Tobías Giorgis se colgó otro oro en Santa Fe y reveló el detalle que lo marcó para siempre
El esquí náutico le dio a Santa Fe una nueva alegría en los Juegos Suramericanos, pero el campeón reveló que el verdadero premio no fue la medalla: lo que vivió al bajar del agua lo cambió todo.
Tobías Giorgis volvió a subirse a lo más alto del podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El domingo se quedó con la medalla de oro en salto en esquí náutico, una presea que sumó a la plata que había conseguido el sábado en overall. Con este triunfo, defendió el título que ya había ganado hace cuatro años en Asunción 2022.
La definición fue al límite. El chileno Emile Ritter marcó 58.0 y Tobías, último en saltar, clavó 58.1 para quedarse con el oro y desplazar al trasandino al segundo lugar. El bronce fue para otro chileno, Martín Labra.
“Sentir el himno fue algo muy emocionante, más teniendo cerca a toda esa gente, esas más de dos mil personas que se acercaron y donde también estaban mi familia y mis amigos”, contó el campeón, con la medalla todavía brillándole en la cara. “En la pista sabía que tenía que saltar y romper la marca para poder festejar y que toda esa gente iba a estar expectante, pero por suerte se dio como lo soñé y estoy muy contento”.
El sábado no había sido su día: había saltado por debajo de la marca que necesitaba para el domingo. “Tenía que saltar lejos y el plan fue desde el primer momento ir a buscar esa marca sin importar la medalla. No obstante sentí un poco de presión, sobre todo por la gente que me había ido a ver”, reconoció.
Los rivales que lo obligaron a saltar más lejos
Ritter y Labra no se lo hicieron fácil. “Con ellos compito muy seguido y realmente son muy duros. El sábado intenté ir por el oro, pero ellos son muy buenos y no me alcanzó... Y el domingo estaban imponiendo la marca y me obligaron a saltar más lejos”, confesó Giorgis.
El salto final lo alivió. Cuando vio que todos en tierra festejaban, se soltó y festejó con ellos. Sabía que había sido el mejor de los días previos y que podía. Y fue por todo.
El Lago Sur, un escenario distinto
Tobías compitió en lagos de todo el mundo, pero el de Santa Fe tuvo un condimento especial: la gente. “Sin dudas fue una cancha de nivel internacional, los scores del fin de semana lo demuestran. Pero lo que lo hizo distinto fue la gente. Nosotros solemos esquiar en lagos privados, cerrados, donde solamente nos vemos las caras los que competimos. Solamente hay un torneo en Melbourne, Australia, donde saltamos en el río Yarra en medio de la gente y esto fue muy parecido”, reveló.
Los Juegos no lo sorprendieron. “Ya habíamos tenido los Juegos de Playa en 2019 y había salido todo muy bien. Sabía que la provincia tenía ese potencial. Ya desde la Ceremonia de Apertura en el Monumento se percibía que iba a ser algo muy bueno. La organización, por lo menos en nuestro deporte, fue de 10 puntos”, destacó.
Un sueño olímpico en el horizonte
En 2023, Tobías había cumplido otro sueño: se consagró Campeón del Mundo Sub 21 en esquí acuático en Jalisco. Pero la emoción de recibir la medalla en Santa Fe con su familia y amigos presentes convirtió lo de este domingo en un momento único, difícil de repetir.
Los Suramericanos son el primer escalón del proceso olímpico. El esquí náutico está en carpeta para ser deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Australia 2032 y Tobías sueña con esa chance. “No depende de mí, pero realmente es el sueño más grande que me queda por cumplir: llegar a un Juego Olímpico”, dijo.
El esfuerzo, dice, fue de toda la familia. “Costó. Hubo sacrificios, no solamente míos sino de toda mi familia, de mi papá, mis hermanos Ignacio y Francisco, y mi mamá, que es la que más aguanta. Además hubo sacrificio de un montón de otra gente, por eso creo que vale un montón”.
En dos semanas volverá a saltar, esta vez en el Panamericano de esquí en Paraguay, donde llegará con el oro de Santa Fe 2026 como última referencia. Tobías no solo practica esquí náutico: lo lleva en la sangre. Su padre, Germán, ya dibujaba estelas en el agua cuando era un niño y le contagió esa pasión a sus herederos. Tobías creció sobre las olas, y este domingo lo volvió a demostrar.