Tiene 10 años, vive en Urdinarrain y resolvió un problema que pocos adultos podrían: qué hizo Santino para ser campeón nacional
Santino tiene 10 años, vive en Urdinarrain y acaba de ganar la Olimpiada Nacional de Matemática. En la final debió explicar ante los evaluadores cómo resolvió un problema de lámparas: su respuesta dejó a todos sorprendidos. Y eso no es todo lo que contó.
Santino Percara Bombieri tiene apenas 10 años, cursa quinto grado en Urdinarrain y acaba de consagrarse campeón nacional de matemática. El niño ganó el nivel uno de la Olimpiada Matemática Ñandú 2026, una competencia que reunió a más de 17.000 estudiantes de todo el país a lo largo de sus distintas instancias.
En diálogo con Elonce, Santino repasó cómo nació su pasión por los números, el esfuerzo de su familia para acompañarlo y el sueño que ya tiene para cuando sea grande.
Todo empezó en primer grado
El interés por las matemáticas apareció temprano, casi sin que él lo registrara con precisión. "No me acuerdo, pero creo que empecé en primer grado", contó el chico. El empujón inicial lo dio una docente, que fue quien lo alentó a anotarse en las olimpiadas.
El camino hasta el título tuvo cuatro escalones: la instancia interescolar, la zonal, la regional y la nacional. Las tres primeras se disputaron en Gualeguaychú. La final, en cambio, se jugó en La Falda, Córdoba, con 356 participantes de distintos niveles.
El problema de las lámparas y las 141 formas
La instancia nacional arrancó con la inscripción y siguió con dos jornadas de exámenes. En la última, Santino debió presentar y explicar ante los evaluadores cómo había resuelto uno de los problemas.
El ejercicio consistía en un tablero con lámparas repartidas en distintas casillas. Había que determinar de cuántas maneras podían encenderse seis lámparas respetando ciertas condiciones. La respuesta que dio el niño, sin dudar, fue contundente: "Eran 141 formas".
Consultado sobre el procedimiento, explicó que no hay un único camino: "Cada uno tiene su forma. Yo expliqué cómo lo hice yo". Su madre, según contó, conserva un video de aquella exposición.
Una familia que rema desde atrás
Llegar al primer puesto no fue solo cuestión de talento. La preparación fue clave: su mamá le conseguía ejercicios de ediciones anteriores, que después resolvían y corregían juntos. También sumó una mano una docente.
El acompañamiento se extendió a toda la familia durante la competencia. Su abuelo lo llevó a las tres primeras instancias y su padre viajó con él a Córdoba para estar presente en la final nacional.
Fútbol, laboratorio y un futuro como bioquímico
Aunque las matemáticas lo apasionan, Santino tiene otros intereses bien marcados. "A mis amigos y a mí nos gusta más jugar al fútbol", confesó. Y también disfruta de las experiencias científicas: "Me gusta ir al laboratorio de la escuela y hacer mezclas. Me parece que voy a ser bioquímico, pero todavía falta mucho".
El próximo desafío, en Buenos Aires
Antes de despedirse, el pequeño campeón compartió otra novedad: ya tiene previsto competir en una cita internacional. "El año que viene, en mayo, me voy a Buenos Aires a competir en las Olimpiadas Iberoamericanas", adelantó con entusiasmo.
Mientras sigue sumando logros académicos y disfruta de su infancia junto a su familia y sus docentes, el título nacional de Santino se convirtió en un motivo de orgullo para Urdinarrain y para toda Entre Ríos.