Texas: el grupo de trabajadores que las redadas del ICE están diezmando
Las redadas del ICE en Texas están vaciando las obras: cuadrillas que tenían 12 personas ahora trabajan con cuatro, y los proyectos que tardaban seis meses ya demandan diez. Detrás de los números hay trabajadores detenidos y uno que murió baleado por un agente. ¿Hasta dónde llega el operativo?
Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas golpean de lleno a los trabajadores hispanos de la construcción, demoran obras y encienden alarmas entre los empresarios del sector. Los controles en rutas y lugares de trabajo, recrudecidos durante 2026, están cambiando los hábitos de los obreros y complican la concreción de proyectos por la escasez de personal.
El impacto en la construcción
Una investigación del diario británico The Guardian, firmada por Ed Pilkington y publicada el 21 de octubre, relevó las consecuencias de los operativos migratorios en Houston y el valle del Río Grande. El trabajo reúne testimonios de trabajadores, familiares, abogados y empresarios que relatan detenciones, familias separadas y obras que se estiran en el tiempo.
De acuerdo con datos del Deportation Data Project, Texas lideró las detenciones migratorias del ICE durante julio. Entre los afectados hay trabajadores que se dedican al armado de estructuras de madera, la instalación de techos, la albañilería y las terminaciones de hormigón.
La mano de obra inmigrante es clave para el sector: cerca de cuatro de cada diez trabajadores de la construcción en Texas nacieron en el extranjero, según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB). El dato refleja el peso de los inmigrantes en la actividad, aunque no permite precisar cuántos carecen de autorización migratoria.
Jacob Monty, abogado de inmigración en Houston, contó que los operativos se hacen de madrugada en estaciones de servicio, comercios y carreteras. Según su versión, los agentes controlan a conductores hispanos que viajan en camionetas para identificar a posibles trabajadores indocumentados.
La odisea de Marco Antonio Osorio: 40 días detenido
Marco Antonio Osorio, mexicano de 50 años, instala cables de fibra óptica para servicios de televisión e internet. Su día arranca a las 5, cuando una camioneta pasa a buscar a sus compañeros y los lleva a las obras. Allí cumplen turnos de 10 horas, seis días por semana. Osorio llegó a Estados Unidos en 1993, con 17 años.
Con el aumento de los controles, el trabajador cambió sus rutinas: dejó las salidas recreativas, empezó a usar una camisa en lugar del chaleco fluorescente durante los traslados y le pidió a su empleador que lo asignara solo a proyectos en Houston. La empresa le respondió que las oportunidades disponibles estaban fuera de la ciudad.
El 10 de junio, un agente lo detuvo cuando volvía de Austin después de una jornada laboral. El oficial argumentó una falla en una luz trasera de su camioneta, una explicación que Osorio puso en duda porque consideró que el control tuvo que ver con su apariencia. Dos minutos después, vehículos del ICE bloquearon su camioneta.
Aunque mostró el comprobante de su trámite migratorio, fue trasladado a un centro de detención, donde permaneció 40 días bajo custodia. Su abogado, Monty, logró su liberación tras cuestionar la falta de garantías de debido proceso.
Lorenzo Salgado Araujo: el trabajador muerto en un operativo
Lorenzo Salgado Araujo, mexicano de 52 años, llevaba 35 años en Estados Unidos y trabajaba en la construcción de estructuras de madera para viviendas. Cuando otros obreros empezaron a rechazar trabajos por miedo a las detenciones migratorias, aceptó encargos que habían quedado vacantes.
También tomó recaudos para moverse: cambió el chaleco de trabajo por un saco y sacó planos, facturas y recibos del tablero de su camioneta para que el vehículo no fuera identificado fácilmente como parte de una cuadrilla de construcción.
El 7 de julio de 2026, un agente del ICE mató de un disparo a Salgado Araujo durante un operativo en Houston. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) reconoció después que el trabajador no era el objetivo original del procedimiento.
Obras que se estiran y viviendas más caras
En Harlingen, Ronnie Cavazos, de 49 años, administra un proyecto de 16 viviendas dúplex. Según le explicó a The Guardian, una de sus cuadrillas trabaja con apenas cuatro personas cuando debería tener 12.
El empresario señaló que varios subcontratistas dejaron de operar por las detenciones migratorias y por el temor de sus empleados a salir de sus casas. Según su testimonio, proyectos que antes demandaban seis meses ahora pueden tardar diez. Durante el verano, incluso tuvo que frenar las tareas durante 60 días.