Terremoto en la AFA: la decisión de River que puede desatar una rebelión de clubes
La salida de River Plate del Comité Ejecutivo de la AFA encendió una alerta máxima. Ahora, otros clubes clave evalúan sumarse a la rebelión. ¿Está a punto de desatarse una guerra interna que cambie todo?
El fútbol argentino se encuentra en vilo tras un movimiento político de alto impacto. River Plate anunció su salida del Comité Ejecutivo de la AFA, un golpe institucional que amenaza con abrir una grieta profunda en el órgano de gobierno del fútbol nacional. El club de Núñez justificó su decisión argumentando que los mecanismos de decisión “carecen de claridad y previsibilidad”.
Este jueves, la noticia sacudió los cimientos de Viamonte. La medida no es un gesto aislado, sino que podría ser la chispa que encienda un frente interno de oposición. Según pudo saber TN, otros clubes de peso ya evalúan seguir los pasos del Millonario.
¿Quiénes podrían sumarse al éxodo?
Racing y Talleres están analizando dar un paso similar para marcar su desacuerdo con la metodología en la toma de decisiones. El descontento se potenció tras la forma en que se resolvió el paro que rige este fin de semana en todas las categorías, un malestar que parece difícil de contener.
Dentro del grupo opositor también podría aparecer Gimnasia, cuyo presidente, Carlos Anacleto, sorprendió en la última reunión del Comité con una propuesta sobre inversión privada regulada. Estudiantes, con Juan Sebastián Verón a la cabeza, ya tenía una postura crítica conocida y marcada distancia tiempo atrás.
La primera reacción dentro de la AFA fue minimizar la salida de River, confiando en que la mayoría de los clubes sigue alineada con el liderazgo de Claudio “Chiqui” Tapia. De hecho, fueron los propios clubes los que impulsaron el paro en respaldo al presidente por sus problemas judiciales.
Sin embargo, puertas adentro reconocen que la decisión del club de Núñez fue un golpe por la magnitud de la institución y el impacto político que supone. El riesgo de un efecto dominó es real y palpable.
Los perfiles de la oposición: de Verón a Milito
Estudiantes, con Verón a la cabeza, es desde hace tiempo el principal foco opositor. Aunque el club participa de las reuniones sin su presidente -quien fue suspendido en sus funciones tras el escándalo del pasillo de campeón negado a Rosario Central- su postura crítica es permanente.
Talleres, comandado por Andrés Fassi, tiene fuertes antecedentes opositores. El empresario, políticamente ubicado en la vereda opuesta a Tapia, llegó a convocar una conferencia de prensa para pedirle públicamente que discutieran la gestión del fútbol. Aunque luego pidió disculpas públicas, su figura sigue asociada a la resistencia.
Racing emerge como otro actor de peso. La Academia fue uno de los pocos clubes que no se pronunciaron a favor del paro. Diego Milito no comparte muchas decisiones de Tapia, pero mide cada gesto por temor a represalias, especialmente por la cercanía entre el titular de la AFA y Víctor Blanco, expresidente de Racing y rival político de Milito.
¿Y los otros grandes? Neutralidad y pragmatismo
Boca Juniors, con Juan Román Riquelme, mantiene buenos vínculos con Tapia y una posición cercana a la neutralidad, dado que comparten adversarios políticos. Independiente, liderado por Néstor Grindetti, conserva una relación de vaivenes.
San Lorenzo, por su parte, está alineado por conveniencia, necesitando una buena relación con la AFA en medio de una crisis institucional interna que requiere asistencia económica desde Viamonte.
La base del poder de Tapia: los clubes chicos
El modelo de Claudio Tapia se sostiene fundamentalmente con el respaldo de los clubes más chicos, en una estructura que cuenta con 30 equipos en Primera División. Estas instituciones otorgan su apoyo automático para evitar el costo político y económico que implicaría perder la plaza en la máxima categoría si se retrocediera al histórico cupo de 20 participantes.
Bajo estas nuevas condiciones, el mapa de poder en la AFA comienza a moverse. Tapia, jaqueado por la Justicia, deberá enfrentar ahora una fisura interna cuyas réplicas podrían redefinir el futuro del fútbol argentino. La pregunta que ronda los pasillos de Viamonte es clara: ¿River fue solo el primero en abandonar el barco?