Tiene 20 años, es 8° del mundo en karate y una promesa lo dejó sin palabras en plena Rosario

Es octavo del mundo en karate, tiene 20 años y su ciudad es la sede de los Juegos Suramericanos. Pero hay una promesa que le hizo a su abuelo y que todavía tiene pendiente: lo que dijo, con los ojos llenos de lágrimas.

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Tiene 20 años, es 8° del mundo en karate y una promesa lo dejó sin palabras en plena Rosario
Tiene 20 años, es 8° del mundo en karate y una promesa lo dejó sin palabras en plena Rosario

Juan Ignacio Gallardo nació en Rosario, tiene 20 años y hoy es una de las grandes promesas del karate argentino: ocupa el octavo puesto del ranking mundial Sub 21 en la modalidad kumite. Mientras su ciudad se convierte en epicentro del deporte con los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la organización lo eligió como embajador del torneo. En diálogo con TN, contó cómo vive este presente, habló de su papá entrenador y reveló la promesa que le hizo a su abuelo.

El karate, una herencia que eligió con pasión

El vínculo de Juani con el tatami empezó a los ocho años, cuando su papá lo llevó a un dojo no federado para que se enamorara de la disciplina. Le tomó apenas dos años llegar a un dojo federado y a los 12 arrancó con el kumite, la modalidad de pelea del karate.

A los 15 cumplió uno de sus grandes objetivos: debutó en la selección argentina en Rosario, con medalla de bronce en los Juegos Suramericanos de la Juventud 2022. Tres años después llegó otra conquista clave: la medalla en los Juegos Panamericanos de Asunción 2025, que además le permitió clasificarse a Lima 2027. En ese momento decidió dejar la plaza argentina para que otro compañero pudiera ganarla.

Su papá, entrenador y guía dentro y fuera del tatami

Además de ser su mentor, su papá es su entrenador. Fue quien lo acompañó en los primeros pasos, moldeó su manera de pelear y todavía trabaja con él dentro del tatami.

“Doy gracias a Dios por el papá que me tocó. Tengo un papá ejemplar que siempre estuvo presente, tanto en lo deportivo como en mi vida personal, en las buenas y en las malas; es un papá que creo que le gustaría tener a todo el mundo”, aseguró desde la villa suramericana.

En ese camino compartido, padre e hijo supieron sortear las dificultades. “Dentro del deporte, la llevamos muy bien juntos. A veces, no voy a mentir, se mezcla un poquito la vida personal, un poquito el deporte. Pero yo creo que es difícil tanto para él como para mí separar lo que es papá del entrenador. Crecimos juntos en esto”, sostuvo.

Qué es el kumite y dónde está parado en el ranking

Gallardo compite en kumite, la modalidad de contacto del karate. “Es la parte donde nos empezamos a desarrollar dentro del ámbito de la pelea, ya sea tanto táctica, estratégica como técnicamente. Todas esas opciones: el engaño, el juego”, explicó.

Hoy ocupa el octavo puesto del mundo en la categoría Sub 21 de hasta 60 kilos y también está entre los mejores 100 atletas del ranking adulto de su categoría.

Ingeniería en Sistemas, la otra pelea que da en paralelo

Mientras compite al máximo nivel, Gallardo estudia Ingeniería en Sistemas. “Yo estudio Ingeniería en Sistemas, una carrera que me gusta mucho; yo la pensaba por el lado de la computación y descubrí que es mucho más interesante que eso”, contó.

Y agregó entre risas: “Es una carrera que por ahora me viene dando ganas; la llevo, mal dicho, a las patadas, la trato de hacer como pueda y a mi ritmo”.

Embajador en su propia casa

Como no participa de los Juegos, la organización decidió destacar su presente y lo nombró embajador. El atleta reconoció que es un rol novedoso, que le impone nuevos desafíos. Aunque la pasión por competir no se apaga: “Me hubiera encantado competir acá en la ciudad de Rosario porque es mi casa. Estaba viendo un poquito de natación y se me ponía la piel de gallina, era inevitable el nudo en la garganta y querer gritar y alentar. Quería estar ahí, quiero estar ahí, me apasiona esto, me mueve muchísimo”.

“Por suerte, estoy clasificado para los Juegos Panamericanos Lima 2027, pero me hubiera encantado totalmente representar a Argentina en estos Juegos Suramericanos; yo creo que voy a tener otra oportunidad y voy a darlo todo de mí, como intento hacerlo siempre”, sumó.

El orgullo de vestir la celeste y blanca

Caminando por la villa suramericana, el Centro Acuático y el Parque Independencia, Gallardo luce la ropa y la mochila de la delegación argentina. “Representar a la Argentina es de las sensaciones más lindas que me han pasado en la vida, poder llevar esta ropa, poder llevar este escudo, poder representar a la selección desde el lugar que me toque; donde a mí me pongan, yo planeo dar lo mejor de mí, apoyar a los chicos que les toca competir y, el día que me toque a mí, dejar el alma peleando porque, como buen argentino que soy, dejo la piel en cada representación”, asegura, mientras se lleva la mano al pecho para acariciar el escudo.

La meditación, su arma secreta

En este trayecto, Juani suma herramientas para crecer dentro y fuera del tatami. Utiliza una meditación antigua para centrarse y equilibrarse. “Yo utilizo mucho el método DeRose, que es un yoga antiguo, digámosle, donde vos entrenás un poco tu cabeza, tu cuerpo, tu respiración; ahí gano quizás un plus de aire, la verdad, mucha tranquilidad, autoconocimiento”, aseguró.

“Quizás en el tatami no es el que el más rápido, el que gana, ni el más fuerte, ni tampoco el más vivo, sino el que sabe, el que se conoce, el que puede hacer cosas y sabe sus límites; es importante conocer tus límites”, afirmó con convicción.

Y agregó: “Por ahí me gusta decir que por ahora no encontré un límite para mí, pero sé que por ahí mi cuerpo algunos los tienen; por eso trabajo también mucho la parte física, pero mentalmente eso es lo lindo de poder entrenar el método DeRose, que todavía sigo sin poder descubrir un límite mental, lo cual me permite seguir apuntando un poco más para arriba”.

El sueño grande y la promesa que lo emociona

A sus 20 años, Gallardo es una referencia nacional y mundial dentro del karate, pero lejos de conformarse busca ir por más. “Trato de escalar para poder acceder a las mayores ligas, que son la Serie A, que es el circuito mundial de karate, y Premier League, que la verdad que es mi sueño tener mi apellido y mi país en el bordado atrás en la espalda de Premier League; es fantástico, es tremendo representar al país a ese nivel”, dijo con una sonrisa cargada de ilusión.

Más allá de los trofeos y las medallas, Juani persigue una meta que va mucho más allá de lo deportivo. En su Rosario natal, con su familia cerca, dejó ver su lado más sensible y reveló una promesa que le hizo a su abuelo, con los ojos llenos de lágrimas.

“Desde el año pasado, esta es mi cuarta representación a nivel mundial. La verdad, trato de agradecer siempre todo lo bueno que me viene pasando. Yo le prometí a una persona muy especial que iba a tratar de conseguir una medalla de estas y ese va a ser mi objetivo ahora”, dijo con emoción y convencimiento.

Con 20 años, un octavo puesto mundial entre los juveniles, una clasificación a Lima 2027 y un sueño cada vez más grande, su carrera no se mide solamente en títulos, rankings o torneos. También se construye con su papá al lado, con su abuelo presente en cada objetivo y con la convicción de que todavía queda mucho camino por recorrer.

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