Torturaron y mataron a un jubilado en Merlo: los cuatro detenidos son vecinos de la misma cuadra
La víctima fue hallada con un cable en el cuello y signos de haber sido torturada. Los detenidos viven en la misma cuadra y las cámaras los muestran entrando y saliendo de la casa.
Un jubilado de 74 años fue hallado muerto en su casa de Merlo con signos de tortura, y la investigación ya tiene a cuatro detenidos: todos son vecinos de la misma cuadra. La fiscalía caratuló el caso como homicidio agravado por alevosía y no descarta que el robo haya sido el móvil.
El cuerpo de Ángel Rosendo Leguizamón fue encontrado el pasado fin de semana en una vivienda de la calle Isarra al 5400, en el Barrio Matera. Un amigo de la víctima pasó a visitarlo y se encontró con la puerta de entrada abierta. Al ingresar, vio el interior completamente revuelto y el cuerpo sin vida en el dormitorio, con un cable alrededor del cuello.
Saña, tortura y la pista de las cámaras
El informe preliminar reveló la brutalidad del ataque: Leguizamón presentaba múltiples golpes, heridas de arma blanca en la zona intercostal y signos de asfixia. Además, tenía las piernas atadas y lesiones defensivas en los brazos, lo que indica que fue torturado y permaneció consciente mientras le exigían dinero y pertenencias. El único objeto de valor que faltaba a simple vista era su teléfono celular.
Un dato clave para los investigadores fue que la cerradura no estaba forzada, lo que sugiere que la víctima conocía a sus agresores y les abrió la puerta. La hipótesis se confirmó al revisar las cámaras de seguridad de la cuadra: las imágenes mostraron a cuatro personas entrando y saliendo de la vivienda.
Allanamientos y perpetua en puerta
Con las pruebas fílmicas, el fiscal Martín Schebes, a cargo de la UFI N° 4 de Morón, ordenó allanamientos de urgencia en los domicilios linderos. Allí fueron detenidos Víctor Rubén Morganti (42), Ludmila Alejandra Montiel (26), María Rosa Morganti (60) y Sergio Leonel Sánchez (38).
En los procedimientos, la Policía Científica secuestró teléfonos celulares, ropa que coincidiría con la utilizada en el ataque y cuchillas que serán peritadas para confirmar si fueron las armas homicidas. Los cuatro acusados enfrentan cargos por un delito que prevé la pena de prisión perpetua, mientras la Justicia busca determinar el rol exacto de cada uno en el sangriento final del jubilado.