Tenía 15 años y todos pedían por él, pero no lo ponían: el miedo que frenaba el debut de Maradona
Tenía 15 años y todos lo pedían, pero el técnico se resistía a ponerlo: el miedo que frenaba el debut de Maradona. El hombre que le dejó su lugar cuenta la intimidad de aquel día en La Paternal.
El 20 de octubre de 1976, Argentinos Juniors recibía a Talleres en La Paternal y el país esperaba ver a un pibe de 15 años que ya deslumbraba en las inferiores. Sin embargo, el técnico resistía ponerlo: temían que lo lastimaran.
Rubén Giacobetti tenía 20 años y hacía poco que había debutado en Primera. Ese miércoles jugó como volante por izquierda, una posición que no le era habitual, en un partido que se presentaba complicado para el Bicho, que peleaba por no descender.
“Había muchos cordobeses por la calle, dando vueltas. Nosotros comimos a unas cuadras y fuimos caminando al vestuario dos horas antes. Se notaba que era un partido distinto”, recordó Giacobetti en diálogo con TN.
Talleres llegaba como sensación del torneo y el entrenador Juan Carlos Montes armó un equipo más defensivo para contener el mediocampo rival, que tenía jugadores como Ludueña, Cabrera y Valencia. “El primer tiempo no salió bien, tampoco fue bueno mi rendimiento. Íbamos perdiendo y el cambio se veía venir”, admitió.
El pibe que todos querían ver
En el banco estaba Diego Maradona, con apenas 15 años y la camiseta número 16. No era un juvenil más: “Ya había un clima distinto. La gente quería verlo. No era normal que un chico de esa edad debutara en Primera, pero Diego era distinto. Yo lo comentaba en mi casa: ‘Hay un pibe que es diferente’. Tenía una velocidad mental y física fuera de lo común para su edad”, contó Giacobetti.
El fenómeno venía gestándose desde las inferiores. “Nosotros, que estábamos en quinta, íbamos a ver a los Cebollitas y nos sorprendía cómo jugaban esos chicos. Diego, morochito, chiquitito, se destacaba sobre todos”.
El cambio que lo cambió todo
En el entretiempo, Montes se acercó a Giacobetti y le anticipó la decisión: “Me dijo ‘quedate que va a entrar el pibe’. Le dijo a Diego ‘nene, movete’ y ahí arrancó. Diego no hablaba mucho, pero hablaba con la pelota dentro de la cancha. Se divertía, trasladaba todo el potrero ahí. Estaba esperando la posibilidad”.
Giacobetti no ocultó su fastidio por salir: “Tenía 20 años, hacía poco que había debutado en Primera. A nadie le gusta salir, menos en el entretiempo. Pero el fútbol me recompensó, porque para mí es un orgullo haberle dejado mi lugar a Diego”.
El caño, el estadio y la protección del grupo
Maradona entró y en una de sus primeras intervenciones le tiró un caño a Juan Domingo Cabrera, tal como le había pedido el DT: “Vaya, Diego, juegue como usted sabe”. El estadio explotó. “Uno siempre tenía la duda de si todo eso que hacía en los entrenamientos lo iba a poder hacer en Primera. Pero no me sorprendió nada, porque seguía haciendo lo mismo”, relató Giacobetti.
Los jugadores mayores sentían la responsabilidad de cuidarlo: “Nosotros tratábamos de protegerlo porque era el que nos hacía ganar los partidos. Cuando jugábamos suplentes contra titulares, él solo te daba vuelta el partido. Era muy difícil marcarlo, amaga y te deja parado”.
El debut no fue sencillo. “La gente estaba desesperada para que debute y Francis Cornejo, que lo fue manejando, se resistía a ponerlo tan pronto porque lo veía chiquito. Tenían miedo que lo rompan. Pero Diego estaba fuerte para esa edad, aunque lo podían revolcar por el piso. Con 15 años te puede frustrar si no estás preparado físicamente. No fue tan sencillo debutar”, reveló.
El propio Maradona recordaría años después que fue la primera vez que sintió que tocaba el cielo con las manos. Esa tarde, Argentinos perdió 1-0, pero el fútbol argentino ganó mucho más.
Reencuentro en el Mundial y una carrera lejos de los brillos
El destino los cruzó en el Mundial de España 1982. “Me lo reencontré en la concentración de la Selección argentina. Pude entrar y saludarlo. Siempre se acordó de mí y de sus orígenes. El fútbol era su vida, estaba en un buen momento”, recordó Giacobetti.
También atesora una anécdota de la tercera división: “Una vez, los dos estábamos en el banco de tercera. Entramos en el segundo tiempo contra Unión de Santa Fe, íbamos perdiendo 1-0 y él solo lo dio vuelta con un córner y un tiro libre”.
Después de Argentinos, Giacobetti siguió en General Pico, La Pampa, luego en Estados Unidos y finalmente en Italia, donde se retiró a los 28 años. “En ese momento se vivía bien, pero había que pelearla. No era lo que es el fútbol hoy en términos de negocios. Cada uno lo toca lo que le toca”, reflexionó.
Desde hace más de cuatro décadas se dedica al rubro inmobiliario en Villa Urquiza y nunca más quiso volver al fútbol profesional: “Me gusta, pero me despegué de ese mundo”.
A 50 años de aquel partido, Giacobetti evoca con emoción su lugar en la historia: “Para mí es un orgullo que me lo recuerden. Fue una casualidad histórica, pero el fútbol me recompensó”.


