Tiene 71 años, venció el cáncer y volvió a la cancha: su mensaje que emociona a San Juan

¿Qué le dijo el médico cuando le preguntó si le dolía? Esa respuesta le cambió la vida a Rosalía, que hoy vuelve a jugar al tejo y manda un mensaje que todas deberían escuchar.

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Tiene 71 años, venció el cáncer y volvió a la cancha: su mensaje que emociona a San Juan
Tiene 71 años, venció el cáncer y volvió a la cancha: su mensaje que emociona a San Juan

En Rivadavia todos la conocen por su energía y por esa costumbre de estar siempre rodeada de gente. Hortensia Rosalía Tobal tiene 71 años, le ganó al cáncer de mama y volvió a jugar al tejo, el deporte que más disfruta. En pleno Mes Rosa, cuenta su historia con un objetivo claro: que ninguna mujer baje los brazos.

Rosalía está casada hace 46 años con Mario y tiene tres hijos: Eric, Yamila y Gemma. Hace unos años fundó el Centro de Jubilados María del Rosario de San Nicolás, participa de la Unión Vecinal Villa Santa Anita y hasta se postuló a reina de adultos mayores. No ganó aquella elección, pero se llevó algo que para ella vale mucho más: amistades, encuentros y miles de momentos felices.

Hace tres años, su vida dio un vuelco. Ella misma se detectó un cáncer de mama. No esperó dolores ni señales evidentes: sintió algo extraño, se revisó y fue al médico de cabecera del centro de jubilados, Claudio Pizarro.

El día que descubrió que algo no andaba bien

El diálogo con el doctor fue clave. “¿Te duele?”, le preguntó el médico. “No”, respondió ella. Y esa respuesta encendió la alarma. “Me insistía y le pregunté por qué. Porque el cáncer malo no duele”, recuerda Rosalía.

Desde entonces no perdió tiempo. Se puso en manos de especialistas y comenzó un camino duro. “En tres meses tenía tomada la axila”, cuenta. El 7 de septiembre de 2023 la operaron y después llegaron los tratamientos: 20 sesiones de quimioterapia y 20 de radioterapia. El diagnóstico era un cáncer de mama RH, HER2 positivo, que exigió un tratamiento intenso. Hubo además un momento delicado cuando tres aplicaciones de un medicamento le provocaron una complicación cardíaca.

“Casi me voy”, dice hoy, sin dramatismo. Su corazón funcionaba al 35 por ciento, pero la atención médica llegó a tiempo. “Estoy viva gracias a la atención rápida de los doctores”, asegura.

Para Rosalía, esa es la clave de toda su historia: la detección temprana, la consulta a tiempo, no restarle importancia a lo que aparece en el cuerpo. “Espero que le haya servido a todas las señoras. No todo el cáncer es malo. Hay que hacer las atenciones a tiempo y se puede salvar”, sostiene.

Una vida activa, feliz y rodeada de gente

Hoy Rosalía está curada. Sigue trabajando, participando de las actividades de su comunidad y disfrutando de estar entre otros. Es madre de tres hijos y abuela de cinco nietos, una familia que la acompañó durante todo el proceso.

En el Centro de Jubilados María del Rosario de San Nicolás encontró buena parte de su lugar en el mundo. Lo fundó y lo convirtió en un espacio de encuentro para los adultos mayores de Rivadavia. Allí también vivió una experiencia que recuerda con cariño: fue postulante a reina de adultos mayores. No ganó, pero para ella la elección estuvo lejos de ser una derrota. “Lo más lindo fue conocer gente y estar rodeada de gente buena”, cuenta.

Después de atravesar una enfermedad que la obligó a detenerse, Rosalía volvió de a poco a sus actividades. Y ahora está empezando a jugar al tejo nuevamente. La escena tiene algo de símbolo: una mujer que pasó por una operación, quimioterapia, radioterapia y una complicación cardíaca vuelve a una cancha, se encuentra con otros y agarra otra vez el palo para jugar. “Estoy empezando a jugar al tejo de nuevo”, dice, orgullosa.

Rosalía sabe que el miedo existe y que un diagnóstico de cáncer puede sacudirlo todo. Pero también sabe que después de la tormenta vuelve la vida cotidiana, con sus encuentros, sus proyectos y hasta una partida de tejo. “Dios me tuvo lástima”, dice al recordar aquellos días. “Soy muy católica, vivo en la iglesia”.

Su fe fue una compañía permanente durante el tratamiento, pero también lo fue su gente: sus hijos, sus nietos, sus amigos, los compañeros del centro de jubilados y quienes estuvieron cerca en los meses más difíciles.

“Vamos chicas, somos fuertes”

Ahora quiere devolver un poco de todo eso con un mensaje sencillo, especialmente en este Mes Rosa, cuando las campañas vuelven a poner el foco en la prevención y en la importancia de los controles. “Ayuda muchísimo. Vamos, chicas, somos fuertes. Dios nos da fe y amor”, dice.

Rosalía no habla desde un libro ni desde una teoría. Habla desde su propia experiencia: se encontró algo, consultó, recibió un diagnóstico, comenzó el tratamiento y atravesó meses muy duros. Hoy puede contar la historia en pasado. Por eso insiste en que ninguna mujer debería dejar pasar una señal ni postergar una consulta.

Antes de despedirse, pide mencionar a alguien: Maxi Zacarías, un peluquero sanjuanino que convirtió su oficio en una forma de ayudar a los demás creando pelucas para mujeres con cáncer a través de su campaña “Cadena de favores”. “Es una bella persona que me ayudó cuando más lo necesité”, dijo.

A los 71 años, Rosalía sabe que todavía quedan muchas partidas por jugar.

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