Tierras en disputa: la comunidad guaraní de Tranquitas denuncia un despojo que lleva más de 20 años
La comunidad guaraní de Tranquitas, en Salta, denuncia que sus tierras son ocupadas ilegalmente y que la Justicia no actúa. ¿Qué pasará con este reclamo que lleva más de 20 años?
En el norte de Salta, la comunidad guaraní de Tranquitas está en pie de guerra. Denuncian que sus tierras, legalmente escrituradas, son ocupadas por familias ajenas mientras la Justicia mira para otro lado. El conflicto, que lleva más de dos décadas, estalló con fuerza en los últimos días.
La comunidad, asentada a la vera de la Ruta Nacional 34 y a solo 15 kilómetros de Tartagal, en el departamento General José de San Martín, alzó la voz. No es un reclamo improvisado: tienen los papeles en regla y un historial de denuncias penales que, según afirman, nunca prosperaron.
¿Qué tierras reclaman?
Se trata de aproximadamente 700 hectáreas que la comunidad dice poseer legalmente. Aseguran contar con la Escritura, las Cédulas Parcelarias y un plano aprobado por la Dirección General de Inmuebles de la provincia. Sin embargo, esas tierras están ocupadas por las familias de Hipólito Moreno y Juan Erasmo López, a quienes señalan como usurpadores.
El reclamo no es solo por la propiedad. La comunidad denuncia que en su territorio se cometen todo tipo de ilícitos: tala ilegal de bosques nativos, extracción y comercialización de madera, y hechos de violencia constantes. Todo, dicen, con total impunidad.
La acusación contra el Estado
Las familias originarias apuntaron contra la inacción estatal. La falta de recursos en la policía forestal, aseguran, deja el camino libre para que el robo de madera opere sin control. Pero fueron más lejos y lanzaron una dura acusación contra la clase política.
"Es obvio, los principales ladrones de madera son los propios políticos, y lo vienen haciendo desde años", dispararon con dureza.
Mientras tanto, la comunidad sigue movilizada y exige que la Justicia ordene el desalojo y la restitución inmediata de las tierras. La tensión en la zona es máxima, y el tiempo corre en contra de un reclamo que ya lleva demasiado tiempo esperando respuestas.