Tierra del Fuego mide cuánto carbono absorben sus turberas, bosques, mar y estepa: el resultado anticipa un dato clave

Tierra del Fuego puso en marcha un cálculo inédito: cuánto carbono retienen sus turberas, bosques, mar y estepa. El resultado podría cambiar el futuro energético de la provincia, pero hay un dato que todavía no se conoce.

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Tierra del Fuego mide cuánto carbono absorben sus turberas, bosques, mar y estepa: el resultado anticipa un dato clave
Tierra del Fuego mide cuánto carbono absorben sus turberas, bosques, mar y estepa: el resultado anticipa un dato clave

Tierra del Fuego comenzó a calcular cuánto carbono capturan sus ecosistemas naturales y cuánto libera la actividad humana, un balance que servirá para discutir la transición energética en la provincia. El relevamiento, a cargo de la Dirección de Cambio Climático y Vigilancia Atmosférica, busca comparar las emisiones con la capacidad de absorción de turberas, bosques, mar y estepa.

Sergio Camargo, director del área dependiente del Ministerio de Producción y Ambiente, explicó que el inventario permite identificar el aporte de cada actividad al total provincial y definir dónde deben empezar las políticas de reducción. "Nosotros tenemos una matriz energética muy fósil", resumió.

El peso del gas en la ecuación fueguina

El gas ocupa un lugar central en ese cálculo: se contabiliza el utilizado para calefaccionar viviendas y generar electricidad en las centrales, además de los combustibles que consumen los vehículos. A eso se suman la industria, los residuos que liberan metano y las pérdidas de gas durante la producción de hidrocarburos.

Los volúmenes se convierten en emisiones mediante metodologías internacionales, pero no todos los procesos fueguinos están contemplados de forma directa. El impacto de las castoreras es uno de ellos: el derribo de árboles y la inundación modifican superficies boscosas y exigen cálculos específicos. Algo similar ocurre con el uso del suelo, ya que no tiene el mismo efecto extraer madera de un bosque que seguirá existiendo que desmontarlo para urbanizar.

El trabajo permitió estimar para 2022 unas 3,3 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La relación con la población arroja uno de los contrastes más fuertes: alrededor de 17 toneladas por persona al año, prácticamente el doble de la media nacional mencionada durante la entrevista.

Camargo señaló que otras provincias compensan parte del consumo fósil con generación hidroeléctrica, eólica u otras fuentes. Tierra del Fuego, en cambio, mantiene una dependencia mucho mayor del gas. "Tendríamos que, mirando para adelante, incorporar paulatinamente en la matriz energética provincial alguna energía renovable que nos permita reducir este impacto", sostuvo.

Abastecimiento futuro y horizontes de planificación

La discusión no se limita a disminuir emisiones. También aparece una cuestión de abastecimiento futuro. "Hay que pensar que el gas en algún momento se va a acabar, entonces también tenemos que ir pensando en la transición hacia otra cosa si queremos seguir habitando este territorio", planteó Camargo.

Desde el área trabajan con horizontes que llegan a 2050, 2060 y hasta 2100, con una mirada que busca incorporar la energía a la planificación estratégica provincial. La Dirección ya cuenta con información de 2024 y trabaja junto al Instituto Provincial de Estadística para ordenar y ampliar las series necesarias.

La sistematización permitió avanzar también sobre datos complejos, como las emisiones fugitivas de las empresas hidrocarburíferas. Para Camargo, mejorar ese acceso es clave porque el inventario debe servir como herramienta de gestión y no solamente como una fotografía ambiental.

La otra cara del balance: los sumideros naturales

Al mismo tiempo, la Provincia comenzó a mirar la otra cara de la cuenta. Turberas, bosques, mar y estepa absorben carbono y funcionan como grandes sumideros naturales. El objetivo ahora es comparar cuánto libera Tierra del Fuego cada año con cuánto consiguen retener esos ambientes.

"Creo que todavía tenemos un balance positivo, somos más fijadores de carbono, tenemos grandes sumideros que emisores", anticipó Camargo, aunque aclaró que el cálculo sigue en elaboración. Esa posible ventaja no elimina, remarcó, la necesidad de reducir emisiones y conservar los ecosistemas responsables de capturarlas.

Los rellenos sanitarios tienen una incidencia menor. Las bajas temperaturas ralentizan la descomposición orgánica y, por lo tanto, la generación de metano. Actualmente se calcula a partir del volumen total de residuos ingresados, aunque una clasificación más detallada permitiría precisar mejor su impacto y evaluar alternativas de aprovechamiento energético.

Con los datos de 2024 en análisis, Tierra del Fuego busca afinar ambos lados de la cuenta: cuánto emite y cuánto carbono absorben sus ambientes naturales. Esa información será la base para discutir la transición energética y la conservación de los sumideros que hoy contribuyen a compensar parte de sus emisiones.

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