Tres dirigentes de la Liga Tucumana quedaron suspendidos por tres meses, pero el vicepresidente denuncia que dos de ellos siguen metiendo mano en el funcionamiento de la entidad. ¿Quién manda realmente adentro?
La interna de la Liga Tucumana de Fútbol volvió a escalar. Darío Zamoratte, vicepresidente primero de la entidad, aseguró que todavía no pudo ponerse al frente de la conducción pese a que el Consejo Federal de la AFA suspendió al presidente, al secretario y al tesorero. Lo hizo a través de un comunicado que repartió entre los presidentes de los clubes afiliados y la opinión pública.
“Todavía no estoy en funciones en la Liga ni he podido asumir efectivamente su conducción”, escribió el dirigente, que por orden estatutario debía quedar a cargo del organismo durante el período de sanción.
Qué dice la sanción y por qué no puede asumir
La medida la tomó el Tribunal de Disciplina Deportiva del Interior y quedó asentada en el Boletín Oficial N.º 84/26. Alcanza a Eduardo Monteros (presidente), Juan de la Cruz Roldán (secretario) y Ricardo Elías (tesorero), todos suspendidos por tres meses con efecto inmediato.
Zamoratte aclaró que, aunque le corresponde ocupar el lugar, no cuenta con las atribuciones para ejercer el mando: no puede aplicar sanciones, administrar la institución, disponer pagos ni tomar decisiones en nombre de la Liga.
La acusación contra los dirigentes sancionados
En el mismo texto, el vicepresidente apuntó directo a los suspendidos. Sostuvo que el presidente y el tesorero “continúan realizando o impulsando actuaciones vinculadas al funcionamiento de la institución”.
También puso la lupa sobre una presentación ante Personería Jurídica que pretende dar de baja a Roldán como secretario y colocar en su lugar a Walter Sánchez. “Estas actuaciones generan más incertidumbre y profundizan el conflicto institucional”, advirtió.
El origen de la crisis
El Tribunal de Disciplina resolvió las suspensiones a mediados de octubre, a partir de denuncias de dirigentes de clubes que elevó el Consejo Federal. Los reproches son varios: no se realizó la Asamblea General Ordinaria para tratar el balance 2025 y no hay un Tribunal de Cuentas con mandato vigente.
A eso se suman los cuestionamientos por cobros a los clubes en concepto de seguros sin documentación suficiente y el presunto manejo de fondos de la Liga a través de cuentas bancarias personales. Los dirigentes rechazaron las acusaciones, pero el tribunal consideró que no aportaron pruebas.
El otro frente: la denuncia en Personería Jurídica
El conflicto también desembarcó en la Dirección de Personas Jurídicas por otro carril. Roldán, uno de los suspendidos, denunció allí que no reconoce la firma que se le atribuye en trámites ante el Consejo Federal. Además, afirmó que su firma en actas del 16 de octubre se obtuvo mediante “coacción moral”.
En esa misma presentación advirtió que se buscaba apartar a Zamoratte e imponer a Sánchez.
El pedido a los clubes
Zamoratte dijo que espera que el Tribunal de Disciplina se expida sobre las presentaciones y les reclamó a los clubes actuar con “responsabilidad, prudencia y respeto institucional”.
“Esta disputa perjudica al fútbol tucumano, genera preocupación entre los clubes y dificulta el trabajo cotidiano de quienes sostienen la actividad”, remarcó.
Y cerró con una promesa: “Seguiré reclamando que se cumpla la sanción y que el Tribunal de Disciplina se expida con la mayor claridad posible”.