Terapias que nadie paga: el 73% de los padres no cubre la salud mental de sus hijos
¿Quién paga la terapia de los chicos cuando el sistema público no da abasto y el otro progenitor no colabora? El relevamiento que reveló una cifra que incomoda.
Un relevamiento de FundPlata en La Plata revela que solo el 27% de los progenitores asume los gastos de terapia de sus hijos y que la mitad de las madres se endeuda para costearlos. El sistema público, desbordado, no da abasto y las familias terminan pagando de su bolsillo tratamientos que no figuran en la cuota alimentaria.
La salud mental de niños y adolescentes se convirtió en un gasto que la mayoría de las familias monoparentales afronta en soledad. Según el informe de FundPlata, apenas el 27% de los progenitores no convivientes paga las terapias de sus hijos. El resto queda a cargo de las madres, que en una de cada dos casas se endeudan para sostener el tratamiento.
“Nos encontramos con un panorama crudo, donde el sistema de salud está desbordado y no está pudiendo dar respuesta en el caso de adultos, pero tampoco de los menores”, dice la abogada Mariana Ormaechea, de FundPlata. La consecuencia directa es que muchas familias deben recurrir a profesionales privados para conseguir una atención que no puede esperar meses por un turno.
Una demanda que crece y un sistema que no responde
El acceso a la salud mental dejó de ser una necesidad excepcional. El relevamiento detectó un aumento de consultas por terapias psicológicas y psiquiátricas, acompañamientos psicopedagógicos y tratamientos por trastornos de ansiedad y de la conducta alimentaria.
Los números del Gran La Plata son elocuentes: el 17,2% de los adolescentes escolarizados muestra indicadores de riesgo clínico asociados a ansiedad, estrés y malestar subjetivo. Pero la necesidad no siempre se traduce en acceso. El 43,7% de los jóvenes en situación de riesgo no llega a ningún dispositivo de atención, y la principal barrera es económica.
A nivel nacional, el informe suma otro dato estremecedor: en 2024 se registraron 4.249 casos de suicidio, con situaciones críticas que aparecen a edades cada vez más tempranas, incluso entre niños de 9 y 10 años.
El reclamo: que la terapia deje de ser un gasto extraordinario
FundPlata pide que el Índice Crianza incorpore de manera específica el costo de las terapias de salud mental. Hoy ese gasto se considera extraordinario y queda fuera de la cuota alimentaria habitual, lo que obliga a las madres a iniciar un reclamo judicial cada vez que necesitan cubrir un tratamiento.
“Si bien hoy existe el Índice Crianza que incluye gastos en salud, hay que tener en cuenta que estos costos de terapias representan un gasto extraordinario por el monto y por la periodicidad”, explica Ormaechea.
Cuando el progenitor no conviviente no paga voluntariamente, la madre debe demandarlo. “Para que el progenitor no conviviente abone parte del costo, si no lo hace de manera voluntaria, hay que recurrir a una demanda judicial, lo que es sumamente engorroso”, agrega la abogada.
Los resultados del relevamiento confirman el impacto económico: una de cada dos madres consultadas se endeuda para sostener los tratamientos, y más del 70% asegura destinar sumas elevadas a una atención que no queda reflejada en la cuota alimentaria.
La intención de FundPlata es que la salud mental sea reconocida como un componente concreto del costo de crianza y que su financiamiento sea una responsabilidad compartida, para que el acceso a la terapia no dependa de la capacidad económica de una sola familia ni de una nueva batalla judicial.