Suben al colectivo con su hijo en brazos y la silla en el otro: el reclamo que crece en Oberá
Subir al colectivo con su hijo en un brazo y la silla de ruedas en el otro. Eso hacen algunas madres de Oberá porque las rampas no funcionan, según denuncian. Piden respuestas al municipio y a la empresa, pero hasta ahora no hubo reunión.
Un grupo de madres de Oberá denuncia que las rampas de los colectivos urbanos no funcionan, pese a que las unidades están equipadas. La situación obliga a algunas familias a subir a los chicos en brazos junto con la silla de ruedas.
La accesibilidad en el transporte público de Oberá volvió al centro de la escena por el reclamo de familias de personas con discapacidad. Las unidades cuentan con rampas para usuarios con movilidad reducida, pero según un grupo de madres esas herramientas no estarían operativas en la práctica.
Una de ellas, Silvia Adanchuk, contó a PRIMERA EDICIÓN que el sistema urbano de la ciudad es “muy moderno” y está equipado con rampas, aunque advirtió que “en la práctica, no están funcionando esas rampas”. Esa falla, sostuvo, les impide a las personas con discapacidad usar el servicio en condiciones plenas de accesibilidad.
El caso que grafica el problema
Adanchuk mencionó la situación de Patricia, otra madre del grupo que viaja cada semana en colectivo con su hijo de 16 años, totalmente dependiente. Como la rampa no se puede usar, la mujer debe subir al vehículo “con su hijo en un brazo y en el otro brazo carga la silla de ruedas”.
La obereña consideró que esta situación se fue naturalizando con el tiempo y que incluso algunas personas dejaron de reclamar. “Cuando pidió acceder al urbano, hacer uso de las rampas, por ahí el chofer no sabía cómo accionarlas, o no tenía una llave o algo así”, relató.
Visibilizar para exigir respuestas
Adanchuk también habló desde su experiencia como madre de una nena con discapacidad de 10 años. “Me gustaría salir a pasear, hacer compras, usar el transporte público con ella, con su hermanita, con la familia”, expresó, y remarcó que hay familias que no cuentan con otras alternativas para movilizarse.
Forma parte del grupo “Súper Mamás”, integrado por más de 10 madres de niños con discapacidad que intercambian inquietudes sobre las barreras de accesibilidad que encuentran en distintos ámbitos de la ciudad. Entre los temas principales aparecen el transporte urbano, las condiciones de las veredas, las plazas y los establecimientos educativos.
Sobre el diálogo con las autoridades, indicó que por el funcionamiento de las rampas todavía no lograron conversar ni con el municipio ni con la empresa concesionaria. Sí señaló que otras personas con discapacidad hicieron planteos relacionados con la incorporación del sistema Braille.
La intención del grupo es visibilizar estas situaciones y promover respuestas concretas. En ese sentido, planteó que las autoridades responsables “revisen las rampas, capaciten a los choferes” y garanticen que una persona que utiliza silla de ruedas pueda subir al colectivo “de manera segura y digna”.
Veredas, plazas y una escuela postergada
El reclamo también abarca la infraestructura urbana. Según Adanchuk, el centro de Oberá presenta mejores condiciones de accesibilidad, pero al alejarse del microcentro reaparecen las dificultades, como veredas sin rampas. A eso se suma la falta de juegos adaptados: “Ninguna plaza está equipada con juegos inclusivos”, afirmó.
Por último, mencionó la situación de la Escuela Especial Nº 2. Destacó el trabajo de su personal, pero cuestionó que el establecimiento no tenga una infraestructura adecuada, entre otras cosas por la falta de equipos de aire acondicionado. Dijo que es una necesidad para los estudiantes que utilizan equipamientos ortopédicos y permanecen durante períodos prolongados en sus sillas de ruedas, y señaló además dificultades vinculadas con la antigüedad de la instalación eléctrica.
