Topadoras en territorio ancestral: el grito desesperado de las comunidades del norte salteño
¿Qué esconde el avance de las topadoras en Salta? Las comunidades denuncian destrucción y promesas a cambio de su silencio. Conocé los detalles.
En el norte de Salta, las comunidades originarias lanzaron una alarmante denuncia: nuevas topadoras avanzan sobre tierras que consideran sagradas. El desmonte ya habría comenzado cerca de Tartagal, y los referentes indígenas claman por una respuesta oficial urgente sobre la legalidad de estos trabajos.
Según reveló el medio Página 12, las máquinas están operando en zonas que históricamente han sido utilizadas por familias indígenas para su subsistencia. La deforestación avanza sin control, y los líderes comunitarios aseguran que su forma de vida está en grave peligro.
“Ellos ponen animales y nosotros ni siquiera podemos comer asado”
Marcelino Pérez, referente de la comunidad wichí Lapacho 2, ubicada a pocos kilómetros de Tartagal, fue uno de los más contundentes al describir la situación. “Ellos ponen animales y nosotros ni siquiera podemos comer asado”, expresó, reflejando la desigualdad entre la producción ganadera que impulsa la empresa y las dificultades que enfrentan las familias para acceder a los recursos del monte.
Detrás de este desmonte estaría la empresa Desdelsur S.A., aunque hasta el momento las comunidades no han podido confirmar si existe un permiso vigente para realizar estas tareas. La falta de información oficial incrementa la incertidumbre y el malestar.
Pérdida de alimentos, plantas medicinales y artesanías
Los habitantes de la zona denuncian que la maquinaria está arrasando con especies nativas como algarrobos, mistoles y chañares, cuyos frutos son parte fundamental de la alimentación de muchas familias. Además, alertan sobre la desaparición de plantas medicinales que han utilizado durante generaciones, y la escasez del chaguar, una fibra vegetal esencial para la elaboración de artesanías.
La fauna silvestre, otra fuente tradicional de alimento, también está disminuyendo de manera alarmante. Cada árbol caído y cada animal que huye representan una pérdida irreparable para la cultura y la subsistencia de estas comunidades.
Promesas, amenazas y tensión en aumento
Otro aspecto preocupante de la denuncia es la presencia de una persona que se presenta como representante de la empresa. Según los referentes, esta persona ofrecía viviendas, pozos de agua, trabajo y otros beneficios a cambio de que las comunidades aceptaran el desmonte.
Pero también habría habido advertencias: en caso de no llegar a un acuerdo, se habló de un eventual operativo de seguridad para desalojar cualquier resistencia. Esta amenaza ha incrementado la tensión en la zona, y las comunidades esperan que las autoridades intervengan para frenar el avance y esclarecer la situación legal.