Subió a colgar banderines para un evento religioso y la escalera le jugó una mala pasada: terminó en la Justicia
Subió a una escalera para colgar banderines y terminó con una fractura compleja en el pie. La Justicia revisó cada detalle del accidente y apuntó contra quien menos se esperaba: la iglesia donde colaboraba. La cifra de la condena y el defecto que lo cambió todo, en la nota.
Un hombre que colaboraba con los preparativos de una celebración religiosa en Neuquén sufrió un accidente que le cambió la vida: cayó de una escalera mientras colocaba banderines y la Justicia terminó responsabilizando a la iglesia evangélica por lo ocurrido.
El hecho se produjo en un establecimiento religioso ubicado en la intersección de avenida Olascoaga y Purmamarca, en la capital neuquina. El damnificado relató en su demanda que estaba ayudando con la organización de la actividad cuando subió a la escalera para adornar con banderines.
En plena tarea, la estructura se movió de forma imprevista y el hombre cayó al suelo. El impacto le provocó una fractura compleja en uno de los huesos del pie, que requirió una operación y una recuperación prolongada.
La lesión y los gastos que quedaron en manos del damnificado
Los médicos tuvieron que colocarle material de osteosíntesis para estabilizar la fractura. Después de la intervención, el hombre debió guardar reposo durante un largo período.
Según su versión, también tuvo que hacerse cargo de los gastos médicos y farmacéuticos sin recibir ningún tipo de ayuda económica por parte de la iglesia.
El defecto de la escalera que fue clave para el fallo
Durante el juicio, el punto central fue determinar por qué se desplazó la escalera. El juez Javier Alarcón, titular del Juzgado en lo Civil, Comercial y de Minería Nº 3 de Neuquén, analizó las declaraciones del expediente.
A partir del testimonio de una persona que presenció el accidente, el magistrado estableció que la escalera presentaba un desperfecto que comprometía la seguridad: le faltaban las gomas antideslizantes en la base, esas que impiden que la estructura se corra mientras alguien la usa.
Para Alarcón, ese defecto fue determinante para que se produjera la caída. Además, consideró que el riesgo era mayor porque no se había comprobado si el hombre sabía usar correctamente la escalera.
Con esos argumentos, el juez concluyó que no había elementos suficientes para atribuirle la responsabilidad del accidente a la víctima.
Una incapacidad del 30% y el cálculo de los $115 millones
Para medir las consecuencias del golpe, el juzgado analizó una pericia médica que determinó las secuelas de la fractura. El informe concluyó que el hombre quedó con una incapacidad física permanente del 30%, que puede afectar tanto su capacidad laboral como distintas actividades de la vida cotidiana.
Al momento de fijar el monto, el magistrado tomó en cuenta los ingresos mensuales que tenía el damnificado cuando ocurrió el accidente y su actualización a través de la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
El cálculo también contempló otros aspectos:
- La incapacidad física, es decir, las limitaciones permanentes que dejó la lesión.
- Los gastos médicos y farmacéuticos vinculados con la atención y la recuperación.
- Los tratamientos futuros que puedan derivarse de las secuelas.
- El daño extrapatrimonial, por las consecuencias del accidente en su vida personal.
La condena y la apelación que todavía mantiene el caso abierto
Finalmente, el juzgado condenó a la iglesia evangélica a pagarle al hombre $115 millones por los daños sufridos.
Sin embargo, la institución religiosa apeló la decisión, por lo que la sentencia todavía no quedó firme.