Tennessee intentó ejecutarla con siete agujas: el audio que ella grabó dos semanas antes

Siete agujas, una doblada a 90 grados y un pedido desesperado: "Siento que el brazo me va a reventar". El audio que Christa Pike grabó dos semanas antes de su ejecución fallida anticipaba cada detalle de lo que vendría.

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Tennessee intentó ejecutarla con siete agujas: el audio que ella grabó dos semanas antes
Tennessee intentó ejecutarla con siete agujas: el audio que ella grabó dos semanas antes

Dos semanas antes de que el Departamento Correccional de Tennessee (TDOC) intentara aplicarle la inyección letal, Christa Pike ya había advertido que su cuerpo no resistiría el procedimiento. Lo hizo en un audio que reveló el New York Times y que ahora se convirtió en la prueba central de lo que sus abogados califican como una tortura.

"Lo que me preocupa de nuestro método de inyección letal es, sencillamente, que no tengo buenas venas y me preocupa que nuestro médico no esté calificado para colocarme una vía central", dice Pike en la grabación.

Su temor tenía un antecedente concreto: el caso de Tony Carruthers, condenado por secuestro y asesinato, que en mayo estuvo más de una hora sometido a intentos fallidos de inyección intravenosa hasta que las autoridades suspendieron el procedimiento. "Vivió mi peor pesadilla. Detalle por detalle. Y yo no quiero pasar por eso", había dicho Pike.

Lo que pasó en la sala de ejecuciones

Según el TDOC, el personal médico logró colocar una vía principal, pero no encontró una vena adecuada para la vía de respaldo que exige el protocolo estatal. Los intentos de insertar una vía central también fracasaron y la ejecución fue suspendida.

Durante el procedimiento, Pike se quejó de un dolor intenso y una fuerte sensación de quemazón en los brazos. "Siento que el brazo me va a reventar", llegó a decir, y preguntó: "¿Esto pasa así?". Sus abogados aseguran que el personal médico le insertó al menos siete agujas y que una de ellas se dobló en un ángulo de 90 grados.

La primera inyección se aplicó a las 21:30 (hora argentina). Como Pike seguía respirando, una segunda dosis fue administrada una hora después. Los testigos del procedimiento, realizado en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, dijeron que la mujer continuó respirando y roncando de forma audible tras recibir las dos inyecciones de pentobarbital.

Minutos más tarde, los testigos fueron desalojados y Pike fue trasladada en ambulancia a un hospital. La periodista Kim Chandler señaló a CBS que la condenada estaba "claramente muy viva" cuando los periodistas fueron conducidos fuera del área.

El miedo al pentobarbital y el antecedente Carruthers

Pike había manifestado su temor específico al fármaco utilizado: el pentobarbital, una sustancia altamente alcalina y cáustica. "Supuestamente, quema muchísimo. Y eso me da miedo, porque utilizaron la palabra 'Drano' al hablar de este fármaco, y la idea de asfixiarme y ahogarme en mis propios fluidos corporales y sangre no me resulta nada atractiva", relató.

La abogada de Carruthers, Maria DeLiberato, describió la escena de la ejecución de su defendido como "horrible" y aseguró que el hombre "hacía muecas de dolor y gemía" mientras intentaban encontrarle una vena. DeLiberato advirtió que Carruthers aún se recupera del procedimiento y podría enfrentar un nuevo intento de ejecución. También pidió que se conmute la pena de muerte de Pike.

Randy Spivey, uno de los abogados de Pike, afirmó que el intento fallido "no fue solo ineficiente; fue cruel y tortuoso". Recordó que su clienta había tenido problemas previos con sus venas y las extracciones de sangre, y que por ese motivo había solicitado un método alternativo de ejecución: la muerte por pelotón de fusilamiento compuesto solo por mujeres, una opción que no está permitida en Tennessee.

"No era miedo a morir. Era miedo a una muerte prolongada, dolorosa y traumática, y eso fue lo que sucedió, solo que sin llegar a morir", sostuvo el abogado.

Estado crítico y suspensión de las ejecuciones

Christa Pike, de 50 años, permanece inconsciente, intubada y conectada a un respirador artificial en un hospital de Nashville. Según una moción judicial presentada por sus abogados, ingresó en estado crítico, con ambos brazos hinchados, quemados y con ampollas. El personal médico trabaja para salvar su vida y eliminar el pentobarbital de su organismo.

Pike llevaba casi treinta años en el corredor de la muerte tras ser condenada en 1996 por el asesinato de su compañera Colleen Slemmer, cometido cuando tenía 18 años. Su novio y cómplice, que entonces tenía 17, fue condenado a cadena perpetua. El caso tomó notoriedad porque el cuerpo de la víctima fue hallado con un pentagrama grabado en el pecho, lo que alimentó rumores de rituales satánicos. Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee desde 1819.

Tras el incidente, el gobernador Bill Lee suspendió todas las ejecuciones previstas para este año y ordenó una revisión independiente de lo ocurrido, con el respaldo de la Fiscalía General. La defensa de Pike reclama la preservación de pruebas y la conmutación de su condena.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, también instó al estado de Tennessee a desistir de ejecutar a Pike. Su oficina señaló en X que el caso pone de manifiesto "múltiples razones por las que debería abolirse la pena de muerte". "El sufrimiento prolongado —físico y mental— derivado de múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel. Y siguen sin resolverse cuestiones clave sobre la equidad del juicio", dijo.

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