Cinco jóvenes, un viaje a Buenos Aires y un integrante que nadie esperaba: el más chico de la comitiva lleva entre sus cosas algo que muchos le confiaron para el Papa.
Pedro tiene ocho años y en pocos días va a vivir algo que casi ningún chico de su edad puede contar: formará parte de la comitiva que reciba al Papa León XIV en el aeropuerto. La invitación le llegó de imprevisto y lo convirtió en el integrante más chico de un grupo de cinco jóvenes que viajará a Buenos Aires.
La noticia lo tomó desprevenido. Un amigo de la familia, Gabriel, se le acercó para preguntarle si quería sumarse al viaje y participar del recibimiento. Pedro no entendió de qué se trataba en un primer momento.
"Yo primero no lo entendí. Me quedé con la boca abierta, como diciendo: ¿qué? Y después me explicó bien y dije: 'Sí, quiero ir'", recordó el nene sobre ese instante.
La respuesta no tardó nada. Ahora, con la partida prevista para el viernes rumbo a Buenos Aires, ya empezó a armar la mochila con lo que va a llevar.
De dónde surgió la invitación
Todo nació en el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana de Colores, del que participan sus padres y al que Pedro suele acompañarlos en distintas actividades. Victoria, su mamá, contó que el padre Marcos hizo llegar una invitación a los más jóvenes del movimiento para que viajaran y formaran parte de la comitiva de recibimiento en el aeropuerto.
En un principio, el grupo iba a estar compuesto por cinco jóvenes adultos, con edades que van entre los 18 y los 21 años. Pero Gabriel se acordó de Pedro y de las ganas que tenía de conocer al Sumo Pontífice.
"Él sabía del entusiasmo y las ganas que tenía Pedro, entonces preguntó: 'Mirá, ¿puedo llevar a un nene? Tiene ocho años, ¿lo puedo llevar?'. Y le dijeron que sí", relató Victoria.
Fue Gabriel quien le hizo la propuesta directamente al chico. Así, algo que no estaba en los planes de la familia se transformó en una posibilidad concreta.
El miedo inicial de los padres
La mamá admitió que al principio no tenían pensado llevarlo. La magnitud del acontecimiento y la cantidad de gente que se espera en el encuentro les generaban temores: trasladar a un chico de ocho años a una convocatoria multitudinaria implicaba una responsabilidad importante.
Pero la invitación cambió todo. "Ante tremenda invitación no podíamos decirle que no. Decidimos llevarlo y que nos acompañe también en este momento único, histórico", expresó Victoria.
Así, Pedro se convirtió en el más pequeño de la comitiva y será el único niño entre los cinco representantes del movimiento que participarán del recibimiento.
Cómo será el encuentro con el Papa
El viaje lo hará junto a su mamá y su papá, pero el momento del recibimiento tendrá una particularidad: Pedro participará de esa actividad sin ellos. Según explicó Victoria, los cinco integrantes serán trasladados en una traffic hasta el aeropuerto, donde formarán parte de la comitiva, y después serán llevados de vuelta.
Pedro estará acompañado por Gabriel y los otros integrantes del grupo, mientras sus padres esperarán su regreso. "En esa parte va a participar solito Pedro junto con Gabriel y los otros chicos. Así que lo dejamos a cuidado, pero bueno, es una experiencia que va a vivir lejos de sus papás también. Eso le da otra emoción", contó su mamá.
Para el nene será una aventura distinta. Además de la chance de conocer al Papa, podrá compartir ese momento con jóvenes del movimiento y vivir la experiencia con cierta independencia, siempre acompañado por personas de confianza de su familia.
Por ahora no le confirmaron si tendrá un lugar en una tribuna ni desde dónde podrá observar al Sumo Pontífice. Tampoco conoce todos los detalles de la organización, aunque eso no parece quitarle entusiasmo. Cuando le preguntaron qué significaría verlo de cerca, su respuesta fue breve y contundente: "Para mí es un montón".
El mensajero de las cartas
Hay otro detalle que hace todavía más especial su participación. En los días previos al viaje, Pedro comenzó a recibir cartas de personas que quieren hacerle llegar al Papa una oración, un pedido, una pregunta o simplemente unas palabras.
El chico está dispuesto a convertirse en mensajero de todos esos deseos. Sabe que quizás no pueda entregarlos en persona, pero ya pensó una alternativa. "Yo lo que pienso es que se lo voy a dar a un guardia, a alguien cercano a él", explicó durante la charla.
La iniciativa surgió de manera espontánea y refleja la ilusión con la que vive estos días. No solo quiere conocer al Papa: también piensa en quienes quisieran hacerle llegar algo y que, a través de él, podrían tener una oportunidad.
Su vida en la parroquia
Pedro participa habitualmente de la comunidad de Nuestra Señora de Lourdes, en Neuquén, junto a sus padres. También integra el grupo scout de esa parroquia, donde comparte distintas actividades. Su día a día está ligado a esos espacios de encuentro y fe, y ahora podrá llevar esa experiencia a un acontecimiento de características extraordinarias.
Mientras tanto, la ansiedad crece a medida que se acerca el viernes. La mochila empieza a tomar forma y las preguntas sobre cómo será el encuentro siguen presentes. Pese a la emoción de conocer al Papa, Pedro intenta contenerse y deja todo en manos de Dios: "Será lo que Dios quiera".