Teherán amaneció bajo un manto negro: “Parecía que llovía petróleo”
¿Cómo es vivir un amanecer donde el cielo se pone negro y cae una lluvia espesa y contaminante? Los detalles del ataque que sumió a la capital iraní en una escena de película apocalíptica y las graves advertencias de salud para sus habitantes.
La capital de Irán vivió una mañana de pesadilla con el cielo cubierto por espesas nubes oscuras y una lluvia contaminante, tras nuevos bombardeos israelíes contra depósitos de combustible. Los habitantes de la ciudad enfrentaron una escena apocalíptica, con restos negruzcos cayendo del cielo y autoridades advirtiendo sobre graves riesgos para la salud.
Este domingo, los vecinos de Teherán se despertaron con una oscuridad inusual que bloqueaba la luz solar. Gotas que dejaban residuos químicos y negruzcos comenzaron a caer, en un fenómeno que varios ciudadanos describieron como si “lloviera petróleo”. La confusión y el temor se apoderaron de las calles ante el paisaje desolador.
¿Qué provocó el escenario apocalíptico?
El cielo ennegrecido fue el resultado directo de bombardeos nocturnos ejecutados por fuerzas israelíes. Los ataques se dirigieron contra cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia de productos petrolíferos ubicados en las provincias de Teherán y Alborz.
Uno de los blancos fue el Depósito de Petróleo del Noroeste de Teherán, situado en el barrio de Shahran. A media mañana, el incendio en esta instalación continuaba activo, emitiendo una columna de humo aparentemente infinita. En el lugar se observaban vehículos y camiones cisterna completamente calcinados y aún humeantes.
La agencia oficial de noticias iraní, Irna, confirmó que la ciudad permaneció cubierta por nubes negras que generaron una atmósfera opresiva y afectaron severamente la visibilidad desde primeras horas del día.
Alerta por lluvia tóxica y daños ambientales
Frente a la gravedad de la situación, la Organización de Protección Ambiental de Irán realizó un llamado urgente a la población. Recomendó a los ciudadanos permanecer en sus hogares debido a la toxicidad de las partículas en el aire y usar máscaras protectoras en caso de tener que salir a espacios públicos.
La Media Luna Roja de Irán elevó la alerta, advirtiendo sobre la posibilidad de lluvias tóxicas en las próximas horas como consecuencia de la gran cantidad de combustible quemado en los depósitos impactados. La entidad humanitaria señaló que la exposición a esta lluvia contaminada podría provocar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares severos.
Mientras barrenderos intentaban limpiar las cenizas y residuos químicos que cubrían las calles, la vida en Teherán distaba mucho de la normalidad. Aunque algunos negocios, principalmente de comida, reabrieron, la actividad comercial sigue muy limitada.
El ataque se produce en un contexto ya de por sí crítico, con la ciudad llevando poco más de una semana de constantes bombardeos de Estados Unidos e Israel. Irónicamente, la escasez de combustible había llevado a las autoridades a racionar la gasolina a 20 litros por persona por día, justo cuando el cielo parecía derramar productos petrolíferos.
Ante el devastador panorama, muchos vecinos optaron por no arriesgarse y permanecer en sus casas, mientras el depósito en Shahran seguía ardiendo y pintando de negro el amanecer iraní.