Toay: el taller donde los chicos cocinan y se meten dentro de un cuento

En Toay hay un taller que combina cocina, cuentos y pedagogía Waldorf, y que nació porque los más chiquitos no encontraban actividades pensadas para ellos. Las responsables explican por qué los chicos piden siempre la misma canción y qué pasa cuando el olor de lo que cocinaron invade el lugar.

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Toay: el taller donde los chicos cocinan y se meten dentro de un cuento
Toay: el taller donde los chicos cocinan y se meten dentro de un cuento

En una esquina del barrio Lowo Che, dos docentes transformaron una casa en un espacio donde la harina, los relatos y la pedagogía Waldorf se mezclan en una misma tarde. Se llama "Pinta tu Aldea" y funciona todos los martes en Calandria y Benteveo, en Toay.

María José Ale y Gabriela Sosa reciben a los más chicos con los delantales puestos. Sobre la mesa hay huevos, azúcar, harina, batidores, cortantes con forma de corazón, de círculo y de estrella. También cuchillos sin filo, pelapapas, palos de amasar, frutas o verduras, granas de colores, nueces, pasas de uva y muchas sillas.

Pero antes de cocinar, hay un ritual. Los chicos entran por un sendero de piedras detrás de un portón gris, escuchan un cuento, hacen una ronda y cantan. Recién después se llenan las manos de harina.

Una propuesta que no existía en la zona

Majo y Gaby se conocieron dando clases en la escuela "Puente al sol", durante el verano se hicieron cargo de la colonia y ahora se aventuraron con estos talleres. Las dos estudiaron arte y pedagogía Waldorf.

"Pinta tu Aldea nace del deseo de armar un espacio para las infancias y está inspirado en la pedagogía Waldorf, pero también tiene nuestra propia mirada y sensibilidad", cuenta Majo en charla con LA ARENA. "Armamos este espacio para darle lugar a la expresión, al encuentro, a la creatividad, a la calidez y a la alegría".

La idea surgió de una necesidad concreta: las actividades que hay en Santa Rosa y Toay están pensadas para chicos más grandes. "Nos interesaba crear una propuesta donde los chicos pudieran disfrutar de experiencias sencillas, hacer con sus manos, explorar materiales, compartir con otros y expresarse sin que todo estuviera puesto en el resultado", dice Gaby.

Cocinar como ceremonia

La cocina no es un detalle menor: en la pedagogía Waldorf se trabaja con los procesos reales y cotidianos de la vida. "Los niños desde que se rompe el huevo hasta que se comen sus galletitas viven este encuentro y lo convierten en alegría", agrega Majo.

Gaby describe el momento más esperado de la tarde: "Terminamos de cocinar y pintamos o jugamos o contamos algún cuento y empiezan a sentir el olorcito y les da un poco de hambre y entonces se acercan a la cocina y preguntan. Hay que esperar un ratito más, les decimos, hasta que llega el momento más esperado cuando pueden comer lo que prepararon. Es como una ceremonia".

Lo que más las sorprende es el impacto de los ritmos en los chicos. "Hacer la ronda, contar el cuento, cantar la canción... el hecho de repetir y de hacer la misma ronda y la misma canción, es como si lo estuvieran esperando. Si no aparece lo piden", dice Gaby.

También la experiencia sensorial: "Experimentamos con frutas y con verduras y de repente alguno o alguna se anima a probar algo que no suele comer en su casa", cuenta.

Cuándo y dónde

El taller se dicta todos los martes en la esquina de Calandria y Benteveo, en el barrio Lowo Che de Toay, en lo que hoy es la casa de la artista Vero Ve y que también fue, en su momento, la casa de Sylvia Zabzuk.

De 16.15 a 17.30 van los más chiquitos, de 2 a 4 años. De 18 a 19.30, los mayores de 5. Los números de contacto son 2302 56-8401 (Majo) y 2954 36-1534 (Gaby).

Además, un sábado al mes realizan una actividad especial. La próxima será este sábado a las 17: los chicos van a cocinar una pizza y a pintar autorretratos.

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