Tenía 16 años cuando un experimento escolar la dejó 78 días en terapia intensiva: un detalle en el laboratorio selló la condena
Un experimento con alcohol y fuego, 33 operaciones y 78 días en terapia intensiva. La Justicia cordobesa encontró un detalle en el laboratorio que el colegio no pudo explicar y lo condenó a indemnizarla.
La Justicia de Córdoba condenó al Colegio Cristo Rey, en el barrio General Bustos, a indemnizar a una alumna que sufrió quemaduras gravísimas durante un experimento escolar en septiembre de 2022. El fallo, a cargo del juez Gustavo A. Massano del Juzgado en lo Civil y Comercial de 51° Nominación, puso el foco en las fallas de seguridad del laboratorio y en la supervisión insuficiente durante la práctica.
La adolescente participaba junto a sus compañeros de un experimento conocido como "la serpiente del faraón", que utiliza sustancias inflamables. En medio de la actividad, otra estudiante agregó alcohol a la mezcla y se produjo una deflagración que la alcanzó de lleno.
Las secuelas que quedaron
Las lesiones fueron de una gravedad extrema. La joven permaneció 78 días internada en terapia intensiva y pasó por 33 intervenciones quirúrgicas, entre limpiezas, ablaciones y autoinjertos de piel. Recibió el alta a fines de noviembre de ese año, pero le quedó una incapacidad psicofísica permanente.
Por qué el colegio fue condenado
Durante el proceso, la institución intentó desligarse de responsabilidad argumentando que el accidente había sido provocado por la conducta de otra alumna. La aseguradora, por su parte, sostuvo que se trató de un hecho imprevisible o inevitable.
El magistrado rechazó ambas defensas. Consideró que los estudiantes no son terceros ajenos al establecimiento y que la escuela tiene el deber de garantizar su seguridad mientras participan de actividades bajo su supervisión. También señaló que manipular alcohol y fuego constituye una actividad riesgosa y que las posibles conductas imprudentes de los adolescentes deben ser contempladas al organizar este tipo de prácticas.
Las fallas que detectaron las pericias
Las pericias técnicas en higiene y seguridad fueron determinantes para establecer las responsabilidades. Según los informes, el laboratorio no contaba con elementos básicos de protección ni con las medidas preventivas necesarias para realizar el experimento.
Además, se detectó que el colegio no había aplicado correctamente su propio manual de seguridad.
Otro de los puntos cuestionados fue la supervisión: una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban la práctica simultáneamente, sin ayudantes de laboratorio ni una revisión previa de los recipientes con alcohol utilizados por los alumnos.
Para el magistrado, estas deficiencias demostraron que el establecimiento no había tomado las precauciones necesarias para evitar un accidente de semejante gravedad.