Suspenden las clases en Valentina Sur: los disparos llegaron a cinco metros de un grupo de niños
¿Qué pasó en Valentina Sur? Los tiroteos llegaron a metros de una escuela y los chicos vivieron momentos de pánico. Las autoridades, en la mira.
Una nueva ola de tiroteos en Valentina Sur dejó a los chicos a metros de las balas y obligó a suspender las clases en siete establecimientos educativos. El episodio más grave ocurrió el jueves por la tarde, cuando un grupo de niños de entre 8 y 10 años estaba en un playón sin cerco perimetral y los disparos se escucharon a solo cinco metros. Las instituciones reclamaron respuestas urgentes a las autoridades provinciales.
Durante la semana, el barrio Valentina Sur volvió a ser escenario de hechos de violencia que encendieron todas las alarmas en la comunidad educativa. Los tiroteos en inmediaciones de las escuelas forzaron la activación de protocolos de resguardo y, finalmente, la suspensión de actividades para este viernes.
¿Qué escuelas suspendieron las clases?
La medida alcanza al Jardín de Infantes N° 27, CPEM N° 42, CPEM N° 49, Centro de Educación Física, Escuela N° 223, Escuela N° 245 y EPA N° 9. La decisión se tomó por falta de garantías mínimas de seguridad para estudiantes, docentes, familias y trabajadores.
En un comunicado conjunto, las instituciones elevaron un reclamo al Ministerio de Educación, al Ministerio de Seguridad y al Consejo Provincial de Educación. Piden que se implementen medidas de prevención urgentes para resguardar la vida y el derecho a asistir a clases.
Niños a metros de las detonaciones
La directora del CEF 13, Antonela Girardi, detalló que el martes se registró un primer episodio, aunque en ese momento no había alumnos en la cancha. La situación cambió drásticamente el jueves.
Cerca de las 18.30, mientras se desarrollaban las actividades, dos grupos de niños de 5 a 7 años estaban dentro del edificio y otro grupo de 8 a 10 años en un playón descubierto, sin cerco perimetral. El grupo que estaba afuera quedó a solo cinco metros de los disparos.
El profesor a cargo escuchó las detonaciones y, en un primer momento, las confundió con ruidos de motos. Fue el guardia de seguridad quien advirtió lo que ocurría hacia la calle Bustos Pérez y se activó el protocolo de inmediato para que todos ingresaran al edificio.
La vicedirectora, que estaba a cargo, coordinó el resguardo y también incluyó a familias que estaban en una cancha contigua, a quienes se les pidió que entraran para protegerse.
Protocolo, angustia y falta de respuestas
Se aplicó un procedimiento de invacuación, es decir, resguardo dentro de la institución. La prioridad fue sacar a los chicos del espacio descubierto, evitar corridas y reducir la exposición al peligro.
Para contener la angustia, los docentes continuaron con el dictado de clases como distracción, mientras enviaban mensajes a las familias para informar que los chicos estaban a salvo y pedir que no se acercaran hasta que cesara el riesgo.
La directora Girardi relató que la Policía llegó unos 10 minutos después del tiroteo, permaneció alrededor de cinco minutos y se retiró sin dar indicaciones ni informar si ya era seguro salir. Esa falta de comunicación aumentó la preocupación del equipo directivo.
Recién cuando el movimiento exterior pareció volver a la normalidad, los padres comenzaron a retirar a sus hijos. Pero desde la institución marcaron que nadie les había confirmado formalmente que el peligro había terminado.
Clases suspendidas y un reclamo que no espera
Ante la falta de garantías, el CEF 13 suspendió el resto de sus actividades previstas para ese jueves, que se extendían hasta las 22. Luego, las demás instituciones del sector se reunieron y acordaron la suspensión conjunta para el día siguiente.
En el comunicado, las escuelas señalaron que los hechos de inseguridad ocurridos durante la semana desbordan la capacidad de contención institucional y ponen en riesgo directo la integridad de quienes habitan y transitan esos espacios.
La suspensión no fue presentada como una medida aislada, sino como una advertencia sobre el estado de vulnerabilidad en el que quedaron las instituciones educativas del barrio. Para las comunidades escolares, no se puede garantizar una jornada normal cuando los disparos ocurren a metros de niños en clase.