Tiran piedras a los colectivos en Chimbas y la Policía ya sabe qué pasa cuando se van los efectivos
La Policía puso efectivos adentro de los colectivos y los piedrazos pararon. Cuando se levantó la cobertura, volvieron. Torres contó qué zonas de Chimbas están en la mira y qué puede pasar con los recorridos.
Los piedrazos contra colectivos volvieron a encender las alarmas en distintos puntos de Chimbas y la Policía de San Juan activó un operativo especial cada vez que aparecen nuevos casos. El subjefe de la fuerza, comisario Pablo Torres, reveló que los ataques no son constantes: aparecen por etapas, bajan durante un tiempo y después regresan.
La inquietud oficial va más allá de los vidrios rotos. El impacto puede trasladarse al servicio: si los episodios se sostienen, las empresas podrían modificar recorridos y los pasajeros quedarían en el medio.
Efectivos adentro de las unidades y patrullajes
En diálogo con Radio Mil20, Torres contó cómo se arma la respuesta. Primero se sumaron policías dentro de los colectivos que circulaban por las zonas donde se arrojaban piedras y se rompían vidrios. Luego se agregaron recorridas preventivas con patrulleros y motocicletas.
El despliegue no es fijo: se organiza según los puntos donde se reportan los ataques. “Nosotros, en la medida en que nos van diciendo que en la zona les están arrojando piedras, instalamos un servicio en el lugar”, explicó el comisario.
Dónde se concentran los piedrazos
Según Torres, la mayoría de los hechos se da en Chimbas, puntualmente en la zona de Cipolletti, calle 25 de Mayo y el sector de Benavides. También hubo episodios en otros puntos de la provincia, aunque en menor cantidad.
“En algún momento hemos tenido en Rawson, una parte de Chimbas y la zona de La Bebida también, pero casi poco. La mayoría se da en la zona de Chimbas”, precisó el subjefe.
El riesgo que no se ve: quedarse sin colectivo
El funcionario remarcó que el problema excede la rotura de las unidades. Si los ataques persisten, las empresas podrían cambiar recorridos para proteger a choferes y pasajeros, y esa decisión tomada por hechos vandálicos terminaría afectando a los usuarios que dependen del colectivo para moverse todos los días.
La presencia de efectivos dentro de las unidades ya se había usado antes: tanto frente a estos episodios como durante conflictos con el gremio de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Pero Torres sostuvo que cuando esa cobertura se interrumpió, los ataques volvieron.
Por eso la estrategia actual apunta a sostener la vigilancia en los sectores donde aparecen nuevos casos y a evitar que el problema altere la prestación del transporte público. El seguimiento operativo queda concentrado en las zonas donde se reporten nuevos hechos.