Tiraron más de 1.900 pedidos para quemar residuos en Bariloche: el motivo detrás de la cifra récord
La temporada pasada se habían pedido 1.080 quemas en Bariloche. Este año la cifra casi se duplicó y desde el SFA ya tienen la explicación: no es solo el calor, hay un detalle que cambió en los vecinos.
El próximo 5 de octubre finaliza el período de quemas en la zona de Bariloche, Dina Huapi y Villa Llanquín, donde el Splif (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) y el Servicio Forestal Andino (SFA) vienen trabajando en podas preventivas de cara al verano. El 2 de octubre será la fecha límite para solicitar permisos para la quema de residuos forestales.
«Hubieron muchísimos más pedidos de quema que las temporadas anteriores. Eso tiene que ver con la responsabilidad de los vecinos y vecinas», señaló a Diario RÍO NEGRO Claudia Contreras, subsecretaria de recursos forestales de Río Negro, y recordó que «el residuo forestal sin tratamiento es combustible» en las épocas de mayor riesgo de incendios.
Los números que explican el récord
En Bariloche se registraron 1.970 solicitudes para quemas de residuos forestales, frente a las 1.080 del año pasado. En El Bolsón, hasta ahora, se otorgaron 1.500 permisos. Cuando termina el período de quema, las alternativas para descartar estos residuos son el chipeo o el pedido de traslado al vertedero.
El foco, como cada año, está en reducir el combustible en los bosques implantados. Según el último relevamiento que hizo el SFA en El Foyel, Bariloche, el área de El Manso y El Bolsón, esas plantaciones ocupan unas 10.000 hectáreas en zonas de interfaz, es decir, cercanas a las áreas pobladas. El objetivo del estudio fue detectar las forestaciones más riesgosas y a quiénes las gestionan, para brindar asesoramiento y seguir el trabajo preventivo.
«Si no se hace el manejo correspondiente, podemos poner multas. Pero primero les damos las herramientas para poder trabajar en conjunto», advirtió Contreras sobre las plantaciones de especies como pino blanco o pino oregón. Río Negro tiene vigente una línea de créditos fiduciarios para comprar herramientas forestales y financiar trabajos de intervención y manejo de masas forestales exóticas. En Bariloche también se brindaron capacitaciones en juntas vecinales para que los propietarios de terrenos con estas especies se sumen a la prevención.
Qué mirar antes de intervenir un árbol
«Vivir en una zona de interfaz, entre lo urbano y el bosque, implica intervenir en el arbolado», coincidió Facundo Saubidet, que se dedica a la evaluación del arbolado, podas preventivas, poda en altura y manejo de vegetación, y difunde información en las redes de su emprendimiento, Servicio Forestal Bariloche. «Este año, en el terreno donde vivo, sacamos un ciprés que estaba seco en pie desde hace más de 50 años, porque ponía en peligro el tendido eléctrico», relató, y remarcó que «cuánta más inclinación tenga el terreno, más rápido se propaga el fuego».
Según el especialista, algunos de los barrios que por sus características requieren un análisis del arbolado dentro del ejido urbano de Bariloche son Rancho Grande, los que están sobre la ladera del Cerro Otto y la península San Pedro, entre otros.
«La mayoría del trabajo que hacemos es preventivo, para que no se dañe la infraestructura, sea una casa u otro tipo de construcción, pero la poda es solo una intervención entre muchas que se pueden hacer», explicó Saubidet, y aclaró que «cuando se trata de un autóctono, siempre la primera respuesta es no intervenir». Con las especies exóticas, sobre todo «las resinosas» como el pino, la evaluación cambia.
Si el árbol está podrido, si está inclinado, cómo fueron impactadas sus raíces, cuál es la pendiente del terreno o qué proximidad tiene de alguna infraestructura son señales para analizar el estado del arbolado de un predio. «Con una poda muchas veces reducís la posibilidad de caída», afirmó Saubidet, que hace el diagnóstico de manera gratuita para saldar dudas sobre el estado del bosque, ya sea en una propiedad privada o en un barrio.
«Hace poco sacamos varios pinos en el predio del Centro Atómico. Hay mucho trabajo para hacer, para despejar el tendido eléctrico y evitar el riesgo por la pinocha que está muy cerca de la urbanización», explicó, y remarcó que «si ahí tirás un cigarrillo se puede quemar todo». En la zona, ubicada en el kilómetro 9 de la avenida Bustillo, en Bariloche, hay grandes ejemplares de pino oregón y ponderosa plantados en la década del 50.