Trabaja con chicos hace años, pero ahora atiende la mitad de pacientes: qué pasó
Fernando Risso es pediatra en Bariloche y hace años recorre consultorios. Hoy atiende a la mitad de pacientes que antes, y no es por falta de vocación: lo que detectó en el sistema de salud cambió su día a día.
La pediatría argentina celebra su día cada 20 de octubre, fecha en la que se fundó la Sociedad Argentina de Pediatría en 1911, una de las entidades científicas más antiguas del mundo. Para el médico Fernando Risso, pediatra de Bariloche e integrante de esa sociedad, la profesión atraviesa una mezcla de viejos problemas y desafíos nuevos. "Hay problemas históricos que se repiten y desafíos nuevos que vamos encontrando en los últimos años", sintetizó.
El primero de la lista aparece cuando la economía aprieta. En esos períodos, sostuvo, lo más difícil es lograr que chicos y adolescentes lleguen a las consultas, a los estudios y a los tratamientos. Muchas veces, advirtió, esas prestaciones directamente no se autorizan.
Vacunas: coberturas por debajo de lo necesario
Otro foco de alerta es la baja tasa de vacunación. En Argentina la cobertura de los esquemas esenciales no llega al 70 u 80%, lo que eleva el riesgo de brotes de enfermedades graves. La Organización Mundial de la Salud recomienda un 95% para alcanzar la inmunidad colectiva.
"Los bajos niveles de cobertura se asocian a la posibilidad de brotes o muertes por enfermedades prevenibles, como el sarampión o coqueluche", explicó Risso. Para el especialista, hay que pelear contra la desinformación y recuperar la confianza de las familias con información basada en evidencia, de modo que tanto chicos como adultos completen los esquemas atrasados.
En ese punto fue crítico con la difusión de datos falsos sobre vacunas desde grupos antivacunas, en contraste con la evidencia científica que las respalda como uno de los grandes logros de la medicina en materia de prevención. "El calendario argentino es uno de los más completos. Las vacunas son gratuitas obligatorias y si bien son un acto individual, tienen un efecto comunitario", remarcó.
Pantallas, apuestas online y hábitos que cambiaron
En los consultorios también se nota el cambio de costumbres familiares. El uso desmedido de pantallas y redes sociales y las apuestas online entre los adolescentes aparecen entre las principales preocupaciones. "Al estar tan encerrados en la tecnología se generan trastornos emocionales, de la autoestima, estrés, trastornos de la conducta y poca aceptación al fracaso", describió.
Frente a eso, los pediatras recomiendan sueño adecuado, actividad física, aire libre, juegos y relaciones interpersonales. Risso recordó que antes el celular se entregaba recién en la secundaria, para estar comunicado, mientras que hoy la tecnología llega a edades cada vez más tempranas. "El acceso a una tablet o consolas de videojuegos es desmedido y pasan horas y horas. Todo eso acarrea consecuencias", señaló.
Pero el ejemplo, dijo, empieza en casa: "no hay que olvidar que los padres también debemos ser un ejemplo y muchas veces, estamos atados al teléfono, pendientes de mensajes de Whats App o redes sociales. Hay que compartir más, se necesitan momentos de dispersión, juegos y charlas. En definitiva, reforzar el contacto familiar".
Menos bebés, menos consultas
El especialista también advirtió por el impacto de la baja tasa de natalidad en el trabajo diario. "Tenemos menos consultas porque la tasa de natalidad bajó a la mitad. Menos bebés, menos pacientes y menos trabajo", planteó.
Sobre su propia elección profesional, contó que tras decidirse por la medicina supo que la pediatría sería su especialidad. "Siempre me interesó ayudar a los más chicos que son los más vulnerables. Aportar al crecimiento, al desarrollo", dijo.
El avance de la inteligencia artificial es otro de los frentes que sigue de cerca. La ve como una herramienta que abre oportunidades para mejorar la práctica, pero que exige responsabilidad y siempre debe quedar sujeta al juicio clínico y al contacto humano. Según detalló, se usa para optimizar tareas administrativas, apoyar decisiones clínicas, buscar los últimos trabajos científicos y recibir alertas en guías de diagnóstico y tratamiento.
"A veces, nos ayuda a redactar historias clínicas, resumirlas, hacer informes. Pero siempre hay que poner en primer lugar lo que uno sabe como pediatra y la percepción del cuadro clínico, sin descuidar el contacto humano", concluyó.