Tomaron de rehén a un guardia en Boulogne Sur Mer y ahora los encerrarán en el régimen más duro
La toma de rehén en el penal de Boulogne Sur Mer dejó a un agente penitenciario internado y a dos presos con un futuro inmediato que no esperaban. El régimen al que los derivarán les cambia la vida cotidiana de raíz, y la decisión ya está firmada.
El director del Servicio Penitenciario de Mendoza, Eduardo Orellana, dio una conferencia de prensa para explicar cómo se desarrolló la toma de rehén del agente Mauro Zugasti, ocurrida durante la madrugada en el penal de Boulogne Sur Mer. El funcionario reconstruyó las negociaciones, anticipó las sanciones contra los dos internos responsables y no ahorró críticas hacia su conducta.
Según relató Orellana, el episodio comenzó a las 1.15 de la madrugada, cuando dos personas alojadas en el pabellón 16 redujeron al penitenciario. En un principio, según el director, no había un reclamo fundado de por medio.
La negociación, paso a paso
Una vez detectada la situación, se activó el equipo de negociación del Servicio Penitenciario. La jefa Ivana Cornejo y Javier Vies fueron los encargados de dialogar cara a cara con los internos para intentar encauzar el conflicto.
"Fuimos lentamente tratando de encauzar la situación", señaló Orellana. También indicó que se hizo presente la unidad fiscal y que, como último paso dentro de la negociación, intervino el procurador de las personas privadas de libertad, Luis Romero, con el objetivo de garantizar la rendición.
Finalmente, se firmó un acta en la que el Servicio Penitenciario se comprometió a resguardar la integridad física de los internos.
"Han dañado a un penitenciario sin sentido"
Orellana fue contundente al referirse a la conducta de los detenidos y a las consecuencias que dejó el episodio sobre el trabajador. "Estas personas han dañado a un penitenciario sin sentido", sostuvo.
El funcionario explicó que una toma de rehén tiene consecuencias emocionales graves y remarcó que la situación se vio agravada por las circunstancias familiares que atravesó el agente durante el cautiverio.
De acuerdo con lo que relató, los internos utilizaron el teléfono celular del penitenciario y se comunicaron con sus familiares. Según Orellana, durante esas comunicaciones les pidieron dinero y la difusión de las imágenes habría contribuido a que la familia tomara conocimiento de lo que ocurría.
"Utilizaron el celular del penitenciario, le pidieron plata a la familia, han golpeado a otros internos", afirmó.
El director también señaló que los familiares del agente emprendieron un viaje desde La Paz hacia Mendoza tras recibir información sobre lo sucedido. Al ser consultado sobre las circunstancias de esas comunicaciones, respondió que probablemente los propios internos habían contactado a la familia, aunque evitó profundizar sobre ese punto.
El estado del agente y la muerte de su madre
Uno de los aspectos más delicados de las declaraciones de Orellana estuvo relacionado con el estado emocional de Zugasti, quien, además de haber permanecido como rehén, recibió la noticia del fallecimiento de su madre.
"Hay que dejar un proceso que la persona se estabilice. No solo fue la toma de rehén, sino saber que acaba de perder la madre", expresó.
El director confirmó que el trabajador será acompañado por profesionales de salud mental y trasladado a la Clínica Francesa para recibir asistencia. También indicó que se realizaban estudios médicos para determinar si presentaba lesiones físicas, especialmente a raíz de los amarres a los que habría sido sometido.
"Estamos haciendo el estudio completo para ver si aparecen hematomas", explicó.
Sobre la reacción del agente, Orellana señaló que estaba muy molesto porque consideraba que lo ocurrido podría haberse evitado. La situación, sostuvo, representa un impacto que requerirá tiempo y acompañamiento para su recuperación.
Los internos serán trasladados al régimen de muy alto perfil
En relación con las medidas que se aplicarán a los responsables, Orellana confirmó que permanecerán en el penal mientras se realizan los estudios médicos y que posteriormente serán incorporados al programa de muy alto perfil, el régimen de máxima seguridad del Servicio Penitenciario provincial.
"En consecuencia, van a permanecer en este penal hasta que le hagamos los estudios médicos y posteriormente van a ser alojados en la unidad de muy alto perfil", afirmó.
El funcionario remarcó que el episodio modificó la evaluación institucional de los detenidos. "El servicio ha cambiado completamente la visión sobre estas dos personas", señaló.
También precisó que ambos tienen condenas de 27 años y que llevan 17 años en prisión. Según explicó, a lo largo de ese tiempo fueron trasladados por distintos establecimientos debido a sus graves problemas de convivencia. Además, indicó que sus antecedentes penales incluyen robo agravado con homicidio.
Sobre las condiciones del programa de muy alto perfil, Orellana detalló que se trata del régimen más estricto de seguridad con el que cuenta el sistema penitenciario mendocino. "No hay visita de contacto. No hay ingreso de elementos. Solamente familiar directo", enumeró.
La permanencia bajo ese régimen será evaluada durante 180 días, aunque el plazo podría extenderse a 360 días si las autoridades consideran que es necesario.
"No vamos a soportar este tipo de actitudes"
Orellana también dejó en claro que el compromiso asumido durante la negociación para resguardar la integridad física de los internos no implica que vayan a recibir beneficios o que se flexibilicen las medidas disciplinarias. "No va a haber contemplación respecto a las exigencias que, como personas privadas de libertad, tienen que cumplir. En eso no vamos a dar un paso atrás", sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de que el procurador hubiera negociado un traslado como parte del acuerdo, el director respondió que cada funcionario debía cumplir con sus responsabilidades. "El procurador cumplió su rol. Yo voy a cumplir el mío como director del servicio", manifestó.
En ese sentido, agradeció la intervención del representante de las personas privadas de libertad, pero insistió en que la Dirección General del Servicio Penitenciario avanzará con las medidas que considere correspondientes.
"Dos salames": por qué Orellana descartó que fuera una revuelta
Al ser consultado sobre los antecedentes de los internos y la posibilidad de que el episodio fuera considerado una revuelta, Orellana rechazó esa interpretación y remarcó que el conflicto involucró a dos personas dentro de una población carcelaria de aproximadamente 1.800 internos.
"Acá hay 1.800 presos y dos salames hicieron lo que acaban de hacer. No es una revuelta", afirmó.
A continuación, volvió a cuestionar el accionar de los detenidos: "Son dos personas totalmente fuera de sí, tomando a un trabajador y sometiéndolo a él y a la familia".
El director también se refirió a las posibles fallas de seguridad que permitieron que los internos tomaran de rehén al agente. Aunque reconoció que pudo haber existido algún error, evitó profundizar sobre las responsabilidades mientras se desarrollaban las evaluaciones médicas y las actuaciones correspondientes.
"Seguramente algo puede haber estado mal hecho, pero no es el momento", señaló.
Asimismo, descartó hacer comentarios sobre las versiones de penitenciarios que plantearon posibles falencias en las condiciones laborales o una cantidad insuficiente de personal para custodiar a internos considerados de alto riesgo.
"Que las personas que cuidamos destruyan a los cuidadores"
Hacia el final de la conferencia, Orellana fue consultado sobre qué era lo que más le molestaba de lo sucedido. Su respuesta sintetizó el malestar que expresó durante toda su exposición.
"Que a las personas que cuidamos, destruyan a los cuidadores. Ni más ni menos que eso", concluyó.
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