Su hijo vivió 27 años en su terreno, pero la Justicia falló a favor de ella y ahora deberá pagarle una fortuna
Un matrimonio ocupó el fondo del terreno familiar durante casi tres décadas y hasta levantó su casa allí. La Justicia ya decidió quién se queda con la propiedad, pero también fijó una cifra millonaria que cambiará el bolsillo de la familia: el número final no es el que muchos imaginaban.
La Justicia de Neuquén resolvió que un matrimonio que ocupó durante casi tres décadas la parte trasera de un terreno familiar debe devolverlo, aunque reconoció que invirtieron su propio dinero en la construcción y fijó una compensación millonaria.
El caso, que comenzó como un acuerdo informal entre una madre y su hijo, terminó en los tribunales con un fallo que pone fin a un conflicto que se extendió por años y que deja en evidencia los riesgos de los arreglos de palabra dentro de una familia.
Un préstamo familiar que se volvió disputa
Todo arrancó en 1999, cuando la mujer autorizó a su hijo y a su nuera a instalarse en el fondo de su propiedad. La intención, según declaró ella misma en el juicio, era tenderles una mano económica para que no tuvieran que pagar alquiler.
En aquel momento, el sector estaba casi sin edificar. La pareja sostuvo que con el correr de los años levantó una vivienda con recursos propios, contrató obreros y sumó mejoras. Allí criaron su vida durante más de dos décadas, con los servicios a nombre de ellos.
Pero con el tiempo la relación familiar se quebró y la dueña del terreno inició una demanda para recuperar la posesión de esa parte. El hijo y su esposa se negaron a abandonar el lugar y argumentaron que, por la cantidad de años que llevaban allí, les correspondía quedarse con el sector que habían construido.
El argumento legal que no prosperó
La defensa de la pareja se apoyó en la figura de la usucapión, un mecanismo que permite adquirir la propiedad de un inmueble cuando se cumplen ciertos requisitos de posesión prolongada en el tiempo. Según su planteo, vivían allí desde 1999, habían edificado su casa y mantenían una ocupación pública y pacífica.
La jueza civil María Eliana Reynals analizó el caso y concluyó que esos elementos no alcanzaban para reconocerles el derecho a la propiedad. El punto clave fue que la madre había autorizado desde un principio la instalación de la pareja, por lo que su permanencia en el lugar no demostraba que actuaran como dueños frente a ella.
La Sala III de la Cámara de Apelaciones de Neuquén ratificó la decisión: el terreno pertenece a la madre y el matrimonio debe restituir la parte ocupada.
La compensación que deberá pagar la dueña
Sin embargo, el fallo no dejó a la pareja con las manos vacías. La Justicia reconoció que durante los años que vivieron allí invirtieron una suma importante en la construcción de la vivienda.
Las pruebas presentadas en el expediente demostraron que la casa fue financiada por el hijo y su esposa. Por ese motivo, la jueza dispuso que la propietaria debe resarcirlos económicamente por esas mejoras.
La indemnización se fijó en más de $21 millones, de acuerdo con la valuación que realizó un profesional durante el proceso judicial.
La Cámara de Apelaciones, integrada por las juezas Laura Marcela Serrano y Cecilia Pamphile, confirmó la sentencia en todos sus términos. Además, la magistrada instó a las partes a colaborar para concretar la restitución del inmueble y el pago de las obligaciones económicas, con el objetivo de evitar que el conflicto familiar se profundice aún más.
De esta manera, la madre recuperará el terreno, mientras que su hijo y su nuera tendrán derecho a cobrar por la casa que construyeron, aunque los años de permanencia no les hayan otorgado la propiedad.