Tiraron 612.000 botellas al mar y volvieron convertidas en una casa: cómo hicieron para armarla en 2 días

Parecía una casa costera más, pero la levantaron en solo dos días y con 612.000 botellas que iban a terminar en la basura. El secreto está en los paneles que casi nadie nota desde afuera.

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Tiraron 612.000 botellas al mar y volvieron convertidas en una casa: cómo hicieron para armarla en 2 días
Tiraron 612.000 botellas al mar y volvieron convertidas en una casa: cómo hicieron para armarla en 2 días

Dos amigos canadienses transformaron 612.000 botellas de plástico recicladas en una vivienda de 168 metros cuadrados frente al océano, en Nueva Escocia. La estructura se montó en apenas dos días gracias a un sistema de paneles prefabricados que promete revolucionar la construcción sustentable.

En Meteghan River, una pequeña localidad costera de Nueva Escocia, Canadá, la empresa JD Composites llevó adelante un proyecto que llama la atención: convertir residuos plásticos en una casa habitable. Los fundadores de la firma, David Saulnier y Joel German, aplicaron una tecnología que ya se usaba en otras industrias para fabricar los paneles de la vivienda.

De botellas descartadas a paredes resistentes

El proceso no consiste en apilar botellas enteras ni en mezclarlas con cemento. El plástico se tritura hasta obtener pequeñas partículas y luego se transforma en una espuma rígida de PET, un material con buenas propiedades aislantes. Esa espuma se coloca entre dos capas reforzadas con fibra de vidrio, dando como resultado paneles livianos que cumplen funciones estructurales y de aislamiento.

Para esta casa en particular se utilizó el equivalente a unas 612.000 botellas. La envolvente se armó con cerca de 200 paneles prefabricados, que se fabricaron en un taller y después se trasladaron al terreno para ensamblar la estructura.

Cómo construyeron la casa con 612.000 botellas de plástico recicladas. (Foto: Dwell)

Una casa convencional por fuera, revolucionaria por dentro

La vivienda tiene aproximadamente 168 metros cuadrados y se distribuye en tres dormitorios y dos baños. Está emplazada en un terreno familiar de 1,46 acres junto al océano, pensado para aprovechar las vistas al paisaje costero.

A pesar de que sus paredes contienen plástico reciclado, desde afuera el aspecto es el de una casa contemporánea común. Los constructores cubrieron la estructura con revestimientos de aluminio y vinilo que ocultan el material interior. El diseño estuvo a cargo del ingeniero civil Francis Doucet, mientras que Mackenzie Waterman se ocupó de los interiores. Uno de los atractivos es un deck sobre el techo, con amplia vista al mar.

Un montaje récord: dos días para levantar la estructura

Una de las particularidades del proyecto fue la velocidad de armado. Una vez fabricados los paneles, la estructura se ensambló en el terreno en solo dos días. Ese plazo corresponde únicamente al montaje, no a todo el proceso de construcción, que incluye la fabricación de los componentes, las instalaciones y las terminaciones.

Según Joel German, con un equipo de entre ocho y diez personas y el equipamiento necesario, una vivienda completa de este tipo podría producirse y terminarse en aproximadamente tres meses. Se trata de una estimación del constructor, no de un plazo garantizado para cualquier obra.

El sistema de paneles prefabricados permite concentrar buena parte del trabajo fuera del terreno y reducir los tiempos de ensamblaje. Además, la utilización de plástico recuperado busca dar un nuevo uso a residuos que, de otro modo, podrían terminar descartados.

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