Trabaja 10 horas de arquitecta, entrena de lunes a lunes y volvió de Portugal con una medalla que no esperaba
¿Qué tuvo que hacer Melina Bretillot apenas bajó del avión, con el cuerpo golpeado tras seis días de carrera en Portugal? La respuesta de la piloto sanjuanina explica por qué llegó a lo más alto del enduro mundial.
Melina Bretillot aterrizó en San Juan con el cuerpo lleno de golpes y hematomas, pero no se tomó ni un día libre: al bajar del avión se puso a trabajar. La piloto venía de completar una de las pruebas de enduro más duras del planeta, el Six Days de Portugal, donde integró el equipo femenino de FIM Latinoamérica y terminó quinta en el World Trophy.
La confesión la hizo en Estamos a Tiempo, el streaming de Tiempo de San Juan: “Llegué ayer y ayer, cuando llegué, estaba trabajando. No me recuperé aún”.
Detrás de esa frase hay una rutina que explica el resultado. Bretillot es arquitecta y le dedica entre ocho y diez horas diarias a su profesión. El resto del día lo reparte entre el gimnasio, la moto y el poco descanso que le queda.
Un quinto puesto con sabor a hazaña
En Portugal corrió junto a la mendocina Valentina Forti y la colombiana Daniela Acosta. Las tres cerraron quintas en el World Trophy, por detrás de Estados Unidos, Australia, Francia y Nueva Zelanda.
“Corrimos con equipos muy fuertes, potencias mundiales donde los pilotos son profesionales y se abocan directamente a esto. Nosotros somos personas que tenemos que trabajar y, a la vez, practicar el deporte. Por eso un quinto lugar en el mundo como equipo ha sido excepcional”, explicó.
No era su primera vez en el Six Days. Ya había competido cuando la prueba se hizo en San Juan hace tres años, representando a la Selección Argentina y con otro quinto puesto colectivo. La diferencia esta vez estuvo en lo individual: en aquella edición se llevó el bronce y en Portugal subió a la plata, distinción que se otorga según los tiempos de carrera frente a las referencias de cada categoría.
“Significa que mi desempeño fue mucho mejor”, resumió.
Seis días, 285 kilómetros por jornada y un enemigo invisible
El Six Days no se limita a completar etapas. Cada jornada exige recorrer largos trayectos de enduro, disputar especiales cronometrados y encargarse del mantenimiento de la propia moto. En Portugal, las jornadas fueron de ocho horas y media sobre la moto y alrededor de 285 kilómetros diarios.
El polvo se convirtió en el principal problema: se metía en los motores y dejaba a los competidores fuera de carrera.
“Había mucho polvo. Tenía que cambiar mucho el filtro de aire. Hubo muchas motos que se rompieron porque les entró tierra. Nosotros cambiamos seis veces al día el filtro”, contó la sanjuanina, que compitió con una KTM, marca que ya conocía, aunque en otras pruebas usa una Fantic.
Los terrenos también sorprendieron. Algunos sectores polvorientos le recordaron a San Juan; otros tenían pendientes invertidas, habituales en circuitos de Chile y Europa pero poco frecuentes en las competencias argentinas. Con el cronómetro corriendo, no alcanza con conocer la moto: hay que interpretar un terreno desconocido sobre la marcha.
“Son carreras más mentales que físicas”
El desgaste físico es enorme, pero para Bretillot la batalla más dura se libra en la cabeza.
“Son carreras más que nada mentales. Porque llega un punto que, por más que te encante la moto, a mí me encanta, después de estar ocho días no la querés ni ver”.
El agotamiento se acumula y los problemas hay que resolverlos sin demora: un desperfecto mecánico, un error en el recorrido o una reparación demasiado larga pueden generar penalizaciones y comprometer toda la competencia. La alimentación y la hidratación también son decisivas.
“Podés estar muy bien entrenado, pero si no comés y no te hidratás bien, te venís abajo sí o sí”, advirtió, y agregó: “Tenés que saber resolver y resolver rápido”.
Arquitecta de día, piloto de lunes a lunes
La preparación tiene que convivir con el trabajo. De lunes a viernes, Bretillot suma dos horas diarias de gimnasio bajo la supervisión de un entrenador especializado en deportistas de alto rendimiento, y le agrega dos o tres salidas en moto por semana.
“Yo vivo cansada, no tengo tiempo para nada”, reconoció. Y dejó en claro sus prioridades: “Para mí es sagrado el gimnasio”.
El descanso no tiene un lugar fijo en su calendario. Escucha las señales del cuerpo, pero admite que suele pasar la semana entera entre el entrenamiento y la moto: “Entreno de lunes a lunes. Generalmente no descanso. Descanso cuando estoy muy cansada”.
Esa base física le permitió afrontar Portugal y también recuperarse después. Volvió con golpes, inflamación y un desgaste importante, aunque se sorprendió a sí misma: “Parece que he estado muy bien físicamente porque me siento bien”.
Las lesiones que la alejaron del motocross
Aunque hoy su nombre se asocia al enduro, Bretillot no oculta su preferencia: “Mi corazón corresponde al motocross. A mí el motocross me vuelve loca”.
Las lesiones cambiaron el rumbo. En 2022 sufrió una lesión grave en el fémur, con una recuperación prolongada, y a eso se sumaron problemas ligamentarios y una lesión en la muñeca. La acumulación de episodios la llevó a dejar el motocross para reducir riesgos y enfocarse en el enduro, aunque esa disciplina tampoco está libre de accidentes.
“Dije ‘no corro más motocross para no lesionarme’ y después me lesioné”, recordó con humor.
El cambio le abrió otras competencias y desafíos técnicos, hasta volver a representar al país y a la región en el máximo escenario internacional.
La dificultad de encontrar compañeras para entrenar
La moto también atraviesa sus vínculos. En San Juan suele entrenar con su hermano en un circuito cercano a su casa, y su novio, que vive en Mendoza, también la acompaña en algunas salidas.
Pero hay una dificultad que reconoce desde hace tiempo: encontrar compañeros para practicar enduro, sobre todo otras mujeres. Cuando arrancó en el motociclismo casi no había pilotos femeninas; hoy la participación creció y está más naturalizada, aunque persisten barreras.
“No es que no tenga el nivel, porque yo ando igual de bien que cualquier hombre. Obviamente hay gente que anda más, gente que anda menos, tranquilamente puedo entrenar con cualquiera, pero ese tema de inclusión todavía cuesta un poco”.
En San Juan conoce mujeres que hacen motocross, pero asegura que no encuentra con quién entrenar enduro de manera habitual. Por eso termina practicando con su hermano o con su pareja. “Ese tema de inclusión todavía cuesta un poco”, repitió.
Rumania, el próximo objetivo que ya imagina
El quinto puesto mundial no le quitó las ganas de competir. Todo lo contrario: Portugal le abrió nuevas expectativas. Bretillot ya evalúa la posibilidad de correr el Red Bull Romaniacs, una de las pruebas de enduro extremo más exigentes del calendario, que se disputa en Rumania.
“Me parece súper difícil. Es mucho más técnico, tenés que tener mucha más técnica en la moto. Me parece que ese va a ser mi próximo objetivo para el año que viene”, anticipó. Por ahora es un proyecto, no una participación confirmada.
Antes tiene una cita concreta: el 22 de noviembre disputará la última fecha del campeonato argentino de cross country, certamen en el que llega con chances de pelear por el título. Prefiere no anticipar resultados y esperar a completar la competencia.
Después llegará el momento de organizar 2027, con Rumania, otro Six Days y la posibilidad de un Enduro GP entre las alternativas. “Cuando corrés un Mundial después querés hacer otro. Te quedás corta con lo nacional”, reconoció.
Para una arquitecta que volvió de seis jornadas de competencia internacional y casi no tuvo tiempo de recuperar fuerzas antes de reincorporarse al trabajo, pensar en desafíos mayores podría parecer contradictorio. Ella lo explica sin vueltas: “No voy a descansar nunca. Hasta que pueda”.