Tienen menos de 25 y ya deben plata: la deuda que se les escapa de las manos a los jujeños
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Tienen menos de 25 y ya deben plata: la deuda que se les escapa de las manos a los jujeños

Las billeteras virtuales se convirtieron en la vía de financiamiento más usada por los jujeños que no pueden pagar, y los más chicos son los que quedan más expuestos. La edad que concentra a los morosos y el monto que ya se les escapa de las manos sorprenden a los propios investigadores.

El endeudamiento dejó de ser una salida ocasional para transformarse en una herramienta de supervivencia en los hogares de Jujuy. Así lo plantea el informe El mapa de la deuda de las familias en Jujuy, elaborado por Ismael Lozano y Florencia Nieva, becarios doctorales del CONICET e investigadores del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico (CESDE) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNJu.

Con datos del Banco Central, el trabajo encontró que la deuda individual promedio de quienes están en mora supera los 2 millones de pesos. Un número que se vuelve más preocupante cuando se mira quiénes son los que no pueden pagar.

Los más jóvenes, los más endeudados

El dato que más inquieta a los investigadores tiene que ver con la edad. La mayoría de los deudores morosos en la provincia son personas menores de 25 años, y su principal acreedor no es un banco tradicional sino las fintech: las billeteras virtuales.

La tendencia no se corta a los 25. Según explicaron los autores en UnjuTv, la situación se repite hasta los 45 años. "De 45 años para abajo, la mayor cantidad de deudores morosos es con billeteras virtuales", señalaron.

Para Lozano y Nieva, ese fenómeno no se entiende sin mirar el mercado laboral. "Estamos teniendo trabajadores informales con salarios bajos y que encima se están endeudando", advirtieron. Por eso remarcaron que el análisis no debe quedarse en el monto de la deuda: también hay que preguntar de dónde sale el dinero y en qué se gasta.

Dos tácticas para llegar a fin de mes

En los sectores populares, los investigadores detectaron un patrón que se repite frente a la crisis. "Las personas tienen dos tácticas para sobrevivir o para sostener su vida. Una de las tácticas es conseguir muchos trabajos y la segunda táctica, que muchas veces se combina con la primera, es el endeudamiento", describieron.

La multiplicación de empleos, lejos de resolverse como alivio, deja marcas. "Eso impacta en el bienestar de la familia, en el bienestar psicológico, social y económico", apuntaron.

Informalidad: sin aportes ni respaldo

La informalidad laboral funciona como otro engranaje del problema. Nieva explicó que quienes trabajan sin registrar no tienen aportes, ni una constancia formal de sus ingresos, ni acceso a los derechos de un empleo en blanco.

"Los sectores populares se endeudan porque hay un aumento del trabajo informal. Las personas no tienen aportes, no tienen un registro formal de su trabajo, de su salario y no acceden a los derechos que tendrían que tener en un trabajo registrado", sostuvo la investigadora.

Ante ese escenario, muchos terminan golpeando puertas riesgosas: prestamistas y distintas alternativas de financiamiento para cubrir necesidades básicas.

No toda deuda es mala

Los especialistas se encargaron de aclarar que el problema no es endeudarse en sí. "Tampoco hay que demonizar la deuda, porque la deuda no es algo malo. Existe deuda buena y responsable y deuda que es mala e irresponsable", remarcaron.

El límite aparece cuando los compromisos dejan de pagarse. "Ahí surge la deuda que le llamamos mala, que es aquella deuda que ya se deja de pagar", detallaron.

Las consecuencias son concretas: quien cae en mora puede quedar registrado en el Veraz y encontrar mayores obstáculos para acceder a créditos y a ciertos beneficios financieros. Así, la deuda se convierte en un círculo del que cuesta salir, sobre todo para quienes ya tienen ingresos bajos o empleos precarios.

Del supermercado a la cuota

El estudio también pone el foco en un cambio de hábito que ya se ve en las casas: el crédito dejó de usarse solo para proyectos o consumos extraordinarios y pasó a cubrir gastos cotidianos, incluso las compras del supermercado. La deuda, en definitiva, se volvió un recurso para llegar a fin de mes.

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