Tierra del Fuego quiere ponerle un sello propio a sus huevos: la letra chica del plan
Hace más de dos años que un grupo de técnicos trabaja en un protocolo para los huevos de Tierra del Fuego. La prueba piloto ya tiene lugar elegido en Río Grande, pero hay un detalle logístico que complica todo.
La provincia avanza hacia la creación de un sello de calidad para los huevos fueguinos, con un protocolo que lleva más de dos años de desarrollo y una prueba piloto en un establecimiento productivo de Río Grande. El objetivo: fijar estándares comunes para la actividad avícola y darles mayores garantías a los consumidores.
Del proceso participan el INTA y la Secretaría de Agricultura de Tierra del Fuego. La idea es establecer parámetros verificables que respalden la calidad de los huevos producidos en la provincia, según informó la fuente.
Qué contempla el protocolo
El documento abarca distintas etapas de la actividad, desde las condiciones de las aves hasta el manejo de los residuos orgánicos que genera la producción. Entre los requisitos previstos aparece la certificación de la disposición de esos residuos, lo que podría abrir la puerta a alternativas como el compostaje y la reutilización.
La experiencia piloto se hará en un establecimiento de Río Grande, que funcionará como modelo para el resto de la actividad.
Los obstáculos que complican la producción
La avicultura local no solo pelea por la calidad: también arrastra problemas de logística. Para sumar nuevas gallinas ponedoras, los productores deben viajar hasta Buenos Aires y luego hasta Pergamino para conseguir los animales, que después se envían por vía aérea a Tierra del Fuego.
A eso se suma el traslado desde Río Gallegos, donde funciona un Centro Multiplicador de Aves. El transporte terrestre hacia la provincia obliga a atravesar territorio chileno, y hoy no existe una conexión aérea adecuada entre Río Gallegos y Río Grande para mover aves.
Con el sello de calidad, la provincia busca acompañar el desarrollo de la actividad y fortalecer la producción de alimentos de origen local, con procesos estandarizados y criterios verificables.