Tenía 72 años y la depresión la tenía postrada: el deporte que la devolvió a la vida
Miriam tenía 72 años y la depresión la tenía postrada: había días en que no podía levantarse. Una amiga la invitó a probar un deporte casi por compromiso. Lo que pasó después...
Miriam Díaz, vecina de Rosario, encontró en el Newcom un motivo para levantarse después de la muerte de su madre en 2020. Su historia la contó ella misma durante un encuentro organizado por la Municipalidad en el Mes de los Derechos de las Personas Mayores.
“Había caído en depresión y el Newcom me cambió la vida. Ahora soy otra persona”, dice Miriam, de 72 años, con una sonrisa que no parece improvisada.
El vínculo con su madre y el golpe de 2020
Para entender ese cambio hay que retroceder. Miriam siempre estuvo cerca de su mamá. “Nunca había cortado el hilo”, recuerda. La relación se había vuelto más intensa después de la muerte de su padre, cuando ella pasó a ocupar un lugar central en el cuidado de la mujer.
“Siempre viví cerca de ella. Estaba pendiente todo el tiempo, sobre todo tras la pérdida de mi padre. Ahí me demandó más tiempo con ella”, cuenta Miriam.
El fallecimiento de su madre, en 2020, le cambió el mapa. “Nunca me separé de ella, ni estando casada y con hijos. Pero cuando murió, fue duro lo que vino después porque no le encontraba sentido a nada”, confiesa.
La tristeza se volvió un lugar del que no sabía salir. “Me sentía sola. Mis hijos venían a casa y me ponía feliz de verlos en ese momento. Pero cuando se iban, caía en un pozo del que no sabía cómo salir. Había días en que hasta me costaba levantarme”, dice con los ojos brillosos.
Una amiga, una invitación y el primer partido
La que tendió la mano fue Susana, una amiga de la infancia. La invitó a sumarse al Newcom y Miriam aceptó, aunque no estaba convencida. “La verdad es que fui a probar con cierto escepticismo y casi por compromiso, pero decidí intentarlo”, reconoce.
Las clases eran en el Centro Municipal de Distrito Noroeste. Al principio, la pasaba mal. “Sentía que no estaba bien, pero, a la vez, en cada partido sentía que algo dentro de mí iba cambiando”, revela.
El deporte empezó a ganarle terreno a la depresión. “Antes no era sociable ni tenía amigos, pero con este deporte todo comenzó a cambiar”, asegura.
Un grupo, una red, una razón para levantarse
Hoy Miriam tiene amigos. “Hoy tengo amigos, cosa que antes no tenía”, dice, y se le ilumina la cara cuando habla de sus compañeros de Las Águilas y del club Tiro Suizo.
Los encuentros en clubes y polideportivos municipales, el ejercicio y la alegría compartida le fueron devolviendo sentidos que creía perdidos. Su psicóloga lo vio claro: “Iba a la psicóloga y me daba ejercicios, pero, a la vez, me decía que, por favor, no dejara el Newcom”, apunta.
“Cada partido o encuentro es especial. Tengo la alegría de vivir. Hace años que no me veía feliz como hoy”, agrega con firmeza.
Al final, deja un mensaje para quien esté en un lugar parecido al que ella ocupó durante meses: “Le diría a cualquier persona que esté pasando por un momento difícil que se incorpore al Newcom. Verá cómo puede cambiar su vida”.