TGS define en días un préstamo de US$1400 millones para su jugada más ambiciosa en Vaca Muerta

¿Qué proyecto se lleva US$1400 millones de la banca internacional y promete US$1200 millones anuales de exportaciones? La firma ya tomó la decisión y el anuncio llegaría en días.

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TGS define en días un préstamo de US$1400 millones para su jugada más ambiciosa en Vaca Muerta
TGS define en días un préstamo de US$1400 millones para su jugada más ambiciosa en Vaca Muerta

Transportadora de Gas del Sur (TGS), controlada por Pampa Energía de Marcelo Mindlin y el Grupo Sielecki, está a punto de cerrar un préstamo de US$1400 millones con siete bancos internacionales para financiar parte de su megaproyecto de US$3000 millones en Vaca Muerta. El acuerdo se anunciaría a principios de diciembre, según fuentes con conocimiento directo de las conversaciones.

La operación involucra a JP Morgan, Santander, Citi, Itaú, Deutsche Bank, BBVA e ICBC. Las fuentes, que pidieron reserva de identidad porque las negociaciones no son públicas, indicaron que aún resta firmar contratos y que la compañía busca completar los pasos antes de que termine el año. La decisión de avanzar con la inversión ya está tomada: el cierre financiero es una instancia aparte.

Proyecto NGL: qué es y cuánto puede generar

El desarrollo se llama Proyecto NGL, por Natural Gas Liquids. Permitirá recuperar propano, butano y gasolina natural del gas producido en Neuquén, y transportarlos hasta Bahía Blanca para exportarlos. Según las estimaciones de TGS, una vez operativo generaría ventas al exterior por unos US$1200 millones anuales. La puesta en marcha está prevista para 2030.

La iniciativa también captó el interés de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), que propuso un crédito de US$500 millones. Esa propuesta se remonta a algunos meses atrás: el organismo estadounidense había evaluado oportunidades vinculadas con Vista, Pampa Energía y TGS. En el caso de la transportadora, el aporte todavía debe atravesar el proceso de aprobación y no representa un desembolso confirmado.

Cómo se estructura el financiamiento

Grit Capital anticipó parte del esquema en un informe elaborado tras una reunión con la conducción de TGS. Según ese reporte, el préstamo sindicado podría llegar hasta US$1400 millones, a siete años con tres de gracia, durante los cuales se capitalizarían los intereses. El esquema contemplaría unos US$900 millones amortizables y un pago de US$500 millones al vencimiento. Ese último tramo sería el que podría sustituirse con el crédito de la DFC, si obtiene aprobación. Grit ubicó esa posibilidad hacia junio de 2027 y señaló que el financiamiento estadounidense podría extenderse a 12 años.

Del total, aproximadamente US$1000 millones se destinarán a la transformación de las instalaciones de Tratayén, que pasarán del acondicionamiento del gas a un procesamiento que permita recuperar sus componentes líquidos. Esa inversión se cubriría con recursos propios de TGS.

Los otros US$2000 millones financiarán la cadena exportadora: un poliducto hacia Bahía Blanca, una planta de fraccionamiento y las instalaciones de almacenamiento y despacho en Puerto Galván. Para ese segmento, Grit describió una combinación de capital propio y deuda respaldada por los ingresos del proyecto.

Quiénes proveen el gas y cómo se cobra

El abastecimiento es otro de los pilares. Las fuentes confirmaron a LA NACION que YPF, Pluspetrol y Chevron concentran más del 70% del suministro previsto, mientras que también se suman Tecpetrol, Vista, Pampa Energía y Shell. Las petroleras aportarán el gas rico en líquidos y contratarán los servicios de procesamiento y transporte.

Según Grit, el modelo comercial contempla contratos a 15 años con tarifas fijas en dólares y compromisos de pago por la capacidad contratada, aun cuando no se utilice. Así, TGS cobraría por sus servicios, mientras que los productores conservarían el riesgo asociado a las variaciones del precio internacional del propano, el butano y la gasolina natural.

Las fuentes también señalaron que los equipos y servicios necesarios ya fueron comprados o contratados con empresas de Estados Unidos, Canadá y la Argentina. No identificaron proveedores o insumos chinos, algo que complicaría eventualmente la participación de la DFC. Ese avance acompaña una inversión que busca resolver una restricción para la expansión de Vaca Muerta: el gas debe ser acondicionado antes de ingresar a los sistemas de transporte, y recuperar sus líquidos permite aprovechar productos de mayor valor comercial.

Dos sociedades y miles de empleos

Como explicó anteriormente a LA NACION el CEO de TGS, Oscar Sardi, la iniciativa se estructuró en dos sociedades, hoy pertenecientes en su totalidad a la compañía, para encuadrar sus distintos componentes en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Una abarcará la infraestructura neuquina y la otra, el transporte y las instalaciones de exportación en Bahía Blanca.

Durante los cuatro años estimados de construcción, TGS prevé generar alrededor de 4000 puestos de trabajo directos y otros 15.000 indirectos. El avance de las negociaciones financieras permitiría respaldar esa ejecución y sumar, si prospera la propuesta de la DFC, al organismo estadounidense como acreedor de uno de los mayores proyectos de infraestructura vinculados con Vaca Muerta.

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