Tenía 87 años, miedo a caerse y un palo de hockey: igual salió a caminar junto a la Virgen
Tenía 87 años, miedo a caerse y ningún bastón en casa. Pero igual se calzó un palo de hockey de su nieta y salió a caminar junto a la Virgen. La historia de Elvia, una de las más conmovedoras de la peregrinación.
La ermita de Hasenkamp volvió a ser el punto de partida de la 44ª Peregrinación de los Pueblos. Hasta allí llegaron cientos de fieles de distintos puntos de Entre Ríos y de otras provincias para iniciar el recorrido hacia Paraná. Entre abrazos, rezos y cánticos, cada uno llevó su propia historia.
Algunos fueron a agradecer, otros a pedir por trabajo o por la salud de un ser querido. También hubo quienes atravesaban momentos familiares difíciles y buscaban fuerzas para seguir. Todos coincidieron en algo: la caminata no se hace solo con las piernas.
Más de tres décadas de fe y un año para agradecer
Gerardo, de Cerrito, peregrina desde hace más de 30 años. Acompañado por su esposa Macarena y sus hijos, recordó que la primera vez fue por curiosidad, pero la experiencia lo marcó para siempre.
“La primera vez fue descubrir qué era, sinceramente. Y ahí sentí que realmente vale la pena. El motivo real de lo que uno siente creo que no lo podés expresar a veces con palabras”, contó con la voz quebrada.
Con los años, sus motivos fueron cambiando. “Hay años que son complicados porque a veces toca pedir y otras veces agradecer. Este año ha sido un buen año, pero pasaron cosas de las cuales estamos saliendo, gracias a Dios y a la Virgen, bien. Son muy buenas noticias de todo y hoy creo que es agradecer, agradecer por la familia, por ellos”, relató.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando su hijo mayor decidió acompañarlo en el primer tramo. “Es mucha la emoción que tengo. Es felicidad, es todo felicidad”, dijo. También celebró la llegada de Gregorio, un nuevo integrante de la familia, y recordó a quienes este año no pudieron caminar pero acompañaron con oraciones desde sus casas.
Macarena, su esposa, explicó que ella también hacía el recorrido años atrás, pero ahora prefiere acompañar a su marido y a sus hijos. “Mi marido camina hace muchos años, es él el peregrino. Nosotros acompañamos, que peregrinar también es acompañar, siempre lo digo”, sostuvo.
Un padre que pidió por sus hijas sin trabajo
Omar, de Paraná, participó por tercera vez. Su historia mezcla agradecimiento y preocupación. “Hoy vengo más en agradecimiento por las cosas que le he pedido, las cosas que le he escrito. Gracias a Dios me ha cumplido”, expresó.
Pero también llevó pedidos ajenos y un ruego íntimo: “Vengo también porque mucha gente me pidió que esta bendición que saco de acá se la lleve para allá. Y por mis hijos, por mis hijas que están en un problema, que no tienen trabajo, y tengo nietitos, se desesperan”.
Antes de partir, dejó un mensaje para los que esperan en Paraná: “Le mando bendiciones para todo Paraná y a esperar a que me esperen allá nomás, que vamos a llegar todos bien con la mano de ella”.
De espectadora a peregrina: “La vi por Elonce y dije que este año la hacía”
Mileva viajó desde Santo Tomé, Santa Fe, para vivir su primera Peregrinación de los Pueblos. Se sumó a un grupo de la parroquia Santa Rafaela de Paraná. “La vi el año pasado, la vi por el canal de ustedes en casa y dije: ‘El año que viene yo la quiero hacer’. Así que acá estoy con un grupo maravilloso”, contó.
La mujer no ocultó su entusiasmo: “Muy emocionada por vivir, la verdad que nunca había estado acá. Esperando que todo salga muy bien y que la Mater nos acompañe”. Para afrontar el trayecto, se preparó durante meses. “Gimnasio, running, bici, todo. Acá aguantamos, aguantamos, aguantamos”, dijo entre risas.
Elvia, 87 años y un palo de hockey: “Quería acompañar lo que pueda a la Virgen”
Una de las imágenes más conmovedoras de la jornada fue la de Elvia Marta Junco, una mujer de 87 años oriunda de Paraná que llegó a la ermita con su familia y una decisión firme: caminar al menos un tramo junto a la Virgen. Como no usa bastón, llevó un palo de hockey de su nieta para apoyarse.
“Yo quería hacer un pedazo aunque sea, acompañar lo que pueda a la Virgen”, contó. Con humor, explicó por qué necesitaba ese apoyo: “Hoy sí, porque tengo miedo. Yo me he quebrado la muñeca, la pierna, pues soy muy bruta. Y allá voy al suelo”.
Pese a los antecedentes de caídas y fracturas, no dudó. “Porque tenía ganas, yo quería hacer un pedazo aunque sea. Le digo a mi hija: ‘Aunque sea acompañar lo que pueda a la Virgen’. Cuando no pueda más, yo me vuelvo, ¿qué va a ser?”, expresó.
Sobre lo que significa estar ahí, respondió con una sonrisa: “Estoy re contenta, muy alegre. Yo tengo mi Virgen, todas las noches rezo todo”.
Dos hermanas de Federal unidas por la fe
Andrea viajó desde Federal para participar por tercera vez. En esta oportunidad, convenció a su hermana, que se sumó por primera vez. “Sobre todo dar gracias por todo lo que recibimos de Mamá María. Uno llega también con la petición, así que como todos los años, a agradecer y a pedir”, explicó.
Al hablar de sus agradecimientos, destacó las pequeñas cosas de la vida cotidiana que, desde su fe, son respuestas a sus oraciones. “Uno recibe muchas cosas y a veces no es tan consciente, pero creo que Mamá María obra en todo momento por la familia, por los hijos. Cuando vos ves que las cosas se van acomodando, yo creo que es fruto de lo que uno va pidiendo también”, sostuvo.
También se refirió a la alianza que llevaba puesta como símbolo de su vínculo espiritual: “Estamos aliados a María, Mamá María, que es nuestra intercesora en todo momento. Nuestra mamá no nos abandona nunca, nos acompaña en todo momento. Aliados al amor a ella”.
“Que se sumen y caminen con mucha fe”
Rodrigo, integrante del grupo de la comunidad de Don Bosco de Paraná, ya había participado en varias ediciones. Este año, sin embargo, la caminata tuvo un significado especial por dificultades familiares. “Este año viene complicado, vienen unas situaciones familiares complejas, así que más que nada para agradecer, agradecer, no tanto pedir, pero esta vez agradecer”, señaló.
Consultado sobre qué les diría a quienes siguen la peregrinación por televisión y no se animan, fue directo: “Que se sumen, que se sumen con fe, con fe. Obviamente necesitan una preparación física, no es tan complejo, pero que se sumen y caminen con mucha fe, con mucha fe”.
Contó que se preparó con caminatas previas y que eligió ropa cómoda y zapatillas para el trayecto.
Una caminata donde cada peregrino lleva su historia
En los minutos previos a la partida, la ermita de Hasenkamp fue un punto de encuentro para personas de todas las edades y localidades. Algunos se acercaron a la imagen de la Virgen para rezar, otros se fotografiaron con sus familias y varios grupos compartieron cánticos y música.
La 44ª Peregrinación de los Pueblos volvió a reunir agradecimientos, pedidos por la salud, preocupaciones familiares, dificultades laborales y promesas personales. Para muchos, llegar a Paraná es mucho más que completar una caminata larga: es una forma de agradecer, de acompañar a los seres queridos y de encontrar fuerzas para atravesar momentos duros.
Como resumió Gerardo después de más de tres décadas: “El objetivo es llegar. Esa es la meta final, pero en el trayecto se dan un montón de situaciones y siempre con la mejor fuerza”.