero y, antes de lo ocurrido, aspiraba a consolidarse en el seleccionado de cara al próximo Mundial.
“El fútbol es mi lugar feliz. Hoy valoro cada momento mucho más, porque entendí que podría haberlo perdido todo”, concluyó.