Tose 14 días, se hace la radiografía y el resultado preocupa: el avance silencioso en Rosario

Una tos que no se va en dos semanas puede ser la primera señal. Detrás del crecimiento sostenido de la tuberculosis en Rosario hay un operativo sanitario que persigue a cada paciente para que no abandone el tratamiento. ¿Cómo funciona el sistema que busca cortar la cadena de contagios?

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Tose 14 días, se hace la radiografía y el resultado preocupa: el avance silencioso en Rosario
Tose 14 días, se hace la radiografía y el resultado preocupa: el avance silencioso en Rosario

Un informe de la Secretaría de Salud de Rosario reveló que la tuberculosis crece sin pausa desde 2020: ya se registraron 365 casos nuevos o en recaída hasta mediados de agosto de 2026, un promedio de 11 por semana. La enfermedad, que tiene a la tos como principal síntoma, se concentra en la zona oeste de la ciudad y obliga a los equipos sanitarios a un seguimiento artesanal, paciente por paciente.

El dato surge de una presentación que la concejala Sabrina Prence (Nación y Libertad) llevó al Concejo Municipal y que motivó un pormenorizado informe de la cartera sanitaria local. Allí se detalla que los contagios se incrementan año tras año desde 2020: se pasó de 282 casos a 504 en 2025, lo que representa un aumento del 78% en seis años, con un crecimiento promedio del 13% anual.

La tasa cada 100 mil habitantes también escaló: de 28,2 en 2020 a 48,2 en 2026. Si el ritmo actual se mantiene, la ciudad cerrará el año con alrededor de 550 casos, un 9% más que el año anterior.

Un fenómeno que excede a Rosario

El incremento no es exclusivo de la ciudad. Según el boletín anual presentado en marzo de 2026, en Argentina los casos pasaron de 9.944 en 2020 a 16.359 en 2025, un alza del 64% en seis años (10% promedio anual). La tasa nacional saltó de 21,9 a 35,3 cada 100 mil habitantes en el mismo período.

"Argentina es una zona muy endémica de tuberculosis", reconoció a La Capital Matías Lahitte, coordinador de Epidemiología de la Municipalidad de Rosario. El especialista explicó que la enfermedad no se limita a lo biológico: "Es una enfermedad que no está limitada a las cuestiones biológicas, sino a determinantes sociales. Por ejemplo, como es una enfermedad contagiosa, una persona infectada puede transmitir cuando tiene contacto con muchas personas en un contexto de hacinamiento".

Lahitte aclaró que no se trata de una patología del tercer mundo y subrayó que en Europa se generan los mayores reportes e investigaciones sobre la tuberculosis. En Sudamérica, con determinantes sociales agudizados, la enfermedad se volvió endémica y los casos crecen año tras año: "Por eso se trabaja para disminuir los casos con estrategias para captar los posibles contagios de los casos confirmados".

El informe presentado en el Palacio Vasallo reconoce casos en gran parte de la ciudad, pero concentra la mayoría en la zona oeste durante 2025, donde se profundizaron las estrategias de contención con reuniones comunitarias y capacitación a trabajadores de cooperativas.

La tos que debe encender la alarma

La tuberculosis es una enfermedad respiratoria sintomática. Su principal señal es la tos con expectoración (flemas o secreciones) durante 14 días. También puede provocar fiebre únicamente nocturna y, con el avance del cuadro, pérdida de peso o falta de apetito. "Cuando un paciente tose durante dos semanas sospechamos tuberculosis", sentenció Lahitte.

Ante esos síntomas, el profesional de la salud solicita una radiografía o tomografía pulmonar, ya que en el 85% de los casos la tuberculosis se localiza en los pulmones. El objetivo es detectar el bacilo de Koch, la bacteria responsable de la mayor cantidad de casos en el mundo. También se puede identificar analizando el esputo (la flema expulsada al toser) mediante mediciones seriadas. Los casos extrapulmonares pueden afectar cavidades abdominales o el sistema nervioso y suelen darse en pacientes inmunodeprimidos.

En Rosario, tanto el Cemar (zona centro) como el Centro Regional de Estudios Bioquímicos de la Tuberculosis (Crebiot), en el Hospital Carrasco, están habilitados para analizar esputos.

Un tratamiento que no admite pausas

Al tratarse de una enfermedad endémica, la provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario cuentan con programas específicos. Los equipos de salud inician el abordaje con una trazabilidad del caso: se notifica automáticamente al sistema nacional de vigilancia y se supervisa a cada paciente para que no abandone el tratamiento, que dura entre 6 y 12 meses.

Durante ese período, los contagiados deben concurrir al centro de salud o dispensario para tomar la medicación, que es entregada por los profesionales y consumida delante de ellos para garantizar la continuidad. "Si un día no vino un paciente, el equipo de salud lo debe ir a buscar a la casa y evaluar cuáles son las condiciones por las cual no asistió", remarcó Lahitte.

El círculo íntimo del paciente también debe completar un tratamiento preventivo de 6 a 9 meses, previas evaluaciones con radiografía para descartar o confirmar la presencia del bacilo de Koch.

Los programas provinciales y municipales exigen, además, que sanatorios, clínicas privadas y hasta el sistema nacional con cobertura de Pami informen cada caso detectado. Tras la notificación, el paciente pasa a la órbita pública de Rosario y recibe el tratamiento en el centro de salud más cercano, sin importar su cobertura médica.

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