Tiraron basura en los cauces de Malargüe y ahora el agua tiene un problema extra cuando baje
Limpiaron 280 toneladas de basura de los cauces de Malargüe y a las pocas semanas los inspectores encontraron residuos otra vez en los mismos lugares. La Municipalidad ya avisó qué pasa cuando el agua baja con fuerza.
En Malargüe hay un problema que se repite cada temporada y que ahora suma un condimento más: la basura que se arroja en cauces y zonas aluvionales puede complicar el escurrimiento del agua cuando lleguen las tormentas. No se trata solo del daño ambiental. En un terreno donde el agua baja con fuerza arrastrando barro, piedras y sedimentos, los residuos abandonados obstruyen el drenaje natural y agravan el riesgo.
La directora de Gestión Ambiental del municipio, Amalia Ramírez, volvió a poner el tema sobre la mesa y advirtió que las conductas irresponsables se repiten en distintos puntos del departamento, incluso en sectores que ya habían sido limpiados.
Dónde se puede tirar la basura y dónde no
El municipio tiene dos espacios habilitados para depositar residuos. El principal es la Cubierta Sanitaria, a unos siete kilómetros al sureste de la ciudad. Es el único lugar permitido para residuos urbanos y asimilables, abre todos los días de 6 a 20 y el servicio es gratuito para vecinos, comercios y empresas.
Allí funciona la planta de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), donde se recuperan materiales reciclables. Lo que no entra en ese circuito se deriva al sector de disposición final. También se reciben neumáticos fuera de uso, esos que tantas veces terminan tirados en terrenos baldíos o en la periferia. Algunos pueden reutilizarse, por ejemplo, en corrales de establecimientos agrícolas y ganaderos.
El segundo espacio es la Escombrera Municipal, en la prolongación de calle Jorge Newbery, al este del radio urbano. Ahí solo se aceptan escombros limpios, es decir, restos de construcción o demolición sin basura domiciliaria mezclada. Si hay combinación de materiales, el destino obligado es la Cubierta Sanitaria.
280 toneladas retiradas y basura otra vez en los mismos lugares
Durante julio y agosto, distintas áreas municipales hicieron operativos de limpieza en la periferia y en sectores con acumulación importante de residuos. Los lugares intervenidos incluyeron el Arroyo Pequenco, el Desvío de Carga Pesada y las inmediaciones del trazado de la Línea de Alta Tensión.
El resultado: alrededor de 50 camionadas de residuos, equivalentes a unas 280 toneladas. El volumen refleja la magnitud del problema y el gasto que le significa al municipio recuperar espacios deteriorados por el arrojo clandestino. También se limpiaron ingresos aluvionales que se usaban ilegalmente como puntos de descarga.
Pero la historia no terminó ahí. Pese a las tareas de limpieza, los recorridos de los inspectores ambientales comprobaron que en algunos de los sectores recuperados ya habían vuelto a depositar residuos.
El piedemonte y los cauces, en la mira
Uno de los puntos que más preocupa a Gestión Ambiental es la presencia de basura en el piedemonte, donde las características del terreno y el escurrimiento del agua exigen atención especial. En Malargüe, el riesgo aluvional está asociado a lluvias intensas o tormentas repentinas que pueden descargar agua, barro, piedras y sedimentos por cauces naturales y sectores urbanos. En la última década hubo episodios que dejaron en claro la importancia de mantener despejadas esas vías, sobre todo en verano.
Ramírez remarcó la necesidad de conservar saneados el arroyo Pequenco y La Bebida, considerados áreas de amortiguación ecológica. Además de su valor natural, son espacios usados para actividades deportivas y recreativas, y tienen establecimientos ganaderos en los alrededores.
La acumulación de residuos en esos ambientes puede agravar los problemas durante las tormentas si los materiales interfieren con el escurrimiento natural del agua. Por eso, la funcionaria insistió en que arrojar basura en cauces y zonas de riesgo no es una conducta menor: puede comprometer el ambiente y la seguridad de la población.
Multas, denuncias y la dificultad de identificar a los responsables
La Ordenanza Municipal 1938/18 prohíbe arrojar o acumular residuos domiciliarios, industriales, escombros, áridos y restos de poda en lugares no habilitados. La normativa contempla multas económicas y también los costos de retiro y acarreo de los materiales.
Desde el área impulsan charlas informativas para que los vecinos conozcan las disposiciones vigentes y las consecuencias de incumplirlas. Ante denuncias, la Dirección de Gestión Ambiental puede iniciar actuaciones de oficio, sin descartar sanciones en el marco del Código Contravencional. La prohibición de quemar residuos también forma parte de las normas que se buscan difundir por los riesgos ambientales y sanitarios que genera.
Un dato que complica el control: buena parte de los arrojos clandestinos se hace de noche, lo que dificulta identificar a los responsables. Para esos casos, los vecinos pueden llamar al 911 y dar aviso a la Policía de Mendoza.
La prevención del riesgo aluvional requiere obras, planificación y vigilancia, pero también responsabilidad ciudadana. Usar los sitios habilitados, evitar que se formen basurales clandestinos y denunciar las conductas ilegales son acciones necesarias para proteger los cauces, conservar el piedemonte y reducir los riesgos que las tormentas pueden representar para Malargüe.