Tenía 9 años y solo quería correr: lo que hicieron en un hospital de Cipolletti no se había hecho nunca
Luca tiene 9 años, corre atletismo y la espasticidad le ponía el cuerpo en tensión todo el tiempo. En un hospital de Cipolletti hicieron una neurocirugía que hasta ahora obligaba a viajar a Buenos Aires. Cómo sigue su recuperación.
Luca tiene 9 años y una pasión que no negocia: correr. Lo hace con esfuerzo, porque la espasticidad en sus piernas le pone el cuerpo en tensión permanente. Ahora, tras una neurocirugía sin antecedentes en la región, empieza otra etapa con una ilusión concreta: moverse con más libertad.
La operación no arrancó el día que entró al quirófano. El camino había comenzado cerca de un año antes, cuando su traumatólogo especializado en neuroortopedia lo derivó para tratar la espasticidad en los miembros inferiores. Desde ahí se armó un proceso de evaluación con varias disciplinas, porque la afección provoca una contracción excesiva y sostenida de determinados músculos.
El neurocirujano pediátrico Juan Manuel Liñares, a cargo de la intervención, lo explicó con claridad: las señales nerviosas que llegan a los músculos de las piernas son demasiado intensas y generan una tensión que complica movimientos como caminar o correr.
“Los nervios que están en la médula mandan señales muy exageradas hacia los músculos de las piernas. Eso hace que esté todo el tiempo en contracción, como si estuviera usando el músculo aunque no lo use”, detalló el especialista. El resultado es lo que se conoce como marcha espástica.
Qué es la rizotomía dorsal selectiva
La técnica aplicada se llama rizotomía dorsal selectiva y actúa justamente sobre esas señales nerviosas. Hasta hace poco, era una cirugía que obligaba a derivar al paciente a Buenos Aires. Esta vez, el escenario fue el Hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti, que se convirtió en sede de un procedimiento inédito en la zona.
La intervención forma parte de un proyecto más amplio: consolidar un equipo de neurocirugía pediátrica en la región y ampliar la capacidad de resolución del sistema público para evitar, cuando las condiciones lo permiten, los traslados a centros especializados de Buenos Aires.
“Es una cirugía muy precisa y muy segura si está bien indicada. Pero también es una cirugía irreversible. Una vez que se hace la cirugía no se puede volver para atrás”, advirtió Liñares. Por eso la indicación no depende solo de que exista espasticidad: el proceso previo puede extenderse durante meses y exige la evaluación de distintos profesionales.
La operación la realizó junto a su colega Yamila Basilotta. Así la describió: “Nosotros identificamos todas esas fibras nerviosas y todos esos nervios que van a los músculos y buscamos, de las secciones sensitivas, las partes más alteradas. Con un monitoreo específico vemos cuál es la fibra que está más alterada de cada músculo, de cada nivel, y cortamos esa fibra para que baje la tensión en ese músculo”.
El objetivo, aclaró, no es paralizar ni quitar movimiento: “No buscamos en esta cirugía ni paralizar al paciente ni sacarle movimiento, sino todo lo contrario. Buscamos bajarle la tensión de los músculos a través del corte de las fibras nerviosas que están en la médula y así, más relajados, pueda tener mejor calidad de vida y mejor marcha”.
Un posoperatorio que empieza de cero
La cirugía cambia de manera importante la forma en que el paciente usa sus músculos y, después, arranca un proceso intensivo para reaprender movimientos. “Es una cirugía que requiere mucha preparación”, señaló el profesional, que también evalúa el entorno familiar y social del chico.
“Si no tiene un buen medio social y familiar que pueda afrontar el posoperatorio, es una contraindicación. Porque si nosotros operamos pero el paciente después no va a rehabilitarse, no vuelve a aprender a caminar, porque básicamente empieza a caminar de cero”, explicó.
En el caso de Luca hay un objetivo que va más allá de caminar sin dolor: que pueda desarrollar con más libertad una actividad que ya es parte de su vida. Practica atletismo y corre; su condición no le impidió hacer deporte, pero lo obliga a moverse con las limitaciones de su marcha espástica.
“Lo que nosotros apuntamos es a que él tenga mejor andar todavía que antes”, resumió el especialista. La expectativa no es inmediata: la cirugía es apenas el comienzo de una etapa con la rehabilitación como protagonista.
Luca ya pudo ponerse de pie después de la intervención, algo que el equipo toma como un primer logro. “Estaba asustado porque es una cirugía grande y estaba dolorido. Pero bueno, ahora se le fue un poco el miedo”, contó el neurocirujano. Ahora empiezan los primeros meses de rehabilitación, la parte más exigente del proceso.
Los cambios más importantes no se medirán en las primeras semanas. El seguimiento se extenderá durante meses y el equipo espera observar la evolución de su marcha con mayor claridad al cabo de un año.
Un paso para la cirugía pediátrica en el Alto Valle
La primera rizotomía dorsal selectiva realizada en Cipolletti es mucho más que una operación puntual. Para Luca, el comienzo de un largo proceso de rehabilitación para mejorar su marcha y seguir haciendo deporte. Para el sistema público, una capacidad nueva que empieza a desarrollarse en la región.
Liñares se formó en el Hospital Garrahan junto a otros integrantes del equipo y después continuó su actividad en la zona. Hace seis años empezó a trabajar en Neuquén y en febrero de este año se incorporó al Hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti.
La intención es que el servicio permita atender patologías cada vez más complejas sin que las familias tengan que viajar a otras provincias. “Es lo que más buscamos. Hoy en día lo podemos evitar en cirugías programadas. Cirugías de urgencia todavía no, porque no contamos con la terapia pediátrica instalada”, admitió.
Ese punto marca una diferencia clave: una intervención programada puede organizarse con anticipación y contar con los recursos y equipos necesarios para la fecha fijada. En una emergencia, en cambio, la infraestructura disponible todavía no permite resolver todos los casos localmente. El objetivo a futuro es avanzar de manera progresiva, incorporando equipamiento, tecnología y recursos para aumentar la complejidad de las prestaciones.