Taxistas y remiseros se plantaron en el Centro de Monitoreo: el pedido que incomoda a Protección Ciudadana
¿Qué encontraron los taxistas que los convenció de que la ordenanza que se aprobó el año pasado ya no sirve para nada? La movilización frente al Centro de Monitoreo dejó al descubierto un detalle que involucra a cada pasajero que sube a un auto.
Un grupo de taxistas y remiseros autoconvocados se movilizó este miércoles por la mañana frente al Centro de Monitoreo, sobre avenida Illia, para exigir a la Secretaría de Protección Ciudadana que controle el transporte que operan las plataformas digitales. La protesta fue simbólica, pero el reclamo de fondo lleva más de un año sin respuestas.
Carlos Ríos, uno de los choferes que encabezó la medida, contó los detalles en diálogo con José Alsina Alcobért para "La Mañana en La Isla" (FM 107.9). El grupo no responde a ningún gremio: son trabajadores que se organizaron por su cuenta para visibilizar una situación que, aseguran, los deja en clara desventaja.
La ordenanza que no se aplica
El eje del reclamo es la falta de fiscalización sobre lo que describen como transporte "clandestino" de pasajeros. Según denuncian, las aplicaciones operan al margen de la ley, sin tributar y sin cumplir con las regulaciones vigentes.
"Todo lo que se reguló el 13 de noviembre de 2025 en el Concejo Deliberante de la Capital no está sirviendo de nada. Termina siendo una vía muerta porque no se efectivizan los controles", disparó Ríos.
La comparación que hacen los manifestantes es directa: los taxis y remises deben cumplir normativas estrictas, portar tulipa y pagar impuestos, mientras que los conductores de plataformas como Uber o Di-di trabajan sin habilitaciones formales ni gravámenes. Para los autoconvocados, esa asimetría es competencia desleal pura.
El alerta por la seguridad de los pasajeros
Más allá de la cuestión económica, los choferes advirtieron sobre un problema que afecta directamente a los usuarios. "El problema es que usted pide un auto blanco y le llega uno azul, o espera a una conductora mujer y viene un hombre. Eso es gravísimo desde el punto de vista de la seguridad", alertó Ríos.
La falta de controles, sostienen, no solo golpea el bolsillo de los trabajadores registrados: también deja a los pasajeros sin garantías sobre quién los traslada.
Tarifas pisadas y costos por las nubes
El contexto económico agrava el conflicto. Ríos explicó que la tarifa de taxis y remises se mantiene "pisada" para no castigar al usuario, pero los costos de mantenimiento de los vehículos se dispararon.
"Hace dos años, con una semana de trabajo comprábamos dos neumáticos; hoy necesitamos trabajar dos meses para comprar los mismos dos neumáticos", lamentó el chofer.
Pese a la frustración acumulada tras más de un año de diálogo sin resultados con la Municipalidad, los autoconvocados insisten en que buscan soluciones por la vía pacífica. Durante la entrevista, Alsina Alcobért les sugirió recurrir al Defensor del Pueblo para que medie en el conflicto y exhorte a los organismos correspondientes a hacer cumplir las ordenanzas, garantizando igualdad de condiciones laborales y seguridad para todos los catamarqueños.