Trabajaron bajo el temporal, se quejaron por redes y la respuesta del intendente los dejó helados
¿Se puede castigar a un empleado municipal por contar en redes que lo obligaron a trabajar bajo la lluvia? Cinco operarios de Santa Rosa quedaron suspendidos y ahora esperan una respuesta que no llega.
Cinco empleados municipales de las delegaciones de Lavalle y Bañado de Ovanta, en el departamento Santa Rosa, fueron suspendidos luego de reclamar por tener que trabajar a la intemperie durante un fuerte temporal. Los trabajadores calificaron la medida como un atropello y no descartan llevar el caso a la Justicia.
La historia arrancó el jueves, cuando los operarios recibieron la orden de cumplir tareas al aire libre en pleno temporal de lluvia. Según denunciaron, esa exigencia contradice las ordenanzas vigentes del municipio y la Ley de Higiene y Seguridad Laboral.
Ante esa situación, el grupo decidió hacer pública su queja a través de distintos medios de comunicación y de las redes sociales. Fue ahí cuando el conflicto se desató.
La reacción que nadie esperaba
Al día siguiente, los trabajadores se encontraron con una noticia que describieron como insólita y amarga: la suspensión de sus tareas. Para los afectados, se trató de una represalia directa por haber dado a conocer las condiciones en las que les ordenaban trabajar.
Según pudo reconstruirse, quien habría tomado la decisión fue el propio intendente de Santa Rosa, Mario Páez, a quien la difusión pública de la queja le habría causado un profundo disgusto.
Sin respuestas y con la Justicia en el horizonte
Desconcertados por la sanción, los cinco suspendidos intentaron comunicarse con el jefe comunal para entender los motivos de la medida. Afirmaron que tanto los llamados como los mensajes fueron en vano: hasta el momento no recibieron ninguna notificación formal por parte del municipio.
Esa falta de respuestas es la que empuja al grupo a evaluar un reclamo judicial. Los operarios sostienen que la suspensión no tiene fundamento y que solo busca castigarlos por ejercer su derecho a expresarse.
“Esto es un atropello. Estamos en democracia y tenemos derecho a expresarnos. Es una vergüenza que por dar a conocer una realidad quieran pasarnos por encima”, sentenció uno de los municipales afectados.
El episodio dejó al descubierto un conflicto que combina condiciones laborales riesgosas, reclamo gremial y una respuesta oficial que los trabajadores leen como censura. Mientras el municipio no se pronuncia, los suspendidos aguardan una explicación que hasta ahora no llegó.