Tocaba esta noche en Bariloche y la fecha le sonaba: el dato familiar que cayó justo

Fede Moura llega esta noche al Centro Cívico con las canciones de Virus. Cuando lo convocaron, una fecha le resonaba en la cabeza sin que supiera por qué; la ficha le cayó justo antes de subir al escenario.

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Tocaba esta noche en Bariloche y la fecha le sonaba: el dato familiar que cayó justo
Tocaba esta noche en Bariloche y la fecha le sonaba: el dato familiar que cayó justo

Fede Moura sube esta noche al escenario del Centro Cívico para repasar las canciones de Virus, en el marco de la Semana de la Juventud. La presentación está prevista para las 21, después de la prueba de sonido que la banda hizo al mediodía. Antes del show, el músico pasó por el programa Ideas Circulares y repasó su historia familiar, las exigencias de llevar ese apellido y la decisión que lo sacó de un emprendimiento de pintura para meterse de lleno en la música.

Una fecha que resonaba sin explicación

Cuando lo convocaron para tocar en Bariloche, el 23 de octubre le sonaba conocido, aunque no lograba ubicar el motivo. La ficha le cayó después: ese día nació Federico Moura, el cantante que marcó una época al frente de Virus.

“Cuando a nosotros nos convocan para esta fecha, 23 de octubre, a mí me resonaba en la cabeza, pero no me bajaba la data de por qué me resonaba. Y mirá qué loco, ahora me cae la ficha: claro, hoy es el cumpleaños”, contó.

“Eran mis tíos, mis ídolos y mi banda referente”

El vínculo con Virus arrancó mucho antes de que la banda se cruzara en su carrera artística. En plena adolescencia, mientras aprendía a tocar, tenía a sus tíos cerca y podía mirar desde adentro cómo se movía ese grupo que estaba cambiando el sonido del rock argentino. Su tío materno trabajaba como sonidista y vivían en la misma casa que sus abuelos, así que las guitarras y los equipos eran parte del paisaje cotidiano.

“Yo me compraba las revistitas Canta Rock, Toco y Canto, que venían con las canciones para tocar en guitarra, con los acordes. Esas eran nuestras redes sociales de esa época, la revistita. Y ya empezaban a aparecer canciones de mis tíos y fotos de mis tíos. Yo decía: ‘Upa, pucha, tengo tíos famosos’”, recordó.

También los acompañó a recitales, entró a camarines y observó los preparativos de los shows. Aun así, reconoció que con Federico fue con quien menos tiempo compartió, justo con quien más le habría gustado conversar de adulto.

“Yo tenía 15, 16, 17 años. A mí me hubiese gustado, a los 30 años, tener a Federico enfrente y charlar de música, de arte, de un montón de cosas. A los 16 años yo estaba ‘papando moscas’, un poco sorprendido por todo eso que veía. Porque, aparte de ser mis tíos, eran mis ídolos, eran mi banda referente, era ‘la zanahoria’ que yo quería perseguir como músico. Yo decía: ‘Quiero tocar como ellos y ser famoso como ellos’”.

De Federico conserva la imagen de un artista elegante y culto, con una forma muy personal de expresarse. Una impresión que, según dijo, se confirma cada vez que vuelve a escuchar sus entrevistas.

“Era un ser maravilloso, súper agradable, súper intelectual, súper culto. Tenía un gusto, una fineza. Te decía las palabras justas, nunca una palabra de más. Yo hoy sigo escuchando reportajes de él y no puedo creer cómo se explayaba, la cantidad de palabras que usaba para darte una respuesta. No era que te decía sí, no, más o menos. Te abría un abanico de palabras y de reflexiones que te dejaba en una respuesta. Era un tipo maravilloso”.

Sobre el escenario, la descripción se vuelve más gráfica: “En vivo, un ‘frontman de la hostia’. Yo siempre digo que parecía que volaba en el escenario, que no caminaba, que andaba en una de esas cintas transportadoras de los aeropuertos. Era una elegancia de locos”.

La manzana en pleno festival

Entre los recuerdos familiares, Fede rescató una escena que presenció con apenas 11 años. Virus tocaba en un festival en el country de Estudiantes de La Plata y él había ido con su tío, el sonidista, desde donde podía ver el escenario cerca de la consola. En medio de la presentación, alguien le arrojó una manzana a Federico y la reacción quedó grabada en su memoria.

“Federico agarra la manzana, la muerde y dice, parafraseando esa frase famosa: ‘Manzana incorpore sano’. Le da otro mordisco y siguió cantando. Un genio”.

Para Fede, esas escenas también explican el lugar que ocupó Virus en una época en la que buena parte del rock de los festivales estaba asociado al sonido pesado y al blues. La banda apareció con otra estética, canciones más breves y un estilo que no siempre se entendió de entrada.

“Venían de toda la movida hippie y salen estos tipos con pantaloncitos apretados, remeritas apretadas, el pelito corto, que era lo contrario a lo que se usaba. Y con temas que duraban dos minutos y medio, tres minutos, ligeritos, rapiditos. La gente no entendía nada”.

También destacó el aporte colectivo de los integrantes y, en particular, el trabajo de su tío Julio Moura, guitarrista y compositor de buena parte de los éxitos. Con los años, Fede entendió que aquellas visitas a los ensayos y los momentos compartidos tenían un valor que en su adolescencia no alcanzaba a medir.

“Nosotros no nos dábamos cuenta del peso de la historia. El peso de la historia lo ves después, 30 años después. Decís: ‘Mirá qué loco’”.

El apellido: una mochila con tesoros adentro

Llevar un apellido tan ligado al rock argentino tiene ventajas, pero también exigencias. Fede no esquivó el tema y admitió que las comparaciones aparecen, incluso cuando el trabajo va más allá del homenaje.

“Sí, pesa, pero lindo”, resumió.

“Esa mochila a veces es pesada porque impide cosas. Están las comparaciones, las críticas, los miedos de decir: ‘Bueno, ¿llenaré las expectativas de la gente?’. Porque es inevitable que comparen. Pero después esa mochila también tiene cosas fantásticas de tener el apellido y ser parte de esta familia tan conocida en lo musical, tan creativa, con un tremendo personaje como era Federico. Y de eso estoy orgulloso”.

Entre esos tesoros aparece una guitarra que recibió de Julio a los 16 años. A fines de 1986, cuando Virus viajó a Nueva York para mezclar el álbum Superficies de placer, su tío le llevó una Fender Stratocaster japonesa blanca.

“Me dijo: ‘Yo grabé un par de cosas en el disco Superficies de placer con esta guitarra’. Esas son joyas que tengo ahí guardadas para toda la vida”.

Fede también respondió a quienes suponen que el apellido allana el camino artístico. Recordó que, además de interpretar canciones de Virus, tiene una trayectoria propia como compositor y que su disco con la banda Viralizados, titulado Piel, fue nominado a los Premios Gardel de 2019 en la categoría Mejor Álbum Grupo Pop.

“Por ahí la gente no lo sabe. Y son esas críticas que te duelen un poquito. Digo: ‘Pucha, la gente no conoce’. El día que conozca un poco más de mi historia, por ahí se da cuenta de todo lo largo que es este camino y de que uno puede ir por un lugar, por otro”.

De la pintura a los escenarios

Durante años, la música fue su pasión pero no su fuente de ingresos. Fede tenía un emprendimiento de pintura que había arrancado casi por necesidad, con la idea de juntar plata para comprar cables, pedales y cuerdas.

“Yo nunca viví de la música. Siempre tuve que trabajar de otra cosa y la música era mi motivación para seguir en la vida. Yo llevo la música adentro y no la voy a largar nunca, porque estoy todo el tiempo haciendo música”.

Con el tiempo, aquel oficio se convirtió en una pequeña empresa, con empleados y una buena cantidad de trabajo. Pero a los 47 años llegó la propuesta de Mario Serra, exbaterista de Virus, para armar un proyecto dedicado a las canciones de la banda.

“Yo le digo: ‘Mario, ¿te parece? Porque yo soy pariente, ¿y esto qué, y lo otro?’. A mí también me daba una cosa de decir: ‘No sé, ¿estará bien hacerlo?’. Y Mario me dice: ‘Pero vamos, te gusta cantar esto, has nacido con esta música’. Y la verdad que le dije: ‘Bueno, sí, ¿por qué no?’”.

Así nació Viralizados, con el que hizo giras y compartió escenarios con otros artistas. Después llegó el disco propio Piel, aunque la pandemia interrumpió esa etapa. Más tarde, algunos de sus tíos volvieron a salir de gira con Virus y Fede siguió recibiendo propuestas para interpretar esas canciones.

La pintura quedó atrás. “A mis 47 años decido largar todo y dedicarme a la música”, contó. No fue una apuesta sin incertidumbre y la pandemia complicó el panorama, pero el camino lo llevó a consolidar un espectáculo propio.

La elección de presentarse como Fede Moura también responde a esa búsqueda: sostener el vínculo con el repertorio de Virus sin quedar encerrado en él.

“Decidí ponerle Fede Moura porque, al ponerle mi nombre, también me da la chance de que si mañana no hago el tributo, yo salgo como Fede Moura y hago mis canciones. O mañana se me ocurre hacer un tributo a David Bowie y yo hago ‘Fede Moura tributo a David Bowie’. Por eso dije: me parece que Fede Moura está bien como referencia”.

Esta noche, el público de Bariloche escuchará las canciones de Virus en el Centro Cívico desde las 21, como parte de la Semana de la Juventud. Detrás de ese repertorio hay una historia familiar, una influencia decisiva y una carrera que sigue buscando nuevos caminos.

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