Tenía 14 años y sobrevivió a la dictadura: "Nos cazaban como si fuéramos animales"

A 50 años de La Noche de los Lápices, un platense radicado en Santa Rosa recuerda cómo era ser adolescente bajo el Estado de Sitio: las marchas por el boleto estudiantil, la persecución militar y una noche que casi termina en tragedia. Lo que reveló sobre su generación todavía estremece.

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Tenía 14 años y sobrevivió a la dictadura: "Nos cazaban como si fuéramos animales"
Tenía 14 años y sobrevivió a la dictadura: "Nos cazaban como si fuéramos animales"

Enrique Fuentes tenía apenas 14 años cuando la última dictadura cívico-militar comenzaba a mostrar su rostro más oscuro. Cursaba en el Colegio San Francisco de Asís de La Plata, pero el miedo ya se respiraba en las calles. A 50 años de La Noche de los Lápices, el hombre radicado en Santa Rosa recordó en Radio Noticias cómo fueron las marchas por el boleto estudiantil, la persecución policial y militar, y el terror que se apoderó de su generación.

"Eramos pibes con muchas ganas de vivir", resume Fuentes, hoy santarroseño, al evocar aquellos días de 1976. La fecha quedó marcada a fuego: el 16 de septiembre, a cuatro meses del golpe de Estado, él ya participaba de las protestas que pedían una tarifa accesible para viajar. "No había celulares, los mensajes eran de boca en boca. Se empezó a gestar lo del boleto porque no se podía viajar, estaba carísimo", cuenta.

La marcha que terminó en palazos

La juventud estaba politizada, admite, aunque él no formaba parte de ninguna organización. "Había temor a juntarse por el Estado de Sitio, pero igual nos escapábamos. Fue jodido lo que vivimos porque hasta nos llevaron a la comisaría por juntarnos más de tres", relata.

El día de la marcha por el boleto estudiantil se concentraron en la Plaza Italia de La Plata. La modalidad era ir en grupo y aplaudir afuera de las escuelas para que más chicos se sumaran. "Ya era un grupo muy grande, nos fuimos al Normal I a aplaudir", recuerda. De su colegio fueron solo seis o siete, porque muchos no tenían cómo trasladarse o directamente les ganaba el miedo.

"Se juntó una cantidad de chicos impresionantes. Los más grandes nos dijeron que nos cuidemos porque había infiltrados", dice. La marcha avanzó hasta el Ministerio de Obras Públicas, donde trabajaba su padre. Allí, en un playón enorme, la situación se tornó violenta. "Cuando estábamos llegando, camiones llenos de militares nos cortaron el camino y por atrás llegaron los de Caballería. Nos encerraron y empezaron a meternos palazos", rememora.

En medio del caos, Fuentes tomó de la mano a la chica que le gustaba y escapó corriendo. Al llegar a su casa, les contó a sus padres lo ocurrido. Esa misma madrugada, a la una, alguien llamó a su padre: era Pérsico, el papá de Emilio Pérsico, que le advirtió: "Sacalo ya porque cayeron a mi casa". Emilio no estaba, por eso no se lo llevaron.

"Había una persecución tremenda y empezaron a cazar a todos los chicos", afirma. A su casa no fueron, pero su familia lo escondió en la casa de campo de un tío. "Me dejaron ahí escondido", señala.

Rebeldes en pleno Estado de Sitio

Fuentes describe a su generación como "rebeldes", adolescentes que solo querían ir al cine pese al Estado de Sitio. "Para ir al cine nos juntábamos de a tres y caminábamos a 100 metros de distancia, nos veíamos, seguíamos caminando y después nos juntábamos todos en tal lugar. Si nos encontrábamos en alguna casa a la noche tratábamos de no hacer ruido", explica.

Una noche, un amigo lo dejó cerca de su casa, a tres cuadras de la comisaría 12 de Villa Elisa. "La comisaría estaba oscura, yo tenía la cédula de identidad y cuando pasé me pegaron en la cabeza desde atrás y entre dos policías me llevaron adentro. Me cagaron a palo. Yo lloraba como loco porque estaba todo oscuro, serían las 11 de la noche y me preguntaban con quién venía, quién era, quiénes me dejaron. Hasta que uno saltó y dijo que me dejen porque vivía cerca", relata.

"Vivirlo fue tremendo. Eso se lo cuento a mis hijos y dije que nunca más quería esto", cierra Fuentes, con la voz cargada de memoria.

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