"Tengo 52 y soy primeriza": los hermanos que la eligieron como mamá
Julieta se inscribió para adoptar con un prejuicio que le costó años. Cuando conoció a los hermanos que la eligieron como mamá, todo cambió en apenas tres meses.
Julieta tenía un prejuicio que le costó años de espera: creía que adoptar en la Argentina era un trámite interminable. Conoció a Tiziano y Naomi en septiembre de 2023 y para febrero del año siguiente ya vivían con ella. Hoy, a los 52, dice que es madre primeriza y que no puede imaginar otro camino.
Cuando los conoció, no podía parar de llorar. Les explicó que eran lágrimas de felicidad, pero los chicos, que en ese momento tenían 11 y 8 años, no entendían. Les preguntó si los podía abrazar y aceptaron. "Ese momento, que fue en 2023, marcó un antes y un después en mi vida. Para mí ya no había marcha atrás. Yo ya era su familia, si ellos me elegían como mamá", cuenta.
Naomi le había armado una libreta con tapas de cartón: en una portada decía "mamá" y en la otra había dibujado un corazón. Tiziano le mostró varios de sus dibujos y se los regaló.
La adopción se concretó en 2024. Julieta se había inscripto en el registro un año antes, después de la pandemia. "A los 5 años jugaba con mis peluches a que era mamá por adopción. Esa idea me acompañó, pero tardé mucho en inscribirme porque tenía el prejuicio de que el proceso tardaba años. Si no hubiera sido por eso, habría formado mi familia mucho antes", explica.
Los tres viven en Parque Patricios, a unas cuadras de la cancha de Huracán. Julieta es directora de teatro y profesora de actuación en la Universidad de las Artes y la Escuela Metropolitana de Arte Dramático. "Tengo 52 años y mis hijos tienen 11 y 14, pero yo soy madre primeriza. Hay un montón de cosas que estoy descubriendo y aprendiendo todo el tiempo", reconoce.
Para Naomi, la diferencia se nota en los detalles cotidianos. "Mamá siempre nos da consejos. Hace poco tuve una competencia de gimnasia artística y ella me dio consejos para que no me ponga nerviosa, porque tengo mucha vergüenza. Siempre nos pregunta qué queremos hacer, qué queremos comer. En el hogar nunca nos preguntaban eso", dice la nena.
"Tardé en adoptar por los prejuicios que tenía"
Julieta integra los grupos de contención de Adopten Niñes Grandes, una asociación civil que busca derribar mitos sobre la adopción en el país. Destaca lo importante que es hacer red y tener una comunidad con la que compartir dudas e incertidumbres.
Antes de anotarse, sus hijos habían pasado cuatro años en un hogar y atravesaron una vinculación fallida. "Para mí, ser madre por adopción significó combinar mi deseo por la maternidad con la posibilidad de convertirme en familia de chicos que la necesitaban. Yo quería transitar la experiencia de la maternidad y pensé: '¿Por qué no ser madre de los que necesitan ser hijos y tener una familia?'. Hoy me resulta imposible imaginar otro camino", dice.
Cuando hacía los trámites, le advirtieron que se preparara para recibir llamados de juzgados de todo el país. La razón: había aclarado que estaba dispuesta a adoptar chicos mayores de 6 años, una disponibilidad que casi nadie ofrece.
Los números lo confirman. Según datos del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, solo 1107 personas o parejas están inscriptas y habilitadas para adoptar en todo el país. El 81% se postula para niños menores de 3 años y apenas el 2% para mayores de 10.
"Te cambia un montón la perspectiva pensar en cuántos chicos hay en los hogares, que no todos los que necesitan una familia son bebés: hay muchos chicos más grandes. Todos ellos necesitan una mamá o un papá, y hay que priorizar el derecho que tienen a vivir y crecer en familia", dice Julieta.
Ella esperó a tener trabajo estable y casa propia antes de animarse. "Me daba miedo que todo ese proceso durara mucho tiempo, que iba a tardar años en poder formar mi familia. Al final fue todo lo contrario: conocí a Tiziano y a Naomi en septiembre de 2023 y para mediados de febrero del año siguiente ya vivíamos juntos. Si no fuera por esos prejuicios que tenía sobre el proceso, hubiera adoptado muchísimo tiempo antes", dice.
Los desafíos de una mamá primeriza
Uno de sus mayores retos fue mostrarles a sus hijos cosas que salían de la rutina: irse de vacaciones, festejar cumpleaños o celebrar Navidad. "Me costó que se animaran, porque la rutina que tenían en el hogar era muy limitada y no estaban acostumbrados a salirse de eso", explica.
Recuerda las primeras vacaciones en Mar del Plata y lo que le costó convencerlos de meterse al mar. "Estuvimos seis horas en el agua, les encantó. Hoy sigue siendo su lugar favorito para irse de vacaciones", cuenta.
El año pasado, Naomi pidió un bebé de juguete para el Día del Niño. A Julieta la sorprendió: su hija no tenía muñecas y siempre pedía ropa. "Lo hablé con mi psicóloga, que me dijo que ahora que Naomi tiene una mamá ella también puede jugar a ser una mamá, porque tiene el ejemplo y sabe lo que significa", sonríe.
Durante el verano, una mañana de domingo fue con Tiziano a la plaza. Había familias tomando mate mientras sus hijos chicos jugaban con pistolas de agua. "Tiziano los vio y me dijo: 'Qué pena que yo no tuve infancia'. Ver a esos chicos jugando con sus papás al lado le generó eso. Apenas unos segundos después me preguntó: 'Pero todavía soy chico, ¿no?'. Ellos siguen buscando vivir esa infancia en familia que se perdieron, aunque ya sean preadolescentes", cuenta.
Naomi y Tiziano están entrando en la adolescencia, pero todavía son niños. "Pasa algo muy interesante. Por un lado, tienen actitudes muy de adolescentes, quieren hacer todo solos, se oponen a lo que les propongo. Pero por otro, quieren estar pegados todo el tiempo, me abrazan, vuelven de la escuela y me cuentan todo lo que les pasó en el día. Suceden las dos cosas al mismo tiempo, porque también están viviendo esa niñez que no pudieron tener", dice Julieta.
Casi todos los días, después de cenar, los tres se sientan a ver una película o un capítulo de una serie. "Nos sentamos pegados en el sillón y vamos comentando lo que vemos. Lo que me encanta de ser madre es compartir esos momentos cotidianos donde los tres disfrutamos de algo", cuenta.
Antes de ese ritual, había otros: Julieta se quedaba en la habitación de los chicos, les leía un cuento, les hacía cosquillas, les daba un beso. "El primer mes que vivieron en casa, pasaba la noche en su habitación. Tenían miedo de despertarse y que yo ya no estuviera", recuerda.
Tiziano lo resume a su manera: "Mi mamá siempre está para nosotros. Es muy alegre y divertida. Para el Día de la Madre, quiero que sea muy feliz y siga con sus sueños".
Cómo contactar a Adopten Niñes Grandes
La asociación civil está formada por madres y padres que eligieron adoptar. Trabajan para concretar el derecho a vivir en familia de los niños, niñas y adolescentes que aún esperan en los hogares. Para conocer más sobre su tarea, se puede consultar el contenido completo del artículo original.