Trabajaron hasta el último día, pero el telegrama les cambió la fecha: el cierre de Supermax que descolocó a sus empleados
Una empleada de Supermax cumplió su turno el domingo como cualquier otro día. Al día siguiente, el local no abrió y el telegrama que recibió tenía una fecha que no cerraba: decía que su despido había sido el viernes. Lo que reclamaron los trabajadores...
La sucursal de Supermax en avenida Maipú al 100 de la capital correntina amaneció este lunes con las persianas bajas. El cierre, comunicado el domingo, dejó a los trabajadores con un telegrama en la mano y una sospecha: la fecha de cese que figura en el documento no coincide con la realidad que vivieron.
Según relataron los damnificados, el instrumento legal firmado por un gerente de la cadena local fija la desvinculación el viernes anterior. Sin embargo, ellos siguieron cumpliendo tareas hasta el domingo, cuando les anunciaron que el local no abriría más.
“Trabajamos dos días sin que nos paguen”, expresan los empleados, que ahora reclaman la intervención de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia y del Sindicato de Empleados de Comercio correntino.
El texto que desató el malestar
El telegrama, al que accedió este medio, invoca el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo para justificar el despido con justa causa. La empresa argumenta una “grave e imprevisible disminución y caída desproporcionada de las ventas no imputable a esta parte” que haría imposible sostener la actividad.
En el mismo documento se notifica el cierre definitivo de la sucursal de avenida Maipú N° 143 a partir del 26 de octubre de 2026 y se informa que la liquidación final de haberes, la indemnización y las certificaciones del artículo 80 quedarán a disposición dentro de los plazos legales.
La medida no sorprende del todo: a principios de este mes, la firma ya había tenido problemas con el pago de salarios. Abonó más allá del 15 de octubre cuando el compromiso era hacerlo el 10.
Mientras los trabajadores esperan respuestas, el local permanece cerrado y la incertidumbre crece entre quienes hasta hace días atendían las cajas.