Tiene licencia, paga impuestos y sale a comprar a las 5 de la mañana: el miedo que le cambió la vida

Tiene licencia, paga impuestos y maneja desde hace más de 14 años. Aun así, este vendedor de Chicago cambió sus horarios y ahora sale a comprar cuando todavía está oscuro. Lo que encontró en el camino lo obligó a replantear todo.

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Tiene licencia, paga impuestos y sale a comprar a las 5 de la mañana: el miedo que le cambió la vida
Tiene licencia, paga impuestos y sale a comprar a las 5 de la mañana: el miedo que le cambió la vida

Un vendedor ambulante de Chicago adelantó sus compras de las 7 a las 5 de la mañana, antes del amanecer, para reducir las chances de cruzarse con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Lo contó él mismo, según un reportaje de Chicago Sun-Times/WBEZ.

Se llama Guillermo Flores, tiene 54 años y lleva unos 16 vendiendo alimentos en las calles de la ciudad. Su carrito ofrece vasos de mango, sandía, piña y pepino, además de raspados, papas fritas y chicharrones.

Un negocio en regla, una rutina que ya no es la misma

Flores cuenta con licencia comercial, paga impuestos y tiene permiso de conducir desde hace más de 14 años, sin accidentes ni revocaciones. Aun así, la presencia de agentes migratorios en su barrio condiciona su actividad económica.

Durante una reunión mensual de la asociación de vendedores ambulantes, a la que llegó entre los primeros, explicó que intenta cumplir con sus obligaciones fiscales y mantener el negocio dentro de las normas.

“Estoy tratando de hacer todo correctamente”, dijo al mencionar su habilitación para vender y su historial como conductor.

Los días que no sale a vender

Cuando recibe información sobre procedimientos federales cerca de su zona, Flores prefiere quedarse en su casa y suspender las ventas. Esa pausa puede durar un día o extenderse a una segunda jornada. Cada ausencia se traduce en pérdida económica por los productos que deja de comercializar.

Dejar por completo el horario diurno significaría renunciar al negocio que construyó durante más de una década, así que optó por reorganizar algunas tareas para seguir trabajando.

Otros vendedores callejeros, contó, eligen instalarse cerca de sus colegas para ayudarse y cruzar advertencias sobre posibles intervenciones de las autoridades. En su zona solo tiene a otro vendedor cerca.

Comprar de madrugada y vender menos horas

El cambio más visible está en la compra de mercadería: antes salía alrededor de las 7, ahora lo hace a las 5, antes de que aclare, con la idea de achicar las posibilidades de encontrarse con funcionarios de inmigración.

Aunque adelantó los insumos, sigue atendiendo al público durante el día, pero con menos horas dedicadas a la venta. Tampoco le convence la alternativa de trasladar el comercio a la noche, porque teme sufrir un robo.

“Tenemos que protegernos del ICE y también tenemos que protegernos de los robos”, señaló.

Las cifras detrás del temor

Entre principios de 2026 y la primera semana de agosto, el organismo federal realizó 1560 detenciones en el condado de Cook, de acuerdo con un análisis de Chicago Sun-Times/WBEZ basado en registros obtenidos por el Deportation Data Project.

Casi un año después del repliegue de la operación Midway Blitz, residentes migrantes describieron cambios en sus rutinas: compras antes del amanecer y menos salidas de sus viviendas. Organizaciones legales y comunitarias documentaron encuentros con funcionarios de inmigración en tribunales, escuelas y supermercados.

Baltazar Enriquez, presidente del Little Village Community Council, sostuvo que siente que en su comunidad se están “convirtiendo en gente de la noche”. Según dijo, conoce a numerosas personas que empezaron a trabajar en turnos nocturnos para reducir el riesgo de ser interceptadas.

El costo en la salud y en los vínculos

Rosemary Magaña, terapeuta y directora de programas de la Coalition for Immigrant Mental Health, explicó que las actividades nocturnas pueden limitar las relaciones sociales que ayudan a afrontar el estrés. Reuniones familiares, visitas y salidas de fin de semana son algunos de los encuentros que quedaron en pausa.

El psiquiatra Hugo Solari, de Cook County Health, describió el fenómeno desde el consultorio: “Todos los días, en mi práctica, escucho a pacientes hablar sobre cómo tuvieron que adaptar sus vidas para evitar encontrarse con el ICE”.

Algunos piden consultas médicas a distancia o medicamentos por correo; otros postergan la atención preventiva. El especialista advirtió que la ansiedad sostenida y las alteraciones del sueño pueden afectar tanto la salud física como la mental.

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