Terror en un partido juvenil: árbitro de 17 años fue golpeado y amenazado de muerte
Un árbitro de 17 años fue agredido y amenazado de muerte en un partido juvenil en Rosario. ¿Qué pasó después de la expulsión que desató la furia?
El fútbol infantil rosarino vivió una mañana de pesadilla. Un árbitro de 17 años, identificado como Bautista Pereyra, denunció haber sido atacado a golpes y amenazado de muerte durante un partido de la categoría 2011 entre Club Atlético Fisherton y Defensores de Funes.
El hecho ocurrió en el predio de Muiño al 9155, en el barrio Fisherton de Rosario, y según el parte policial al que accedió TN, la violencia estalló entre las 9.30 y las 10.45.
¿Cómo empezó la violencia?
Todo comenzó cuando el juez expulsó a dos futbolistas del equipo visitante. En ese momento, los jugadores comenzaron a reclamarle airadamente, pero la situación escaló de forma impensada.
Según la denuncia del adolescente, varios jugadores se abalanzaron sobre él y lo agredieron físicamente. Pero eso no fue todo: familiares de los futbolistas también ingresaron al campo de juego y lo amenazaron de muerte.
La amenaza que heló la sangre
El joven logró zafarse de sus agresores y corrió hacia el vestuario para ponerse a salvo. Sin embargo, dos jugadores lo siguieron y desde la puerta le gritaron: “Te vamos a esperar a la salida y te vamos a matar”.
Mientras permanecía refugiado, el coordinador de inferiores de Fisherton se enteró de lo ocurrido, llamó al 911 y solicitó una escolta para que el árbitro pudiera abandonar el lugar sin riesgo.
Un final con atención médica y denuncia formal
El joven esperó a que el público y el plantel visitante se retiraran. Recién entonces, otro árbitro que estaba en el evento lo trasladó hasta su casa. Su familia, al verlo, decidió llevarlo a un hospital público, donde fue examinado, recibió analgésicos y quedó en observación.
El adolescente contó que sufrió lesiones durante el ataque y que luego aportaría los datos filiatorios de cuatro jugadores y un padre a quienes reconoció como agresores. La denuncia fue radicada por la tarde, en presencia de su padre, y ahora la Justicia deberá determinar responsabilidades.