Tartamudez: el error que casi todos cometen al escuchar a alguien que tartamudea
Ocho de cada diez personas que tartamudean tienen un familiar con la misma condición, y la mayoría empieza entre los 2 y los 5 años. Lo que casi nadie sabe es qué conviene hacer —y qué no— cuando alguien se traba al hablar.
La tartamudez no es una enfermedad ni algo que se resuelva solo con el tiempo. Es una condición del habla que, según la evidencia científica, aparece en plena infancia y está fuertemente ligada a la genética. En el Día Internacional de la Toma de Conciencia de la Tartamudez, que se conmemora cada 22 de octubre, la fonoaudióloga Ana Manzur habló con Noticiero 7 para desarmar los prejuicios que todavía rodean a quienes hablan distinto.
Uno de los datos que más llaman la atención tiene que ver con el origen: cerca del 80% de las personas que tartamudean tiene algún familiar directo o indirecto que presenta o presentó la condición en algún momento de su vida. Esa predisposición genética es clave a la hora de entender cómo se manifiesta.
Cuándo aparece y cómo se reconoce
Según explicó la especialista, la tartamudez suele iniciarse entre los 2 y los 5 años, justo cuando los chicos están desarrollando el lenguaje. "La mayoría de las personas que tartamudean comienzan en la infancia", señaló Manzur.
En esa etapa pueden aparecer repeticiones, prolongaciones o bloqueos al hablar, y en algunos casos se suman tensión o esfuerzo. La profesional advirtió que esos signos no deben confundirse con los errores típicos de un nene que está aprendiendo a hablar.
"La tartamudez no es algo que se espera en el desarrollo del lenguaje de un niño", aclaró, y cuestionó la idea de quedarse esperando a ver si desaparece por sí sola.
Por qué consultar a tiempo cambia el pronóstico
Manzur indicó que los niños de hasta aproximadamente 5 o 6 años tienen más chances de recuperar la fluidez si reciben una intervención temprana y adecuada. Después de esa edad, la tartamudez puede volverse una condición persistente.
Eso no significa que no haya herramientas: la especialista remarcó que siempre existen tratamientos para mejorar la comodidad y la comunicación de la persona, incluso en la adultez.
Qué hacer (y qué no) cuando alguien tartamudea
Uno de los ejes de la entrevista fue la actitud del entorno. Para Manzur, acompañar bien no es terminarle las palabras al otro ni apurarlo para que hable más rápido.
"Lo mejor que podemos hacer es escuchar el mensaje, mirar a los ojos, no interrumpir, no completar las frases y prestar atención al contenido y no a la forma", sostuvo la fonoaudióloga.
Esas acciones, dijo, forman parte de una comunicación basada en la empatía y el respeto por la diversidad. "Es una característica del habla, una forma de hablar diferente", explicó, y pidió dejar atrás los preconceptos que todavía persisten.
No se "cura": se acompaña
Otro de los grandes mitos que la profesional buscó derribar es el de la cura. La evidencia científica actual no considera a la tartamudez una enfermedad, por lo que no corresponde hablar de una "cura".
"Es una condición del habla", afirmó. En los niños, los tratamientos apuntan a favorecer la fluidez y la comodidad, y a dar herramientas tanto al menor como a su entorno. En adolescentes y adultos con tartamudez persistente, el abordaje busca que se sientan más cómodos al comunicarse, sin poner toda la atención en las interrupciones.
"Esto no es una elección, sino una forma diferente de hablar", concluyó Manzur, y subrayó la importancia de generar conciencia para reducir los prejuicios que afectan a quienes tartamudean.