Teresita Argañaraz: 36 años de entrega silenciosa en el Almirante Brown
Conocé la historia de Teresita Argañaraz, la mujer que hace 36 años sostiene un comedor, talleres y un merendero en el barrio Almirante Brown. ¿Cómo logró transformar su vocación en un pilar comunitario?
Hay personas que nacen para ser el corazón de su comunidad. Teresita Argañaraz, vecina del barrio Almirante Brown de Santiago del Estero, es una de ellas. Con 63 años a cuestas y una historia que la une a cada rincón de su barrio, esta mujer sigue sosteniendo un comedor, un merendero y múltiples talleres para los que más lo necesitan.
En el marco de una nueva edición del ciclo 'Nuevo Diario en Tu Barrio', Teresita abrió su corazón y repasó los momentos que la marcaron. Nació y creció en esas calles, muchas de las cuales vieron sus primeros pasos cuando aún eran de tierra. Su infancia transcurrió entre el club, la iglesia y las reuniones vecinales, y hoy, al caminar por las mismas veredas, reconoce en cada esquina una postal de su propia vida.
"¿Cómo no querer a mi barrio?", se pregunta con la emoción todavía a flor de piel. Esa identidad comunitaria se fortaleció con el tiempo, alimentada por el orgullo de ver surgir de esas calles a referentes de la cultura santiagueña como Sixto Palavecino, Benito Ibarra, Jacinto Piedra, Horacio Banegas, Ramón Artaza y Marcial Sánchezz, entre otros nombres ligados al folclore.
Una vocación que nació antes que la política
Teresita comenzó su tarea social a los 27 años, mucho antes de que cualquier vínculo político apareciera en escena. En esos primeros tiempos, organizaba celebraciones para el Día del Niño, el Día de la Madre y otras fechas especiales, recurriendo al apoyo de comerciantes, vecinos y familias que se sumaban con colaboraciones.
Con el correr de los años, esa labor se transformó en una estructura sólida. A través de la agrupación Almirante Brown y una organización sin fines de lucro, impulsó la creación de un comedor y merendero comunitario, talleres de costura, carpintería y reciclado, y actividades recreativas para los más chicos.
La huerta comunitaria se convirtió en un espacio de aprendizaje y encuentro, donde se dictaron charlas sobre producción, alimentación y cuidado, y también se abordaron problemáticas como la violencia de género y las adicciones.
Más que recursos: presencia y escucha
El trabajo de Teresita se extendió a otros sectores de la ciudad y a La Banda, donde acompañó a familias en la gestión de viviendas, salud, medicamentos y otras necesidades. Según su relato, durante los últimos años fueron cientos las familias que recibieron algún tipo de ayuda concreta.
Pero para ella, la tarea comunitaria va más allá de conseguir recursos. "Siempre vienen los vecinos a buscarme para una cosa u otra y yo estoy ahí", resume. Esa cercanía, ese estar presente para escuchar y acompañar, es quizás la característica que mejor define su manera de trabajar.
Con el paso de los años, Teresita vio transformarse su barrio: las calles de tierra dieron paso al pavimento, llegaron las cloacas, la iluminación y nuevos espacios públicos. Sin embargo, hay algo que considera irremplazable: la solidaridad. "Si uno quiere cambiar, tenemos que cambiar en conjunto", reflexiona.
A sus 63 años, sigue recorriendo las calles que conoce desde niña, organizando actividades y pensando nuevos proyectos. Su historia está ligada a la del Almirante Brown y a la de sus vecinos, y mientras haya fuerzas, asegura que continuará trabajando por ellos.